NVIDIA investiga los fallos gráficos en Windows 11 tras la última actualización

  • La actualización de Windows 11 KB5074109 está provocando caídas de rendimiento, pantallas negras y artefactos visuales en juegos con GPU NVIDIA.
  • NVIDIA reconoce el problema, recopila informes en sus foros y trabaja para reproducir los errores pese a originarse en un parche de Microsoft.
  • La única solución efectiva confirmada por ahora es desinstalar manualmente la actualización KB5074109 y pausar Windows Update.
  • Microsoft ha lanzado parches adicionales, pero aún no está claro si resuelven por completo los errores gráficos en Windows 11.

Problemas graficos NVIDIA y Windows 11

Lo que debería haber sido una actualización rutinaria de seguridad en Windows 11 ha terminado convirtiéndose en un auténtico quebradero de cabeza para muchos jugadores de PC. Tras instalar el parche KB5074109, usuarios de todo el mundo han comenzado a reportar fallos gráficos, pantallas negras y bloqueos en sus equipos, especialmente cuando utilizan tarjetas gráficas NVIDIA para jugar.

Durante los primeros días se señaló con el dedo a los drivers más recientes de NVIDIA, pero con el tiempo y las pruebas de la propia comunidad ha quedado bastante claro que el origen del problema se encuentra en el último paquete de actualizaciones de Windows 11. Las quejas se han multiplicado en foros y redes, con testimonios que hablan de pérdidas de entre 10 y 20 fotogramas por segundo y de artefactos visuales muy molestos en títulos populares.

NVIDIA reconoce el problema y se suma a la investigación

La situación ha ido escalando hasta el punto de que NVIDIA ha decidido intervenir públicamente. A través de sus foros oficiales, representantes de la compañía han confirmado que ya están al tanto de los reportes sobre caídas de rendimiento, glitches y pantallas negras que aparecen en Windows 11 tras instalar KB5074109, y que han iniciado una investigación interna para entender qué está ocurriendo exactamente.

En varios hilos del foro técnico, un portavoz identificado como Manuel, miembro del equipo de soporte de NVIDIA, ha ido respondiendo a los usuarios afectados. Según explica, el problema comenzó claramente después de la actualización de enero de Windows 11 y, aunque el origen apunta al propio sistema operativo, la compañía está analizando los registros y recopilando casos para intentar reproducir los fallos en laboratorio y trabajar, al menos, en mitigaciones desde el lado de los controladores.

Los testimonios recogidos por la marca mencionan pérdidas de rendimiento de entre 15 y 20 FPS en juegos que antes funcionaban con total normalidad, además de artefactos extraños en pantalla. Algunos jugadores describen la aparición de rectángulos, sombras y elementos defectuosos en títulos tan populares como Forza Horizon 5, hasta el punto de hacer difícil o directamente imposible jugar con comodidad.

En un mensaje que se ha repetido en distintos hilos, el propio representante de NVIDIA ha llegado a afirmar que, a día de hoy, la única manera fiable de resolver el problema pasa por eliminar el parche problemático de Windows 11. Es decir, que por ahora no hay un driver milagroso que lo arregle por sí solo, algo que deja claro hasta qué punto el fallo está relacionado con el sistema operativo.

Actualizacion Windows 11 y drivers NVIDIA

KB5074109: el parche de Windows 11 bajo sospecha

El parche KB5074109 de Windows 11, distribuido como actualización de seguridad obligatoria de enero, es el elemento común en prácticamente todos los casos. Esta versión del sistema ha ido acumulando críticas desde su lanzamiento por provocar pantallas negras al arrancar, bloqueos, pantallazos de error y errores en aplicaciones empresariales como Outlook y servicios en la nube de Azure.

A estos problemas iniciales se suma ahora el impacto sobre los usuarios con tarjetas gráficas NVIDIA, especialmente aquellos que utilizan sus equipos para jugar. Muchos de ellos instalaron también versiones recientes del controlador GeForce Game Ready, lo que generó confusión sobre el verdadero culpable. Sin embargo, las pruebas realizadas por la comunidad apuntan a que revertir la actualización de Windows devuelve el rendimiento y la estabilidad que tenían antes, incluso manteniendo el mismo driver.

En paralelo, se ha señalado al driver GeForce Game Ready 591.86, distribuido a finales de enero, como otra posible pieza del rompecabezas. Algunos jugadores han comentado que, combinado con KB5074109, el sistema se vuelve especialmente inestable en ciertos juegos. Aun así, los casos documentados muestran que el factor decisivo es el parche de Windows: cuando se desinstala, las caídas de FPS y los glitches desaparecen en la mayoría de equipos.

La propia Microsoft ha tenido que reaccionar con parches de emergencia adicionales para tratar de arreglar los efectos colaterales de la actualización original. Entre ellos se encuentra la opcional KB5074105, destinada principalmente a solventar las pantallas negras en algunos escenarios. No obstante, a día de hoy sigue sin estar claro si este parche secundario corrige también los errores gráficos que están sufriendo los jugadores con GPU NVIDIA o si solo ataca una parte del problema.

En cualquier caso, el escenario actual no es precisamente el que cabría esperar de una actualización considerada «menor». Para muchos usuarios avanzados y empresas, KB5074109 se ha ganado la fama de ser una de las versiones más problemáticas de Windows 11, al combinar errores de arranque, fallos en aplicaciones críticas y un impacto negativo en el rendimiento gráfico.

Qué están sufriendo los jugadores: caídas de FPS, artefactos y pantallas negras

Si algo tienen en común la mayoría de testimonios es el tipo de fallo: pérdidas notables de rendimiento en juegos exigentes, muchas veces en equipos que hasta ahora podían moverlos sin despeinarse. Donde antes se veían tasas de fotogramas estables, tras la actualización es habitual encontrar caídas de entre 10 y 20 FPS, tirones constantes y bajones repentinos que arruinan la experiencia de juego.

A estos problemas de rendimiento se añaden artefactos visuales y glitches que afectan a la imagen. Jugadores de títulos como Forza Horizon 5 han reportado la aparición de sombras extrañas, rectángulos en pantalla y elementos gráficos que parpadean o se renderizan de forma incorrecta. En algunos casos, las texturas parecen romperse o aparecen barras en la parte superior de la pantalla durante la partida, lo que recuerda a otros errores gráficos que NVIDIA ha tenido que investigar en el pasado.

Otro de los síntomas frecuentes es el de las pantallas negras al iniciar Windows 11 o durante el juego. Hay usuarios que consiguen entrar al escritorio tras varios intentos, mientras que otros se encuentran con un bloqueo total y tienen que recurrir al modo seguro o a restaurar el sistema a un punto anterior. Este comportamiento ha sido lo bastante repetido como para que tanto Microsoft como NVIDIA lo tengan ya identificado entre los principales efectos del parche problemático.

Para complicar más las cosas, no todos los equipos se ven afectados por igual. Algunos ordenadores con GPU NVIDIA idénticas y configuraciones muy similares sufren caídas de rendimiento severas, mientras que otros apenas notan cambios. Esto hace pensar en una combinación de factores (controlador, versión de Windows, software instalado, tipo de monitor, etc.) que, al interactuar con KB5074109, disparan la inestabilidad gráfica.

En los foros oficiales de NVIDIA, la compañía anima a los usuarios a enviar informes detallados con sus especificaciones, versiones de driver y de Windows, así como capturas o vídeos de los errores. Este tipo de datos resulta clave para que los ingenieros puedan reproducir los problemas en sus laboratorios y avanzar hacia una solución, aunque todo apunta a que hará falta también un movimiento por parte de Microsoft para corregir el origen del conflicto.

La única solución fiable por ahora: desinstalar KB5074109

A falta de un parche definitivo coordinado entre Microsoft y NVIDIA, la recomendación más repetida tanto por la comunidad como por los propios representantes de la marca de tarjetas gráficas es clara: si estás sufriendo estos problemas y tu PC es principalmente para jugar, lo más prudente es desinstalar manualmente la actualización KB5074109 de Windows 11.

El procedimiento para revertir el parche es relativamente sencillo, aunque conviene hacerlo con calma. Desde Configuración hay que acceder al historial de actualizaciones de Windows, localizar la entrada correspondiente a KB5074109 y seleccionar la opción para desinstalarla. El sistema se reiniciará y volverá a la versión inmediatamente anterior de Windows 11, en la que, según los casos documentados, el rendimiento gráfico suele regresar a la normalidad.

Una vez desinstalada la actualización, muchos usuarios recomiendan además pausar temporalmente Windows Update para evitar que el parche vuelva a instalarse automáticamente en el siguiente ciclo de actualizaciones. Esta pausa puede configurarse durante varios días desde el propio panel de configuración, algo especialmente aconsejable para quienes utilizan el PC de forma intensiva para jugar o para tareas gráficas sensibles.

Por supuesto, esta medida tiene su lado negativo: al eliminar una actualización de seguridad, el sistema deja de estar protegido frente a algunas vulnerabilidades que Microsoft ha corregido con ese parche. Cada usuario debe valorar, por tanto, el equilibrio entre estabilidad gráfica y seguridad, especialmente en equipos de trabajo o en entornos corporativos en Europa donde las políticas de actualización suelen ser más estrictas.

Mientras tanto, tanto NVIDIA como Microsoft continúan recopilando información y trabajando en correcciones adicionales. Desde Redmond ya han liberado actualizaciones opcionales como KB5074105 para minimizar ciertos efectos secundarios, y NVIDIA sigue afinando sus controladores GeForce Game Ready con correcciones específicas para algunos títulos. Sin embargo, hasta que no llegue una solución conjunta probada y estable, la opción más efectiva y directa que se conoce sigue siendo volver atrás y retirar KB5074109.

Todo este episodio deja una sensación de fatiga entre los usuarios avanzados de Windows 11, que ven cómo una actualización pensada para aumentar la seguridad termina lastrando el rendimiento y la estabilidad de sus equipos. Entre las caídas de FPS, los artefactos visuales y las pantallas negras, se ha instalado la idea de que las nuevas funciones deberían pasar a un segundo plano frente a la calidad y la fiabilidad de cada parche. Hasta que no se publique una corrección sólida que devuelva la confianza en el sistema, muchos jugadores en España y en el resto de Europa optarán por mantenerse en versiones anteriores de Windows 11 y vigilar muy de cerca qué instalan y cuándo.

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