Todos los Anillos de poder explicados: ¿cuántos son y dónde se crearon?

Todos los Anillos de poder explicados: ¿cuántos son y dónde se crearon?

Daniel Marín

Veinte fueron los anillos que se forjaron para ejercer el control total sobre la Tierra Media. El Legendarium de Tolkien gira alrededor de estas codiciadas joyas y cómo Sauron sembró el terror con el Anillo Único. Prime Video ha seguido el legado del autor británico con la serie Los Anillos de Poder. Durante la primera temporada ya hemos visto de forma explícita cómo se forjaron los tres primeros anillos, así como más información sobre ellos. Por ese motivo, no está de más hacer un repaso sobre todos los anillos y sus poderes.

«Tres Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo.
Siete para los Señores Enanos en palacios de piedra.
Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir.
Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro
en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.
Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos,
un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas

en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras».​

Tres Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo

Los anillos de los elfos fueron forjados por el príncipe Celebrimbor en el Reino de Eregion. Fueron encargados por Sauron, que los engañó. El tirano les obligó a crearlos para más tarde ligarlos al anillo único y destruir su reino.

Vilya, el Anillo Azul

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Conocido como el «Anillo Azul» o el «Anillo de Aire». De los tres anillos élficos de poder, este es el más poderoso. Se lo dio Gil-galad a Elrond antes de que marchara como co-general de la última alianza de hombres y elfos contra Sauron.

Entre sus poderes, el portador de este anillo es capaz de sanar las heridas causadas por el mal. Gracias a este anillo, Frodo pudo ser curado después de que lo hirieran con una daga Morgul.

Nenya, el Anillo Blanco

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Es el anillo que porta Galadriel en la obra original de Tolkien, y uno de los que hemos visto forjarse durante el final de la primera temporada de Los Anillos de Poder. Este objeto sirve para mantener a raya al mal, así como para evitar los temibles efectos del paso del tiempo, por lo que permite conservar cualquier cosa sin que se deteriore. De hecho, Nenya es la explicación de por qué el paso del tiempo es distinto en Lothlórien, pues su rango de efecto es bastante amplio. De hecho, tanto poseedor como los que le rodean se benefician de sus efectos, así como de la sabiduría y el entendimiento que emana de él.

El único anillo capaz de ejercer influencia sobre el Anillo Blanco es precisamente el Anillo Único, aunque solo cuando está cerca. Gracias a él, Galadriel pudo refugiarse de las fuerzas de Sauron.

Narya, el Anillo Rojo

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Conocido también como el «Anillo de Fuego», es un anillo de oro con un rubí incrustado. Es el anillo que porta Gandalf desde el momento en el que llega a la Tierra Media. Antes de llegar a sus manos, el Anillo Rojo perteneció a Gil-Galad, que también tenía el Vilya. Gil-Galad se lo dio a Círdan, que finalmente se lo dio a Gandalf.

A pesar de que Gandalf no es un elfo, sí es el guardián del fuego secreto, la última llama de luz. Al ser el último de los Istari, confiaron este último anillo, que se especula que era el menos poderoso de los tres.

Entre sus poderes, Narya permite a su portador influir sobre las personas, básicamente para motivarles a hacer actos de heroicidad. Gandalf lo utilizó, por nombrar un ejemplo, cuando consigue liberar al Rey Théoden.

Siete anillos para los Señores Enanos en palacios de Piedra

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Se forjó un anillo para cada una de las siete tribus o casas de enanos. Se entregó uno a cada rey. Sin embargo, Sauron no se salió con la suya, pues por pura cabezonería, los anillos no hacían su influencia sobre los enanos como él quería. De ahí que Sauron los acabara maldiciendo.

Estos siete anillos no eran tan poderosos como los que fueron entregados a los elfos, y Tolkien no escribió demasiado sobre ellos. Los enanos que los portaron acabaron cayendo en batalla, por lo que se supone que acabaron robados y destruidos por los enormes dragones de fuego.

El único anillo que pareció sobrevivir fue el de Durin, aunque por desgracia, este acabaría regresando a las garras de Sauron.

Nueve anillos para los hombres mortales condenados a morir

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Lo que comprendemos como mortales, con una esperanza de vida humana. Fueron creados por Celebrimbor con la supervisión de Sauron. El objetivo de Sauron con estos nueve anillos era la de corromper a los hombres y ponerlos de su lado. Fueron entregados a los reyes de los hombres: tres de los ellos eran Númenóreanos Negros y uno era un Hombre del Este.

Los que llegaron a poseer estos anillos fueron portadores de habilidades mágicas, así como también pudieron llegar a influir sobre la voluntad de otras personas. También llegaban a tener una vida más larga de lo normal. No obstante, tras un uso prolongado, el portador acababa desvaneciéndose y convirtiéndose en un Nazgûl.

Los nueve anillos entregados a los mortales tenían más o menos los mismos poderes. Eran invisibles para todos los demás, pero visibles para los poseedores de otros anillos. Estos anillos fueron destruidos tan pronto como lo hizo el Anillo Único. No obstante, el anillo que poseía el Rey Brujo perdió sus poderes, pero no se destruyó. Los que poseían estos anillos cayeron en la sombra.

Uno para el señor oscuro 

El último anillo, y el más importante, era para el Señor Oscuro sobre el trono oscuro en la tierra de Mordor, donde se extienden las sombras.

En Anillo Único representa el poder de Sauron, el Señor Oscuro. Fue forjado en los fuegos de Orodruin, en el Monte del Destino. Su función principal no era otra que ejercer el control sobre los otros 19. Durante su forja, Sauron tuvo que verter en el crisol parte de su propio poder, estableciendo desde ese momento un vínculo simbiótico entre el objeto y su amo. Sauron y el anillo estaban condenados a ser uno: él nunca podría morir mientras el anillo siguiera existiendo. Pero, por otro lado, nunca podría llegar a ejercer todo su poder sin el anillo en el dedo. Su lugar de forja era el único en la Tierra Media capaz de destruirlo, por lo que Sauron garantizaba así su poder y tiranía.

Como cuenta la obra de El Señor de los Anillos, Sauron utilizó el poder del Anillo Único para someter a toda la Tierra Media hasta que Isildur se lo arrebató en batalla. El dúnedain lo tuvo un tiempo y llegó a experimentar sus efectos. Sin embargo, muere y cae al agua con él. Durante dos milenios, el Anillo Único estuvo bajo agua hasta que lo encontró Déagol, que murió asesinado por su primo Sméagol para hacerse con la joya. De ahí pasó a Bilbo y de él a Frodo.

En cuanto a sus poderes, poseía todos los poderes que el resto de anillos. Los otros anillos estaban en desventaja frente a él. Su portador podía leer la mente de los portadores del resto de los anillos y esclavizarlos. Daba invisibilidad a aquel que lo usaba. Podía aumentar las capacidades de su propietario y también motivaba a su portador a utilizarlo y hacer cualquier cosa por no perderlo, corrompiéndolo y animándolo a convertirse en un nuevo Señor Oscuro.

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