Telefónica está dando un impulso relevante a la optimización energética de sus data centers con la incorporación de gemelos digitales impulsados por IA y analítica avanzada. Esta nueva capa de inteligencia permite entender en detalle qué ocurre dentro de las salas técnicas y actuar de forma mucho más fina sobre la climatización y la capacidad instalada.
La iniciativa, liderada por Telefónica Alemania en colaboración con EkkoSense, se apoya en una combinación de sensores IoT, modelos 3D en tiempo real y algoritmos de análisis continuo. El objetivo es claro: reducir el consumo de energía en los centros de datos, mejorar la resiliencia de la red y avanzar en la hoja de ruta de automatización del Grupo Telefónica, tanto en España como en el resto de Europa.
Un gemelo digital 3D al servicio de la eficiencia
El proyecto se enmarca dentro del Autonomous Network Journey (ANJ), el programa global de Telefónica orientado a llevar las redes hacia modelos cada vez más autónomos y redes inteligentes. En este contexto, el gemelo digital de los data centers se convierte en una pieza clave para automatizar la gestión térmica y de capacidad sin poner en riesgo la continuidad del servicio.
La solución desarrolla un modelo tridimensional en tiempo real del centro de datos, alimentado por una red de sensores IoT que mide temperatura, flujo de aire, carga y otros parámetros críticos. Gracias a esta visión, los equipos técnicos pueden ver de un vistazo cómo se comporta el entorno, detectar puntos calientes y tomar decisiones basadas en datos, no solo en experiencias previas o estimaciones.
Más allá de la visualización, el sistema integra analítica avanzada y capacidades predictivas que sugieren ajustes en la climatización y en la distribución de carga IT. Así se consigue afinar el uso de la refrigeración, reducir ineficiencias y mejorar el Power Usage Effectiveness (PUE), un indicador clave en cualquier estrategia de sostenibilidad y control de costes de un data center.
Otra ventaja relevante es la posibilidad de modelar y simular escenarios de fallo. El gemelo digital permite probar virtualmente qué ocurriría ante una incidencia concreta (por ejemplo, la caída de una unidad de climatización o un incremento brusco de carga) y diseñar planes de acción preventivos para minimizar riesgos antes de que se materialicen.
El despliegue también destaca por su agilidad: nuevos emplazamientos pueden integrarse en cuestión de días, sin tener que hacer obras ni interrumpir el servicio. Esto facilita extender la solución a más centros de datos y salas técnicas, así como potenciar la red de nodos de edge computing, tanto en Alemania como en otros países donde opera el Grupo Telefónica.
Cómo se gestionan los data centers con IA y sensores IoT
Los data centers y emplazamientos técnicos concentran una parte muy importante del consumo eléctrico del sector telco. Con el crecimiento del tráfico de datos y la mayor demanda de servicios digitales, el reto ya no es solo ampliar capacidad, sino aprovechar mejor la infraestructura existente sin disparar la factura energética.
En este escenario, la solución desarrollada con EkkoSense se apoya en una densa capa de sensorización IoT que recoge información de temperatura, flujo de aire, ocupación de racks y comportamiento de los equipos críticos. Toda esta información se envía en tiempo real a una plataforma que procesa los datos y alimenta el gemelo digital 3D, apoyada en alianzas de infraestructura de IA.
A partir de ahí, los operadores disponen de un mapa dinámico de riesgos térmicos y de carga, donde pueden ver zonas sobreenfriadas o sobrecalentadas, así como racks que están cerca de su límite o infrautilizados. Sobre esta base, el sistema genera recomendaciones automáticas que ayudan a reorganizar equipos, ajustar flujos de aire o modificar consignas de temperatura para reducir consumos sin comprometer el rendimiento.
Este enfoque permite también alargar la vida útil de los equipos, ya que mantener unas condiciones térmicas más estables y acordes a las especificaciones del fabricante reduce el estrés al que se somete el hardware. De forma indirecta, esto se traduce en menos incidencias, menos paradas y una operación más predecible.
La herramienta está diseñada para ser manejable por los equipos de operación de red, evitando la complejidad que históricamente han tenido algunas soluciones DCIM. Según la experiencia compartida por Telefónica Alemania, la combinación de visualización inmersiva, análisis en tiempo real y automatización facilita que el personal técnico adopte el sistema y lo integre en su operativa diaria.
Impacto en consumo energético y operación diaria
Las primeras mediciones de este despliegue apuntan a un ahorro estimado del 15-20% en el consumo energético de los sistemas de refrigeración de los data centers. En términos prácticos, esto se traduce en una reducción directa del gasto operativo (OpEx) vinculado a la energía, uno de los capítulos de coste más relevantes para estas infraestructuras.
Más allá de los porcentajes, la monitorización continua del comportamiento térmico está permitiendo a Telefónica evitar inversiones innecesarias: al aprovechar mejor la capacidad disponible, se retrasan ampliaciones de climatización o de espacio que antes se consideraban imprescindibles. Es decir, se exprime más la infraestructura antes de pensar en expandirla.
Otro efecto importante tiene que ver con la prevención de riesgos. Las alertas predictivas y el mantenimiento proactivo ayudan a detectar patrones que anticipan fallos, lo que da margen para actuar antes de que un problema afecte a la disponibilidad del servicio. Al mismo tiempo, la automatización de informes con datos auditables simplifica el cumplimiento de normativas y la elaboración de reportes internos y externos.
Todo ello contribuye a consolidar un modelo de operación más resiliente frente a picos de demanda y aumentos de carga IT, un aspecto especialmente crítico en contextos de crecimiento del tráfico, despliegues de 5G o ampliación de servicios digitales avanzados.
En paralelo, el uso de gemelos digitales encaja con los objetivos de sostenibilidad del Grupo, al reducir la huella ambiental de los centros de datos y apoyar la transición hacia un consumo energético más responsable, tanto en España como en el resto de mercados europeos donde Telefónica tiene presencia relevante.
Escalado dentro del Grupo Telefónica y demostradores
El despliegue de estos gemelos digitales con IA se está realizando de manera progresiva, priorizando los emplazamientos con mayor consumo energético. A medida que se consolidan los resultados en Alemania, el Grupo está trabajando para extender este enfoque a otros países, compartiendo aprendizajes, metodologías y casos de uso.
Telefónica contempla esta solución como una pieza más dentro de su estrategia global de redes autónomas, junto con otras iniciativas que buscan automatizar la planificación, configuración y operación de la infraestructura. La combinación de datos en tiempo real, IA y modelos digitales permite ir avanzando hacia un entorno donde las decisiones críticas se toman de forma más rápida y, en muchos casos, automática.
Para acercar esta tecnología a clientes, socios y equipos internos, la compañía ha habilitado demostradores físicos. En España, la solución se puede ver en LaCabina, en Distrito Telefónica (Madrid), un espacio dedicado a mostrar casos de uso tecnológicos. En Alemania, está presente en el Innovation Experience Area de O2 Telefónica en Múnich, donde se explica cómo el gemelo digital ayuda a gestionar el data center de forma más eficiente.
En estos entornos se muestran también otras soluciones impulsadas por el área GCTIO que ilustran cómo Telefónica va avanzando en su Autonomous Network Journey, combinando automatización, virtualización y analítica de datos para transformar la forma en que se diseñan y operan las redes.
Este enfoque de gemelos digitales con IA en data centers apunta a consolidarse como un estándar interno para el Grupo, apoyando tanto los objetivos de ahorro de costes como los de sostenibilidad y calidad de servicio. La experiencia acumulada en Alemania y en los demostradores de Madrid y Múnich servirá de base para nuevos despliegues en Europa y otros mercados, donde la presión por ganar eficiencia energética en infraestructuras críticas es cada vez mayor.

