Muchos usuarios de Windows 11 se han llevado un susto de campeonato al ver cómo el espacio libre de su disco duro desaparecía por arte de magia. Sin haber descargado películas pesadas ni instalado juegos nuevos, las unidades de almacenamiento han empezado a perder decenas de gigabytes en cuestión de días, dejando a los equipos al borde del colapso operativo y sin una explicación lógica a simple vista.
Tras un aluvión de quejas en los foros oficiales, se ha confirmado que el responsable de este jaleo es un componente interno del sistema que ha decidido, por su cuenta y riesgo, crear un archivo que no para de engordar. Microsoft ya ha tomado cartas en el asunto reconociendo que existe un error en la gestión de registros de privacidad, lo que provoca que un pequeño fichero que debería ser insignificante acabe pesando más que todo el sistema operativo junto.
El archivo CapabilityAccessManager y su apetito voraz
El problema se origina en un servicio llamado Capability Access Manager (CAM), que es el que se encarga de vigilar qué aplicaciones tienen permiso para usar la cámara, el micrófono o la ubicación. Para llevar este control, utiliza una base de datos y un archivo de registro específico denominado CapabilityAccessManager.db-wal. En una situación normal, este archivo apenas ocupa un par de megabytes, algo que ni notarías aunque lo buscaras a conciencia.
Sin embargo, debido a un bug que parece haber llegado en una actualización reciente, el sistema entra en un bucle de escritura constante. Esto hace que el archivo crezca sin control, registrándose casos de usuarios que han visto cómo alcanzaba los 500 GB de tamaño. Al estar ubicado en una carpeta protegida del sistema (ProgramData), no es fácil de detectar con un simple vistazo al explorador de archivos, lo que genera una sensación de desconcierto total al ver que el disco C se llena solo.
Cómo comprobar si tu ordenador está perdiendo espacio

Para salir de dudas y ver si eres una de las víctimas de este fallo, lo más rápido es entrar en el menú de Configuración y navegar hasta el apartado de Almacenamiento. Una vez allí, si pulsas en «Mostrar más categorías» y entras en Sistema y reservado, podrás ver cuánto están ocupando los archivos del sistema. Si ves una cifra desorbitada, de más de 100 o 200 GB, es casi seguro que tu equipo está sufriendo este error de escritura infinita.
Si te manejas un poco mejor con la informática, existe un método más preciso usando la consola de comandos. Ejecutando una instrucción de diagnóstico con la herramienta robocopy (siempre como administrador), puedes leer el tamaño real de esa carpeta protegida sin peligro de romper nada. Es importante no intentar cambiar los permisos de esa carpeta a lo loco, ya que Windows la protege por algo y podrías acabar con un sistema inestable si tocas lo que no debes.

La solución oficial y un truco temporal

La buena noticia es que Microsoft ya ha movido ficha lanzando la actualización opcional KB5095093. Este parche corrige específicamente la forma en la que se gestiona el archivo .db-wal para que deje de crecer de forma absurda. Si no te aparece todavía o prefieres esperar, se espera que esta misma solución llegue de forma automática a todo el mundo con el paquete de actualizaciones de seguridad del mes de julio, el clásico «Patch Tuesday», aunque a veces Microsoft pausa la actualización de Windows 11 por errores de instalación.
Si tienes el disco tan lleno que no puedes ni bajar la actualización, hay una solución temporal que está funcionando bastante bien. Consiste en ir a los ajustes de privacidad y desactivar los servicios de ubicación por completo. Al hacer esto, el servicio Capability Access Manager deja de registrar eventos de forma tan agresiva y el archivo suele detener su crecimiento, dándote un respiro para poder limpiar un poco el equipo o instalar el parche definitivo.

No caigas en la tentación de borrar el archivo a la fuerza mientras Windows está encendido. Algunos usuarios que lo han intentado se han encontrado con fallos críticos en la red Wi-Fi o aplicaciones que dejan de abrirse porque no pueden verificar sus permisos. Si la situación es crítica y no te queda ni un mega libre, lo ideal es arrancar el PC en modo seguro o usar el entorno de recuperación para renombrar el archivo, forzando a que Windows cree uno nuevo y limpio desde cero.

Este incidente nos recuerda que, a veces, los fallos más molestos no vienen de virus o programas externos, sino de las propias herramientas de mantenimiento del sistema que se vuelven un poco locas. Mantener el equipo al día con las últimas actualizaciones es la forma más segura de evitar que un simple registro de permisos acabe secuestrando la mitad de tu disco duro y comprometa la estabilidad de tu herramienta de trabajo diaria.
