Por fin ha pasado. Después de meses de rumores y pruebas en otros mercados, la publicidad aterriza en ChatGPT para los usuarios españoles. OpenAI ha confirmado que su sistema de anuncios, conocido como ChatGPT Ads, se expande a 31 países europeos a partir de este lunes 24 de agosto. Esto significa que, si usas la versión gratuita del chatbot, empezarás a ver bloques comerciales integrados en la interfaz, aunque eso sí, claramente separados de las respuestas que te da la inteligencia artificial.
La compañía dirigida por Sam Altman lleva tiempo intentando diversificar sus ingresos más allá de las suscripciones. Y es que mantener semejante infraestructura cuesta una pasta. Por eso, tras probar el formato en Estados Unidos desde febrero, ahora da el salto al viejo continente. España, Francia, Alemania, Italia o Suecia son algunos de los países incluidos en esta primera gran oleada europea, que llega justo cuando la plataforma supera los 1.000 millones de usuarios activos en todo el mundo.
¿Dónde se verán los anuncios y quién se libra de ellos?
La primera pregunta que muchos se hacen es si esto va a ensuciar la experiencia. La respuesta corta es que no del todo. Los anuncios aparecerán debajo de las respuestas, en bloques diferenciados y etiquetados como patrocinados. OpenAI ha insistido en que no se mezclarán con el texto generado, así que no verás a la IA recomendándote una marca a cambio de dinero. Eso sí, el sistema detectará cuándo hay intención comercial en la conversación para mostrarte algo relevante.
En cuanto a quién verá estos anuncios, la frontera está muy clara. Solo los usuarios de los planes Free y Go tendrán publicidad. La suscripción más barata, que cuesta 8 euros al mes, también se verá afectada. Por el contrario, los que paguen los planes Plus, Pro, Business, Enterprise o Education seguirán disfrutando de una experiencia totalmente limpia. Es una estrategia que ya hemos visto en plataformas como Netflix o Prime Video, y que a ellos les ha funcionado de maravilla.
La privacidad, el gran caballo de batalla
Aquí es donde OpenAI se juega la confianza de sus usuarios. La compañía ha repetido hasta la saciedad que los anunciantes no tendrán acceso a tus conversaciones, historial ni datos personales. Solo recibirán información agregada sobre el rendimiento de sus campañas, como clics o visualizaciones. Además, el sistema puede usar el contexto del chat para decidir qué anuncio mostrarte, pero siempre sin que la marca se entere de qué has hablado.
Y no solo eso. Los usuarios tendrán control sobre la personalización de los anuncios. Podrás descartar los que no te interesen, dar tu opinión sobre ellos e incluso borrar los datos que se hayan utilizado para mostrártelos. Si prefieres no ver publicidad en el plan gratuito, también existe la opción de desactivarla, aunque a cambio tendrás límites de uso más bajos. Vamos, que hay alternativas para todos los gustos.
Un negocio que promete y un ecosistema que se prepara
Para OpenAI, esto no es un experimento menor. La compañía maneja previsiones de ingresos publicitarios de varios miles de millones de dólares. De hecho, en el segundo trimestre del año ya facturó 6.700 millones de dólares, un 18% más que el trimestre anterior. Y es que las marcas están muy interesadas en llegar a los usuarios en el momento exacto en el que deciden qué comprar, algo que ChatGPT conoce de primera mano.
El vicepresidente de Publicidad de OpenAI, Dave Dugan, lo resumía hace poco: «Las personas acuden a ChatGPT con objetivos concretos. En la economía de la atención, las marcas tenían que resultar interesantes; en la economía de la inteligencia, tienen que ser útiles». Las agencias como Publicis, WPP, Omnicom, Havas o dentsu ya están preparadas para gestionar campañas, y se espera que pronto llegue una plataforma de autoservicio para pequeñas empresas.
Además, el ecosistema de medición ya se está moviendo. AppsFlyer ha anunciado su integración con ChatGPT Ads para que los anunciantes puedan medir el rendimiento de sus campañas en aplicaciones móviles y web. Grubhub es una de las primeras marcas en usarlo, lo que demuestra que el modelo publicitario no solo busca impresiones, sino también conversiones reales y medibles.
Con este movimiento, OpenAI se alinea con gigantes como Google o Meta, que basan su rentabilidad en la publicidad. La gran diferencia es que aquí la conversación es mucho más íntima, y por eso la compañía se esfuerza en dejar claro que la publicidad no influirá en las respuestas del modelo. A partir de ahora, los usuarios españoles tendrán que acostumbrarse a ver anuncios en su chatbot favorito, pero al menos podrán hacerlo con la tranquilidad de saber que sus chats siguen siendo privados y que, si les molesta, siempre pueden pagar para quitarlos de en medio.

