Samsung sube un 30% el precio de sus memorias DRAM y tensiona aún más el mercado

  • Samsung ha incrementado alrededor de un 30% el precio de sus memorias DRAM en el segundo trimestre, tras duplicarlos a inicios de año.
  • La subida afecta tanto a memoria HBM para IA como a DRAM convencional para PC, servidores, móviles y SSD.
  • La demanda desbocada de centros de datos e IA y el desvío de producción hacia HBM están creando escasez y encareciendo la RAM de consumo.
  • Se espera que SK Hynix y Micron sigan el movimiento, manteniendo la presión al alza sobre los precios hasta, al menos, los próximos años.

Memoria DRAM y HBM de Samsung

El mercado de la memoria vive una situación cada vez más complicada y, lejos de relajarse, los precios siguen escalando a ritmo de vértigo. El último movimiento llega desde Corea del Sur, donde Samsung ha vuelto a aplicar una fuerte subida a sus chips de memoria DRAM en pleno auge de la inteligencia artificial y de los centros de datos, una escasez de memoria que incluso ha llevado a cambios en el suministro de GPU.

La compañía habría firmado ya nuevos acuerdos con grandes clientes en los que se recoge un incremento aproximado del 30% en el precio de la DRAM respecto al trimestre anterior. Este ajuste llega tan solo unos meses después de que el gigante asiático duplicara las tarifas a comienzos de año, lo que coloca a fabricantes, distribuidores y usuarios europeos ante un panorama especialmente delicado.

Samsung encadena subidas y dispara el coste de la DRAM

Según información procedente de fuentes de la industria surcoreana, como el medio ETNews, Samsung ha trasladado al mercado un nuevo aumento de precios que ronda el 30% sobre el nivel del primer trimestre de 2026. Esta decisión se suma al incremento cercano al 100% aplicado a principios de año, completando una escalada sin precedentes en tan poco tiempo.

Para hacerse una idea del impacto, distintos análisis ilustran el caso con un ejemplo sencillo: un chip de DRAM que costaba 10.000 wones coreanos a finales de 2025 pasó a valer alrededor de 20.000 wones al inicio de 2026, y con la subida recién aplicada se sitúa ya en el entorno de los 26.000 wones. Es decir, en cuestión de dos trimestres el precio se ha multiplicado por más de dos y medio.

Esta subida no se limita a un tipo concreto de producto, sino que afecta a un amplio abanico de memorias: desde los chips HBM de alto ancho de banda destinados a aceleradores de IA y servidores, hasta la DRAM convencional utilizada en módulos RAM para PCs, portátiles, consolas y smartphones, pasando por componentes para SSD NVMe y soluciones de almacenamiento empresarial, como la subida de precios en la Raspberry Pi.

Los nuevos contratos de suministro que Samsung habría cerrado con compradores de gran volumen reflejan esta subida generalizada. Las grandes tecnológicas y los hiperescaladores están aceptando estas condiciones para asegurarse stock de cara a los próximos meses, una señal de que la demanda ligada a la IA está lejos de enfriarse; muchos lo hacen motivados por la crisis de memoria que presiona la cadena de suministro.

Además, se da prácticamente por hecho que SK Hynix y Micron replicarán la estrategia, manteniendo así la tendencia alcista en todo el sector de la DRAM. Entre las tres compañías controlan más del 90% de la producción mundial de memoria de este tipo, por lo que cualquier movimiento coordinado tiene un efecto inmediato en los precios a escala global, incluyendo Europa y España.

Subida de precios en memoria DRAM y mercado de IA

La IA se lleva casi toda la producción: servidores primero, consumo después

Uno de los puntos clave para entender este encarecimiento es el destino de la producción. Buena parte de las fábricas de Samsung se ha orientado a la memoria HBM, esencial para las GPU y aceleradores dedicados a inteligencia artificial. El resto del volumen se está priorizando para DRAM de grado servidor y NAND de alto rendimiento para SSD empresariales, donde los márgenes son sensiblemente superiores a los del mercado de consumo.

En los grandes centros de datos la situación es prácticamente la contraria a la del usuario doméstico: se compra toda la memoria disponible y los hiperescaladores aceptan pagar precios elevados con tal de no quedarse cortos de capacidad. Esta urgencia por asegurarse suministro ha dado lugar a contratos a largo plazo que presionan aún más la oferta.

Mientras tanto, en el canal de consumo se está produciendo una especie de colapso silencioso. En Europa y España, las ventas de módulos RAM DDR4 y DDR5 para PC han empezado a resentirse ante unos precios que muchos usuarios consideran excesivos. Con el aumento del coste, una parte del público está retrasando la renovación de su equipo o directamente reduciendo sus expectativas de ampliación de memoria.

Paradójicamente, esta caída de la demanda doméstica ha generado cierta acumulación de stock en memorias de consumo, lo que en las últimas semanas había provocado ligeras bajadas puntuales en algunos modelos DDR5 en mercados como el europeo o el estadounidense. Sin embargo, los analistas coinciden en que esta moderación es pasajera y que la presión de los nuevos contratos a precio más alto volverá a empujar los importes al alza.

En el segmento de PC, muchos fabricantes y ensambladores están reevaluando sus configuraciones estándar. Algunas marcas ya han optado por reducir la cantidad de RAM instalada de serie en ciertos equipos para poder mantener precios de venta competitivos en Europa, una práctica que también se está extendiendo a otros dispositivos conectados.

Repercusión en smartphones, SSD y electrónica de consumo

El encarecimiento de la DRAM y de la memoria NAND no se queda en los servidores, sino que termina notándose en prácticamente cualquier producto electrónico. En un smartphone de gama de entrada, el coste de la memoria DRAM representa ya alrededor del 35% de la lista de materiales (BOM), mientras que el almacenamiento NAND puede suponer cerca de un 19% adicional.

Esto implica que, en conjunto, más de la mitad del coste de fabricación de un móvil económico se concentra en estos dos componentes. En Europa, donde el segmento de entrada y gama media tiene un peso importante, los fabricantes se ven obligados a decidir entre subir precios, recortar memoria o ajustar otras características como las cámaras o la calidad de la pantalla.

Situaciones parecidas se observan en otros productos: consolas portátiles, miniPC, placas de desarrollo y dispositivos IoT están notando la presión de unos componentes de memoria que se han encarecido en algunos casos hasta un 200% en seis meses. Algunos lanzamientos se han retrasado o reajustado precisamente para revisar especificaciones y costes.

En el ámbito del almacenamiento, la posición de Samsung como uno de los principales suministradores de unidades SSD también influye en la evolución de precios. Aunque la compañía tiene menor presencia directa en la venta minorista de módulos RAM para el usuario final, sí proporciona una gran parte de los chips que acaban en equipos de sobremesa y portátiles de grandes fabricantes internacionales.

Para el consumidor español y europeo, el efecto no siempre es inmediato, pero suele plasmarse en nuevas generaciones de dispositivos algo más caros o con menos memoria que sus predecesores a igualdad de precio. Con el paso de los meses, esta dinámica puede convertir ciertos niveles de RAM en un lujo relativamente más exclusivo que en ciclos anteriores.

Un mercado tensionado: previsiones y margen de maniobra

Distintos informes de consultoras especializadas, como TrendForce o SemiAnalysis, apuntan a que la escalada de precios de la DRAM no ha tocado techo. Ya a finales de marzo se estimaba que, durante el segundo trimestre de 2026, la memoria convencional podría encarecerse entre un 58% y un 63% en términos interanuales, impulsada casi por completo por la demanda de servidores generales e infraestructuras de IA.

Aunque el aumento del 30% atribuido a Samsung para este trimestre puede sonar algo menos agresivo que los escenarios más pesimistas, se suma a una serie de subidas encadenadas que han situado el coste de la RAM y de las SSD muy por encima de los niveles de hace apenas un año. Algunos segmentos, como la memoria para ordenadores de consumo, llegaron a registrar incrementos cercanos o superiores al 100% en el trimestre anterior.

Expertos del sector señalan que los costes de fabricación de chips de DRAM han regresado a niveles similares a los de 2016 y que podrían seguir aumentando a doble dígito el próximo año. A esto hay que sumar factores externos como el encarecimiento del transporte internacional, las tensiones geopolíticas en regiones clave y problemas de suministro de materiales como el helio, esencial en ciertos procesos de fabricación de semiconductores.

Todo ello configura un escenario en el que la posibilidad de una bajada sostenida de precios a corto plazo parece remota. Los analistas hablan más bien de pequeñas correcciones puntuales en función del stock disponible, seguidas por nuevas alzas ligadas a la firma de contratos más caros y a la expansión de grandes proyectos de IA en América del Norte, Europa y Asia.

Mientras tanto, numerosos fabricantes que dependen de estos componentes intentan capear el temporal con distintas estrategias: desde apostar por configuraciones con DDR4 en lugar de DDR5 en ciertos equipos, hasta diversificar proveedores o renegociar plazos de entrega. Sin embargo, la fuerte concentración del mercado en manos de tres grandes actores limita mucho el margen de maniobra real.

Impacto para usuarios, empresas y canal en España y Europa

En el contexto europeo, y en particular en España, las consecuencias se sienten tanto en el lado profesional como en el doméstico. Las empresas que necesitan renovar servidores, estaciones de trabajo o flotas de portátiles se están encontrando con presupuestos más abultados de lo previsto, lo que puede llevar a retrasar proyectos de actualización o a reducir la escala de las inversiones.

El canal minorista y los integradores locales se enfrentan a un equilibrio complicado: repercutir íntegramente las subidas puede frenar la demanda, pero asumir parte del coste erosiona los márgenes. Algunos comercios online en España ya muestran variaciones de precio muy rápidas en módulos RAM y SSD, reflejando las oscilaciones del mercado mayorista y los cambios continuos en las tarifas de los proveedores.

Para el usuario final, el efecto se traduce en que montar o actualizar un PC resulta ahora sensiblemente más caro que a mediados del año pasado si se quiere dar el salto a DDR5 o a SSD de última generación. De ahí que muchos entusiastas estén optando por mantener plataformas DDR4, aprovechar ofertas puntuales o limitar el tamaño de las ampliaciones de memoria.

En el terreno de los dispositivos móviles, los grandes fabricantes que venden en Europa se ven obligados a ajustar la fórmula. Es probable que veamos modelos con menos RAM o almacenamiento interno en determinadas gamas, confiando en el tirón del marketing y en servicios de almacenamiento en la nube para compensar la sensación de recorte de prestaciones.

Directivos de grandes compañías tecnológicas occidentales ya han avisado de que no recuerdan una situación similar en cuanto a la rapidez con la que han aumentado los costes de los chips de memoria. Este encarecimiento generalizado, advierten, terminará llegando al consumidor en forma de precios más altos o de productos algo más «ajustados» en especificaciones, tanto en España como en el resto del continente.

Con este nuevo incremento del 30% en la DRAM de Samsung, el sector de la memoria refuerza la sensación de estar inmerso en una espiral de precios al alza impulsada por la inteligencia artificial, los centros de datos y una producción que prioriza los segmentos más rentables. El resultado es un mercado en el que servidores, móviles, PCs y todo tipo de dispositivos electrónicos se ven condicionados por un componente cada vez más caro, dejando a fabricantes, distribuidores y usuarios buscando fórmulas para adaptarse a un escenario que, salvo sorpresa, se mantendrá tensionado durante bastante tiempo.

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