Almacenamiento ilimitado y máxima calidad en Google Fotos gracias al formato HEIF y HEVC

Si tu dispositivo móvil, cámara de fotos o vídeo es capaz de grabar y capturar imágenes en formato HEIF o HEVC deberías aprovecharlo. Porque del mismo modo que el iPhone disfruta de espacio ilimitado y sin pérdida de calidad en Google Fotos, algo que hasta ahora sólo era un beneficio de los Google Pixel, tu dispositivo también podría. ¿Por qué? Pues sigue leyendo y te contamos todo sobre los archivos HEIF y HEVC, sus ventajas y desventajas (que también las hay).

Formatos de imagen HEIF y HEVC

Hasta el momento, el códec H.264 y los archivos JPEG han sido y siguen siendo la opción más popular a la hora de generar un archivo de vídeo o imagen. Son una buena solución y su grado de compatibilidad hace que no haya problemas a la hora de visualizarlos en cualquier sistema operativo y dispositivo. El problema es que llevan años sin ser lo realmente óptimos que hoy en día se necesita.

Por ello, y sin ser el formato RAW una solución real para el usuario medio debido a lo que ocupan, se busco una solución capaz de mejorar en todos estos aspectos relacionados con la calidad de archivo y su tamaño. Así fue como básicamente se dio lugar a los formatos HEIF y HEVC. Apple fue una de las primeras compañías en darle soporte con iOS 11 y macOS High Sierra. No obstante, este no es un formato propietario, por lo que cualquier otro fabricante y sistema operativo puede integrar soporte.

En el caso de Windows, antes lo había, pero ahora se añade a través de un simple extensión que permite reproducir vídeo HEVC desde cualquier reproductor. Eso sí, el precio de la extensión es de 0,99 euros, aunque la cantidad es mínima para las ventajas que se tiene con dicho soporte. En temas de dispositivos móviles, Android 10 añadirá soporte de forma nativa, por lo que muchos fabricantes se beneficiarán de ello. Claro que ya hay marcas que sí permiten guardar en formato HEIF a pesar de estar en una versión inferior de Android.

Respecto a HEIF y HEVC no son formatos propiamente dichos sino más bien contenedores. Es decir, mientras que en un JPEG sólo se almacena una única imagen, en HEIF se podría guardar una secuencia completa además de muchos datos relacionados. Esto, de cara a nuevas funciones como la captura de vídeos de poca duración antes de hacer una foto es interesante. Aunque lo mejor es que no se pierde calidad y el tamaño final es mucho más manejable.

Los archivos HEIF y HEVC suelen ocupar casi la mitad de lo que ocuparía su equivalente en JPEG o archivo de vídeo. Gracias a esto y por cómo se procesan los datos de cada imagen se puede disfrutar de más calidad sin necesitar más espacio. Y claro, sin unidades de almacenamiento excesivamente grandes aún -muchos fabricantes siguen anclados en los 64 GB de base a pesar de los precios de sus terminales, ejem ejem Apple- y con cámaras capaces de grabar a resolución 4K, con varias de ellas a vez, Live Photos, etc., todo esto es vital.

Igualmente, si estas son las ventajas de ambos formatos, también es importante conocer sus desventajas. La primera y más importante es que requiere un hardware más potente para su creación y gestión. En los equipos actuales no es problema pues cuentan con unidades específicas para dichas tareas. Si no es así, el proceso ha de hacerse vía software, cargando más la CPU del equipo.

Para reducir esa carga cuando se comparte contenido, algunos sistemas realizan una conversión a H.264 o JPEG para que sea un material más fácil de gestionar en el equipo de destino. El problema es que se pierden las ventajas iniciales. Ya sabes, soporte de más información, imágenes con un espacio de color de 16 bits frente a los 8 bits de jpeg, guardado de versiones, ratio de compresión de un 40% mejor, etc.

Por tanto, siempre que puedas haz uso de estos nuevos formatos. Especialmente desde dispositivos móviles. Porque, como decíamos, en el caso de Google Photos si el archivo tiene una resolución menor a 16MP y usa el formato HEIF vas a poder disfrutar de la opción de espacio ilimitado y calidad original sin tener que pagar ningún extra. Porque si Google hiciese una conversión a JPEG por ejemplo, el archivo ocuparía más que el original.