Windows 11 quiere acelerar el Explorador de archivos con precarga en segundo plano

  • Microsoft prueba en Windows 11 la precarga del Explorador de archivos para que su primera apertura sea casi instantánea.
  • La función llega activada por defecto en builds Insider, pero se puede desactivar fácilmente desde las opciones de carpeta.
  • El cambio busca mejorar la percepción de fluidez sin reescribir el Explorador ni cambiar su interfaz.
  • La precarga conlleva un pequeño consumo extra de recursos, por lo que en equipos modestos conviene valorar si compensa mantenerla activa.

Windows 11 Explorador de archivos

En el día a día con el ordenador, el Explorador de archivos de Windows es de esas herramientas que se usan casi sin pensar… hasta que empieza a ir más lento de la cuenta. En Windows 11, muchos usuarios han notado que abrir una ventana lleva unos segundos extra respecto a Windows 10, algo que interrumpe el ritmo de trabajo y ha generado quejas constantes en foros y redes.

Con este contexto sobre la mesa, Microsoft ha empezado a probar un cambio discreto en Windows 11: precargar el Explorador de archivos en segundo plano nada más iniciar sesión. La idea es sencilla: tener listos en memoria los componentes clave del gestor de archivos para que la primera vez que lo abras, la ventana aparezca casi al instante, sin esos “arranques en frío” más lentos.

Qué es la precarga del Explorador de archivos en Windows 11

La nueva función consiste en cargar partes del Explorador en la memoria RAM al inicio del sistema, incluso antes de que el usuario haga clic en el icono o pulse la combinación Win + E. No se abre ninguna ventana oculta, pero el sistema deja preparado lo necesario para que, cuando se solicite, la aplicación responda con mucha más rapidez.

Microsoft está evaluando esta función en versiones preliminares de Windows 11 dentro del programa Insider, en concreto en builds como la compilación 26220.7271 (KB5070307) distribuida en los canales Dev, Beta y también Canary. De momento, por tanto, la novedad no ha llegado al público general, ni a la versión estable que se usa masivamente en hogares y oficinas de España y del resto de Europa.

Según la compañía, el objetivo es mejorar la percepción de fluidez del sistema sin necesidad de rediseñar la interfaz del Explorador ni reescribir módulos complejos. Se trata de un ajuste “por debajo del capó” que debería pasar desapercibido, salvo por la sensación de que el Explorador se abre mucho más rápido al principio de la sesión.

En las pruebas internas y primeras experiencias recopiladas por usuarios Insider, el impacto en el uso de memoria parece moderado. La precarga añade algunos megabytes de consumo, pero no supone un salto dramático en el uso de RAM. Eso sí, esta optimización se centra en el arranque de la ventana, y no soluciona de por sí la lentitud al navegar por carpetas pesadas, discos duros lentos o ubicaciones de red.

Por qué Microsoft ha decidido tocar el Explorador de archivos

Desde la llegada de Windows 11 y su interfaz renovada del Explorador, con menús más modernos y un diseño más limpio, muchos usuarios han señalado que el rendimiento ha ido hacia atrás. En foros y comunidades europeas se repite la misma queja: el Explorador se siente más pesado que en Windows 10, incluso en equipos con SSD y hardware actual.

En algunos casos, el gestor de archivos llega incluso a dejar de responder, bloquearse o cerrar de golpe cuando se manejan carpetas con muchos elementos o tras periodos largos de uso. Este comportamiento ha impulsado el uso de alternativas de terceros, que prometen una experiencia más rápida y ligera que la herramienta nativa de Microsoft.

Ante ese panorama, la compañía ha optado por una estrategia pragmática: no reescribir el Explorador desde cero, sino introducir un mecanismo de precarga que suavice el momento más molesto para la mayoría de usuarios, que es la primera apertura después de iniciar el sistema. El cambio se suma a otros ajustes que también buscan agilizar la gestión de archivos.

Uno de esos cambios es la revisión del menú contextual al hacer clic derecho en archivos y carpetas. En builds Insider recientes, Microsoft ha reorganizado las opciones para hacerlas más compactas, agrupando funciones habituales bajo un nuevo menú llamado “Administrar archivos”. Dentro de él se integran comandos como “Comprimir a archivo ZIP”, “Copiar como ruta”, “Establecer como fondo de escritorio”, “Girar a la derecha” o “Girar a la izquierda”.

Además, las acciones asociadas a servicios en la nube, como “Mantener siempre en este dispositivo”, “Liberar espacio” o “Enviar a mi teléfono”, pasan a desplegarse en submenús específicos de cada proveedor, lo que despeja el menú principal y facilita ubicar cada opción sin tener que recorrer listas interminables.

Cómo funciona la precarga y qué impacto puede tener

Desde el punto de vista técnico, la precarga supone que explorer.exe ejecuta procesos adicionales en segundo plano para preparar la apertura de nuevas ventanas del Explorador. Aunque el shell de Windows (barra de tareas, escritorio, etc.) ya depende de explorer.exe, esto no implicaba que el gestor de archivos estuviera listo para abrir al instante. Con la nueva función, esa preparación sí se realiza.

El comportamiento es similar al de otras aplicaciones que se “levantan” junto con el sistema para estar listas cuando el usuario las necesita. En este caso, no se muestra ninguna ventana visible y el usuario no debería notar nada distinto salvo el menor tiempo de espera al abrir el Explorador por primera vez tras iniciar sesión.

En equipos de trabajo típicos en España y Europa, con configuración estándar de oficina (procesadores modernos, SSD y 8 GB o 16 GB de RAM), la precarga puede reducir pequeñas interrupciones a primera hora de la mañana o después de un reinicio. En entornos donde se abren constantemente carpetas para copiar documentos, revisar descargas o conectar unidades externas, ese segundo de diferencia se nota.

En cuanto al consumo de recursos, las pruebas que se han compartido apuntan a que no hay un incremento drástico de RAM, al menos en situaciones normales. El Explorador arranca más rápido, pero el peso total del sistema no se dispara. Sin embargo, en equipos más modestos o en ordenadores que ya van muy ajustados de memoria, cualquier proceso residente adicional puede influir en el rendimiento global.

Conviene tener en cuenta que la precarga no acelera la navegación dentro del Explorador si el problema de fondo está en un disco duro mecánico lento, una red saturada o una carpeta con cientos de miles de archivos. El cambio está pensado para que la ventana aparezca antes, no para resolver todos los cuellos de botella posibles.

Ventajas y posibles inconvenientes de la nueva función

El principal atractivo de esta novedad es evidente: menos espera al abrir el Explorador de archivos, sobre todo en esa primera vez después de encender el equipo. Para muchos usuarios que trabajan con documentos de forma intensiva, esto se traduce en una sensación de mayor agilidad y menos cortes en el flujo de trabajo.

Este tipo de ajustes encaja especialmente bien en entornos profesionales y corporativos europeos, donde cada segundo se suma al final de la jornada. Si al iniciar sesión se evitan los típicos segundos de “pantalla vacía” antes de que aparezca la ventana, la experiencia es más fluida y se reducen esas microesperas que, acumuladas, resultan molestas.

La otra cara de la moneda es que cualquier proceso residente tiene un coste en recursos, aunque sea pequeño. En portátiles antiguos, equipos con poca RAM o máquinas que ya van justas, mantener preparado el Explorador podría competir con otras aplicaciones que el usuario considere prioritarias, como el navegador, herramientas de diseño o programas de ofimática.

A esto se suma un aspecto práctico: no todo el mundo abre el Explorador nada más arrancar el PC. Para quienes solo acceden a sus archivos de manera ocasional, el beneficio real de tener la aplicación precargada es menor, mientras que el coste en memoria existe igualmente, por modesto que sea.

Por todo ello, Microsoft ha optado por presentar la función como una opción configurable y no como una imposición rígida. La precarga llega activada por defecto en las builds de prueba, pero el usuario tiene la posibilidad de deshabilitarla si no le convence el cambio o si detecta que le resta recursos a otras tareas.

Cómo activar o desactivar la precarga del Explorador

Una de las claves de este cambio es que el control queda en manos del usuario. Microsoft ha indicado que la opción de precarga se puede gestionar desde las propias opciones del Explorador de archivos, sin necesidad de recurrir a ajustes avanzados ni al registro de Windows.

Para quienes prefieran desactivar la función una vez llegue a la versión estable, el procedimiento será similar al que ya aparece en las builds Insider: abrir el Explorador, acceder a Opciones de carpeta, entrar en la pestaña “Ver” y desmarcar la casilla relacionada con “Habilitar la precarga de ventanas para tiempos de inicio más rápidos”.

Este enfoque resulta cómodo tanto para usuarios domésticos como para departamentos de TI en empresas españolas o europeas, ya que permite mantener políticas flexibles: activarla en equipos potentes donde aporte valor y desactivarla en máquinas de entrada o en puestos donde se prioricen otros programas.

Microsoft también está utilizando el programa Insider para recoger comentarios y datos de telemetría sobre cómo se comporta la precarga en distintas configuraciones de hardware. En función de esos resultados, la compañía podrá ajustar detalles internos, modificar los umbrales de uso de recursos o incluso cambiar el comportamiento por defecto si detecta problemas en ciertos perfiles de usuario.

Mientras la función siga limitada a las builds de prueba, quienes estén especialmente descontentos con el rendimiento actual del Explorador tienen otra salida: recuperar el Explorador clásico de Windows 10 mediante ajustes específicos, o recurrir a gestores de archivos alternativos que prioricen la velocidad frente a la integración con el sistema.

Un Explorador más rápido y un menú contextual más ordenado

La precarga no llega sola. Como parte de la misma oleada de cambios, Microsoft está revisando el diseño del menú contextual del Explorador y de aplicaciones basadas en WinUI 3 para que resulte más compacto y fácil de leer. La idea es reducir el espacio que ocupan las opciones, sin eliminar funciones que muchos utilizan a diario.

Por ejemplo, al hacer clic con el botón derecho sobre un archivo o una imagen, las opciones para comprimir a ZIP, copiar la ruta o girar el contenido ya no se muestran dispersas, sino agrupadas bajo “Administrar archivos”. Esta estructura ayuda a que el menú parezca menos recargado, pero sin obligar al usuario a renunciar a herramientas conocidas.

En esa misma línea, las opciones ligadas a servicios en la nube (como OneDrive u otras plataformas) se reorganizan de forma que cada proveedor disponga de su propio submenú desplegable. Acciones como mantener archivos siempre disponibles en local o liberar espacio en disco quedan más claras y diferenciadas del resto de comandos del sistema.

Otro pequeño ajuste que Microsoft ha introducido es la colocación de “Ubicación de carpeta abierta” junto a “Abrir” y “Abrir con” en el menú contextual, de modo que acciones que se usan a menudo queden agrupadas en la misma zona. Son cambios menores, pero contribuyen a que el uso cotidiano del Explorador resulte más directo.

Todos estos ajustes de organización forman parte de una estrategia más amplia centrada en la velocidad de acceso y la limpieza visual. Microsoft insiste en que el objetivo no es quitar funciones, sino reordenarlas para que el usuario las localice más rápido y el Explorador parezca menos abrumador, especialmente para quienes gestionan grandes cantidades de archivos.

Estado de las pruebas y despliegue previsto

Por ahora, la precarga del Explorador de archivos y los cambios en el menú contextual solo están disponibles para miembros del programa Windows Insider, que reciben builds experimentales de Windows 11 antes que el resto de usuarios. Es en ese canal donde se validan estabilidad, consumo de recursos y posibles conflictos con otras funciones.

Microsoft ha admitido de forma abierta que el Explorador de Windows 11 puede tardar más de lo deseado en abrirse y que la nueva función es su respuesta para mejorar ese arranque sin tocar la raíz del código. La compañía ha llegado a concretar que la opción de “Habilitar la precarga de ventanas para tiempos de inicio más rápidos” aparecerá activada de manera predeterminada cuando la novedad llegue a las versiones generales.

En los comunicados recientes se indica que la función está en fase de pruebas intensivas y que su despliegue global se hará de forma gradual. Las previsiones apuntan a una liberación para todos los usuarios de Windows 11 en una gran actualización futura, con un horizonte temporal que se sitúa en torno a los próximos ciclos de versiones del sistema.

Mientras tanto, la compañía seguirá ajustando detalles a partir de los informes enviados por los Insider, con especial atención a equipos con menos recursos, portátiles de trabajo y configuraciones habituales en el mercado europeo. El objetivo declarado es que la función se note en velocidad, pero no en problemas.

Si la implementación final mantiene un impacto bajo en recursos, permite desactivarla con un par de clics y efectivamente acelera la primera apertura del Explorador, los usuarios de Windows 11 en España y Europa se encontrarán con un sistema algo más ágil en un área tan básica como la gestión de archivos, sin cambios drásticos en su forma de trabajar ni sorpresas en la interfaz.

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