Anthropic se burla de la publicidad en ChatGPT con su anuncio de la Super Bowl

  • Anthropic lanza en la Super Bowl una campaña que ridiculiza la llegada de anuncios a ChatGPT y promete mantener a Claude libre de publicidad.
  • Los spots parodian respuestas de IA contaminadas por recomendaciones comerciales irrelevantes, subrayando los riesgos de mezclar anuncios y asistencia conversacional.
  • La compañía fija posición: su modelo de negocio se basará en contratos empresariales y suscripciones, no en ingresos publicitarios.
  • Sam Altman responde acusando a Anthropic de deshonestidad y defiende la publicidad en ChatGPT como vía para mantener el servicio gratuito y accesible.

Campaña de Anthropic sobre anuncios en chatbots

El arranque de la publicidad en ChatGPT por parte de OpenAI ha abierto un nuevo frente en la carrera de la inteligencia artificial generativa. Apenas unas semanas después de anunciar que empezará a mostrar anuncios basados en las conversaciones de los usuarios, su rival Anthropic ha aprovechado la Super Bowl para lanzar una campaña que se ríe abiertamente de esa decisión y presenta a su asistente Claude como una alternativa sin anuncios.

Con una serie de spots pensados para el gran escaparate televisivo estadounidense, la compañía fundada por ex directivos de OpenAI convierte en sátira una preocupación muy seria para el sector: qué ocurre cuando la IA deja de centrarse en ayudar al usuario y empieza a priorizar la monetización publicitaria. Al mismo tiempo, refuerza su posicionamiento de marca al prometer que no financiará Claude mediante publicidad, una postura con implicaciones directas para la confianza de usuarios y empresas, también en Europa.

Una campaña en la Super Bowl contra los anuncios en la IA

Bajo el lema “Ads are coming to AI. But not to Claude” (“Los anuncios están llegando a la IA. Pero no a Claude”), Anthropic ha estrenado su primer anuncio en la Super Bowl con una campaña creada por la agencia Mother y producida por Biscuit Filmworks. El objetivo es muy claro: contraponer de forma contundente su estrategia de producto frente al giro publicitario de OpenAI.

La pieza central es un spot de 30 segundos (con una versión extendida de un minuto) en el que un joven, incapaz de completar una serie de dominadas en un parque, pide consejo a un hombre musculoso. Este responde con una explicación detallada, casi robótica, sobre cómo lograr unos buenos abdominales, imitando el tono de un chatbot de IA. De repente, la explicación se desvía y se convierte en un anuncio descarado de unas plantillas ficticias llamadas “StepBoost Max”.

El giro parodia precisamente el tipo de escenarios que preocupan a parte de la industria: una conversación aparentemente útil se contamina con recomendaciones comerciales que el usuario no ha solicitado. El mensaje “Los anuncios llegan a la IA. Pero no a Claude” aparece entonces en pantalla, subrayando el compromiso de Anthropic de no seguir ese camino.

Según ha trascendido, la campaña incluye cuatro anuncios que recrean diálogos entre usuarios y sistemas de IA, donde las respuestas van mezclando consejo legítimo con productos y servicios irrelevantes. Aunque OpenAI y ChatGPT no se mencionan de forma explícita, la referencia es transparente, especialmente para un público que ya ha oído hablar de la llegada de anuncios a ChatGPT.

En otro de los spots, un usuario busca ayuda para comunicarse mejor con su madre y acaba recibiendo una sugerencia surrealista: apuntarla a una plataforma de citas para personas mayores. De nuevo, la pieza ilustra cómo la lógica publicitaria podría retorcer la finalidad de la conversación, desplazando el foco desde el apoyo emocional hacia una recomendación comercial sin conexión real con la necesidad planteada.

Claude como asistente sin anuncios: la promesa de Anthropic

Más allá del golpe de efecto en la Super Bowl, Anthropic ha acompañado los anuncios con un manifiesto público en el que fija su postura sobre la publicidad en herramientas de inteligencia artificial. La compañía reconoce el papel positivo que los anuncios han tenido en otros servicios digitales -como el correo electrónico gratuito, las redes sociales o los buscadores-, pero marca una línea roja: las conversaciones con un asistente de IA no deberían convertirse en un soporte publicitario.

En ese texto, la empresa sostiene que Claude debe comportarse “sin ambigüedades en beneficio de los usuarios” y que la introducción de anuncios sería incompatible con ese objetivo. Esto se traduce en varios compromisos concretos: no habrá enlaces “patrocinados” junto a las respuestas, las recomendaciones no estarán influidas por anunciantes y no se integrarán ubicaciones de producto de terceros que el usuario no haya pedido de forma explícita.

Anthropic advierte de que la publicidad, una vez dentro de una plataforma, tiende a condicionar el desarrollo de producto y los objetivos de ingresos. En el caso de los chatbots, esto podría generar sesgos sutiles: por ejemplo, ante un usuario que comenta problemas de sueño, un asistente libre de anuncios exploraría causas y soluciones variadas; en cambio, un sistema con incentivos publicitarios podría verse tentado a orientar la conversación hacia un suplemento o un servicio de pago que genere comisión.

La compañía también llama la atención sobre el riesgo de diseñar la experiencia para que los usuarios pasen más tiempo conversando con la IA solo porque ese aumento de “engagement” mejora las métricas comerciales. Desde su punto de vista, la interacción más valiosa no siempre es la más larga, y un asistente realmente útil debería poder resolver cuestiones de manera rápida y clara, incluso si eso reduce el tiempo de uso.

Esta declaración encaja con la plataforma de marca «Keep Thinking», lanzada por Anthropic meses atrás, que presenta a Claude como una herramienta para la reflexión y el trabajo profundo, y no tanto como un producto optimizado para captar y retener la atención a cualquier precio. En un momento en que Europa debate sobre el impacto de la IA en derechos fundamentales y bienestar digital, el mensaje resuena de forma especial entre reguladores y empresas preocupadas por la ética tecnológica.

Un modelo de negocio sin dependencia de la publicidad

La postura anticampañas dentro de Claude no es solo un gesto comunicativo; está directamente ligada al modelo de negocio de Anthropic. La compañía afirma que su estrategia de ingresos se basa en una combinación de contratos empresariales y suscripciones de pago, lo que le permite prescindir de la monetización publicitaria en su asistente conversacional.

Este enfoque supone renunciar, al menos de momento, a una fuente de ingresos potencialmente enorme. Diversos análisis de mercado señalan que la publicidad en chatbots representa todavía una parte muy pequeña de la inversión total en búsqueda impulsada por IA -cerca de 2.000 millones de dólares este año según estimaciones de eMarketer-, pero las proyecciones apuntan a que el segmento podría superar los 25.000 millones de dólares en 2029. Anthropic asume, por tanto, un coste de oportunidad relevante.

La compañía admite que su decisión implica desventajas competitivas frente a otros actores que apuesten por financiar servicios gratuitos con anuncios, y asegura respetar que otras firmas de IA lleguen a conclusiones distintas. Sin embargo, justifica su postura señalando que los usuarios de chatbots comparten información muy sensible -incluida la relativa a salud mental, finanzas personales o situaciones familiares complejas- y que introducir publicidad en ese contexto podría considerarse “explotador”.

Para mercados como el europeo, donde el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y el próximo marco regulatorio de IA ponen el acento en la transparencia y en la minimización de riesgos, esta promesa de ausencia de anuncios se interpreta como un posible factor diferencial. Empresas y administraciones que quieran reducir la exposición a modelos basados en la explotación intensiva de datos podrían ver en Claude una alternativa alineada con políticas internas más estrictas.

En paralelo, Anthropic se presenta como una marca menos conocida que OpenAI entre el público masivo, pero con un mayor peso relativo en la adquisición de clientes empresariales. La campaña de la Super Bowl aspira a cerrar esa brecha de notoriedad, aprovechando uno de los mayores escaparates publicitarios del mundo para posicionarse como “la opción basada en principios” en el mercado de la IA generativa.

La llegada de anuncios a ChatGPT y la visión de OpenAI

El punto de partida de esta confrontación es el anuncio reciente de OpenAI de que empezará a mostrar anuncios personalizados en las conversaciones de ChatGPT. Los anuncios se personalizarán en función del contenido de las consultas, lo que podría traducirse, por ejemplo, en enlaces a vuelos y hoteles tras pedir ayuda para planificar unas vacaciones o en promociones de herramientas profesionales al discutir tareas de trabajo.

OpenAI, no obstante, ha tratado de adelantarse a las críticas al detallar algunas salvaguardas. La compañía asegura que los anuncios no influirán en las respuestas generadas por el modelo, que las conversaciones no se compartirán con anunciantes y que todos los mensajes promocionales aparecerán claramente etiquetados y situados en la parte inferior de la interfaz.

Además, la empresa indica que los usuarios podrán desactivar la personalización publicitaria, que no se mostrarán anuncios a menores de 18 años y que habrá exclusiones temáticas en ámbitos especialmente delicados, como la política o la salud mental. El objetivo declarado es mantener un cierto nivel de confianza sin renunciar a un modelo que ayude a financiar la versión gratuita del servicio.

Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, llegó a calificar en el pasado la introducción de anuncios en ChatGPT como un “último recurso”. Sin embargo, en sus últimas intervenciones ha dejado claro que la publicidad forma ya parte del plan de negocio, si bien con limitaciones y sin integrarse, por ahora, en las peticiones que se canalizan a través de asistentes como Siri.

La respuesta de Sam Altman a la campaña de Anthropic

La reacción de OpenAI a la ofensiva publicitaria de Anthropic no se ha hecho esperar. A través de una extensa publicación en X (antes Twitter), Sam Altman ha reconocido que los anuncios de la Super Bowl le han parecido divertidos, pero los ha tildado de “deshonestos”. Según el ejecutivo, la compañía no tiene intención de aplicar el tipo de prácticas que los spots de Anthropic caricaturizan.

Altman sostiene que el principio rector de OpenAI en materia de anuncios es precisamente evitar la intromisión que muestran los vídeos de su rival, y asegura que serían conscientes del rechazo que generaría entre los usuarios un enfoque tan agresivo. De este modo, intenta separar la escena exagerada que presenta Anthropic de la realidad de sus planes comerciales.

El directivo también reprocha a Anthropic que emplee una “doble vara de medir” al criticar anuncios supuestamente engañosos que, en la práctica, no existen, mientras ellos mismos se apoyan en el mayor evento publicitario del año para difundir el mensaje. Al mismo tiempo, defiende que la publicidad permitirá mantener ChatGPT accesible para amplias capas de la población, algo que, a su juicio, diferencia a su empresa de un competidor al que describe como centrado en un producto “caro para personas adineradas”.

En su respuesta, Altman va más allá de la cuestión de los anuncios y acusa a Anthropic de querer “controlar lo que la gente hace con la IA”. Les critica por restringir el uso de sus productos de programación a compañías que no encajan con sus criterios -incluida la propia OpenAI- y sugiere que también intentan influir en las normas sobre cómo debe utilizarse la IA en general y cuáles son los modelos de negocio aceptables.

El máximo responsable de OpenAI concluye reforzando el compromiso de su empresa con una toma de decisiones más abierta y democrática, con el objetivo declarado de construir un ecosistema de IA general robusto, seguro y beneficioso para el mayor número de personas posible. Promete seguir reduciendo precios y ampliar la información que ofrecen sus modelos, en un intento de contrarrestar la narrativa de que la publicidad y la accesibilidad son necesariamente incompatibles.

El cruce de mensajes entre Anthropic y OpenAI marca un punto de inflexión en la conversación sobre cómo se financiarán los asistentes de IA que empiezan a integrarse en el día a día de millones de ciudadanos europeos y españoles. Mientras unos defienden que la publicidad es la herramienta más eficaz para sostener servicios gratuitos a gran escala, otros alertan de los riesgos de mezclar intereses comerciales con interacciones basadas en datos personales sensibles. En medio de ese debate, los usuarios y las empresas tendrán que decidir qué modelo encaja mejor con sus expectativas de confianza, transparencia y utilidad real cuando conversan con una inteligencia artificial.

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