Fuchsia OS, otro paso en la evolución del próximo sistema operativo de Google

Fuchsia OS ya tiene su página web para desarrolladores. El nuevo sistema operativo, en el que Google lleva tiempo trabajando, empieza a cobrar forma y a definir algunos aspectos importantes de cara al futuro. De momento seguimos sin confirmación acerca de si será o no el sustituto de Android y Chrome OS, pero es una apuesta seria de futuro.

Fuchsia OS, un sistema modular

Fuchsia OS es un sistema operativo nuevo, un proyecto experimental en el que Google lleva ya varios años trabajando. La primera vez que se supo acerca de él fue hace unos tres años. Por  aquel entonces se supuso que sería el sustituto de Android. Podría serlo, pero también de Chrome OS e incluso ir mucho más allá.

Lo que sí sabemos a través de su nueva web son algunos detalles que marcarán parte de su futuro. Para empezar, Fuchsia es un sistema de código abierto que, como ellos mismos aclaran, no se trata de Linux.

En la actualidad, la mayoría de los sistemas operativos que existen, tanto para escritorio como para móviles, están basados en un núcleo UNIX, Linux o Windows. Fuchsia aquí da un giro y se basa en un nuevo micro kernel denominado Zircon.

Zircon es lo que hasta no hace mucho se conocía como magenta. Un kernel capaz de gestionar varios tipos de objetos diferentes a través de distintos tipos de llamadas. Muchos de estos son independientes y de ahí vendría la idea de ser un sistema modular basado en la capacidad.

A nivel de interfaz de usuario, Fuchsia OS haría uso de la interfaz Flutter. Esta utiliza un motor de renderizado 2D altamente optimizado para dispositivos móviles. Por lo que se puede leer en la documentación, por ahora con excelente soporte para texto y poco más.

Otro detalle es que podría ofrecer capacidad para ejecutar aplicaciones basadas otros sistemas como Chrome OS o Android. Esto último tendría todo el sentido y lógica del mundo. Para lograrlo se usaría una versión especial del Runtime de Android. La duda es si se usaría una máquina virtual para emular las llamadas al kernel de Linux o se adaptaría con los equivalentes de Zircon.

Es decir, algo similar a lo que realizó Apple cuando salto de procesadores PowerPC a Intel con el uso de Roseta. Lo que le aseguraría contar con un gran catálogo de aplicaciones hasta que los desarrolladores fueran creando o adaptándolas para el nuevo sistema y sus ventajas.

No obstante, de todo lo relaciona con Fuchsia OS, lo más importante es que Google lo considera ahora mismo como un experimento. Un campo en el que van a poder probar muchas ideas y que estas vayan a otros sistemas, como podría ser Android o Chrome OS. Al menos, hasta que el nivel de madurez de Fuchsia OS permita su uso en todos y cada uno de los dispositivos que tienen en mente.

Porque Fuchsia OS es mucho más que un sistema para móviles, como los propios responsables han comentado, su uso es implementación podría abarcar numerosos productos y proyectos. Y tiene sentido, porque junto a esa capacidad modular, podría usarse en smartphone, ordenadores, altavoces inteligentes y dispositivos conectados (IoT). Es decir, todos esos productos que Google ahora mismo ya tiene en su catálogo.