
Amazon ha dado un golpe importante en la carrera por el internet por satélite de órbita terrestre baja al pactar la compra de Globalstar, uno de los operadores más relevantes del sector. La maniobra apunta directamente a reforzar su red Amazon Leo y a recortar distancia con Starlink, el servicio de SpaceX que actualmente marca la pauta en este mercado.
La operación, valorada en torno a 11.600 millones de dólares, combina una fuerte apuesta tecnológica con un movimiento estratégico de primer nivel: Amazon no solo suma flota, infraestructuras y espectro, sino que hereda además la relación clave que Globalstar mantiene con Apple para dar soporte a servicios de emergencia y conectividad satelital en el iPhone y el Apple Watch.
Un acuerdo multimillonario para impulsar Amazon Leo
Según han comunicado ambas compañías, Amazon ha suscrito un acuerdo definitivo de fusión para adquirir Globalstar en una transacción cercana a los 11.57-11.60 mil millones de dólares (unos 10.700 millones de euros al cambio), una cifra que sitúa la compra entre las mayores de la historia del gigante del comercio electrónico, por detrás de Whole Foods pero en la liga de operaciones como la de MGM.
El pacto contempla que los accionistas de Globalstar puedan elegir entre dos alternativas por cada acción que poseen: recibir 90 dólares en efectivo o canjearla por 0,3210 acciones ordinarias de Amazon. No obstante, el componente en metálico está sujeto a un mecanismo de prorrateo que limita la cuantía global en efectivo a un máximo del 40% del total de títulos, convirtiendo cualquier exceso automáticamente en acciones.
Además, el precio final podrá ajustarse a la baja hasta un máximo de 110 millones de dólares si Globalstar no logra determinados hitos operativos previos al cierre. Entre esos objetivos figura el avance en su programa satelital, incluido el satélite de reemplazo HIBLEO-4, pieza relevante para garantizar la continuidad y capacidad de la constelación.
Accionistas que representan aproximadamente el 58% del poder de voto ya han dado su visto bueno por escrito a la transacción, allanando el camino para que la compra se complete. El calendario apuntado por las empresas sitúa el cierre en 2027, condicionado a las correspondientes aprobaciones regulatorias y al cumplimiento de esa batería de compromisos técnicos.
Qué compra exactamente Amazon: satélites, espectro y experiencia
Con esta operación, Amazon se hace con el control de las operaciones satelitales existentes de Globalstar, su infraestructura en tierra, su experiencia operativa y, sobre todo, un conjunto de derechos de espectro y licencias de servicios móviles por satélite (MSS) con autorizaciones a escala global.
Globalstar, fundada en los años noventa como una empresa conjunta entre Qualcomm y Loral, lleva décadas operando satélites en órbita terrestre baja. Su negocio se ha centrado tradicionalmente en comunicaciones móviles por satélite, conectando teléfonos y dispositivos en zonas de baja cobertura, con casi 800.000 abonados a finales de 2025 y una red usada para servicios tan críticos como la mensajería de emergencia.
Ese bagaje se traduce en una combinación de flota satelital operativa, estaciones terrestres y conocimiento técnico que Amazon puede integrar de forma relativamente rápida en su proyecto Leo. Para los analistas, el acceso inmediato a espectro utilizable para servicios directos a dispositivos es uno de los activos más decisivos del acuerdo, ya que acelera pasos que, de otro modo, requerirían años de desarrollo, coordinación regulatoria y licitaciones.
Desde el punto de vista financiero, Globalstar venía mostrando una evolución moderada pero estable, con ingresos anuales de unos 273 millones de dólares, un crecimiento cercano al 9% y un ligero beneficio operativo. Esa base económica, junto con la fuerte revalorización de sus acciones en el último año —en algunos tramos casi cuadruplicadas—, se ha visto impulsada precisamente por las expectativas de una operación corporativa y por el renovado interés inversor en las comunicaciones satelitales.
Leo, la gran apuesta satelital de Amazon frente a Starlink
La compra de Globalstar encaja de lleno en la estrategia de Amazon Leo, la red de satélites de órbita terrestre baja con la que la compañía de Jeff Bezos quiere ofrecer banda ancha de alta velocidad y baja latencia a clientes de todo el mundo, incluyendo Europa y áreas rurales de España donde la cobertura terrestre sigue siendo limitada.
Leo, heredero del antiguo Project Kuiper, está todavía en una fase menos madura que Starlink. Mientras la constelación de SpaceX supera los 10.000 satélites activos y más de 10 millones de clientes, Amazon cuenta en la actualidad con algo más de 200 satélites en órbita (con objetivos de alcanzar unos 700 a medio plazo) y planes para desplegar alrededor de 3.200 unidades de aquí a 2029.
La empresa ha afrontado, además, restricciones de capacidad de lanzamiento y ha pedido a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos una prórroga de hasta dos años para cumplir el requisito de tener aproximadamente la mitad de su constelación operativa antes de julio de 2026. La integración de la flota de Globalstar ayuda precisamente a ganar tiempo y músculo en ese frente.
Lejos de limitarse a la conexión fija, Amazon Leo aspira a convertirse en una plataforma de conectividad global para hogares, empresas, administraciones públicas y sector aeronáutico. La compañía ya ha firmado acuerdos con aerolíneas como JetBlue y Delta para ofrecer internet a bordo en rutas internacionales a partir de 2027 y 2028, un servicio que, previsiblemente, podría beneficiarse también de las capacidades adicionales de Globalstar.
Conectividad directa a dispositivos (D2D): móviles conectados sin antenas en tierra
Uno de los principales vectores de la operación es el desarrollo de servicios directos a dispositivos (D2D), es decir, la posibilidad de que teléfonos móviles y otros equipos se conecten directamente a satélites, sin necesidad de antenas específicas ni torres de telefonía tradicionales.
Amazon ha señalado que la red ampliada permitirá ofrecer servicios de voz, datos y mensajería directamente a dispositivos móviles, rompiendo las limitaciones de las redes celulares convencionales y ampliando la cobertura a zonas rurales, marítimas o remotas en Europa y el resto del mundo. El despliegue del sistema D2D de nueva generación está previsto para 2028, apoyándose en la experiencia previa de Globalstar en este tipo de servicios.
La integración de los sistemas de primera y segunda generación de la constelación Leo con los satélites de Globalstar dará lugar a una red unificada que combinará servicios fijos y móviles, con miles de satélites en órbita terrestre baja pensados para dar servicio a millones de usuarios. Sobre el papel, la arquitectura promete una mejor eficiencia en el uso del espectro y mayores velocidades que los sistemas D2D actualmente en el mercado.
Desde Amazon, el vicepresidente sénior de Dispositivos y Servicios, Panos Panay, ha explicado que el objetivo es llegar a «miles de millones de clientes que viven, viajan y operan fuera del alcance de las redes existentes», con la promesa de ofrecer un servicio «más rápido y fiable en más sitios» y mantener a los usuarios conectados con las personas y contenidos que consideran esenciales.
Apple, pieza clave en el tablero: continuidad y nuevas funciones satelitales
La ecuación no se entiende del todo sin Apple. Globalstar es el operador que hoy proporciona la infraestructura para funciones como Emergency SOS vía satélite en los iPhone 14 y posteriores, así como servicios equivalentes en el Apple Watch Ultra 3, permitiendo a los usuarios enviar mensajes de emergencia o compartir su ubicación cuando no hay cobertura móvil.
En 2024, Apple invirtió aproximadamente 1.500 millones de dólares en Globalstar y tomó una participación del 20% en el capital de la compañía, asegurándose el acceso al 85% de la capacidad de su red para servicios de mensajería y emergencias basados en satélites. Esa inversión ha dado a la firma de Cupertino una voz relevante en las decisiones estratégicas del operador.
La compra por parte de Amazon se ha negociado, por tanto, en un contexto delicado, ya que Apple debía quedar satisfecha con la continuidad de los servicios y con la hoja de ruta futura. De hecho, la estructura final del acuerdo incluye una colaboración específica entre Amazon Leo y Apple para mantener y extender esa conectividad en los dispositivos de la marca.
Amazon y Apple han anunciado que Leo se encargará de alimentar los servicios satelitales del iPhone y el Apple Watch, tanto en los modelos actuales como en futuras generaciones. La idea es que la constelación combinada de Globalstar y Leo soporte funciones como SOS de emergencia, mensajería satelital, asistencia en carretera o localización, y que se colaboren en nuevos servicios que aprovechen la mayor capacidad de la red ampliada.
Impacto en Europa y oportunidades para España
En el contexto europeo, el movimiento de Amazon encaja en la creciente competencia por la conectividad en zonas rurales y remotas, donde las redes de fibra y 5G todavía presentan huecos importantes. España, con una orografía complicada en ciertas áreas y una dispersión notable de núcleos de población, es uno de los países donde la banda ancha por satélite puede jugar un papel relevante.
La ampliación de la red Leo con la capacidad de Globalstar abre la puerta a que usuarios en pueblos aislados, explotaciones agrarias, instalaciones energéticas o rutas marítimas cuenten con una alternativa real a las conexiones terrestres. Para empresas y administraciones, disponer de servicios D2D robustos puede resultar especialmente interesante en ámbitos como emergencias, protección civil, transporte, pesca o turismo rural.
Además, la integración de servicios satelitales en dispositivos de consumo como los smartphones y relojes inteligentes suaviza la barrera de entrada: no haría falta equipamiento específico para beneficiarse de la conectividad básica de seguridad, algo que la experiencia de Apple ya ha demostrado útil en rescates y situaciones de riesgo en montaña o en carretera.
Queda por ver cómo se articulará la presencia comercial de Amazon Leo en Europa, qué acuerdos cerrará con operadores de redes móviles y cómo se coordinará con los marcos regulatorios de la Unión Europea en materia de espectro, seguridad y competencia. En cualquier caso, el refuerzo de la constelación y la apuesta por el D2D aumentan las opciones de que el servicio llegue con más fuerza a la región.
Competencia al rojo vivo: Amazon, SpaceX y otras ofertas por Globalstar
La adquisición de Globalstar por parte de Amazon se produce en un momento en que la industria satelital vive una carrera intensa por el dominio de la conectividad global. Starlink se ha consolidado como el referente, con ingresos estimados de varios miles de millones de dólares anuales y una tasa de despliegue de satélites muy superior a la de sus competidores.
Globalstar, pese a tener una constelación mucho más pequeña, se ha situado en el centro de las miradas por su tecnología para conectar directamente a dispositivos y por su cartera de espectro. Según informaciones previas, la compañía llegó a explorar una posible venta con otros potenciales compradores, incluyendo contactos iniciales con SpaceX, antes de decantarse finalmente por la propuesta de Amazon.
El interés de los grandes actores por este tipo de activos no es casual: el espacio de los servicios D2D se percibe como uno de los segmentos de mayor crecimiento a medio plazo, con aplicaciones que van desde la seguridad y las emergencias hasta la logística, la monitorización de infraestructuras críticas o la conectividad básica en países con redes fijas menos desarrolladas.
Para Amazon, la operación también tiene una lectura financiera e industrial más amplia. Firmas como Citron Research han destacado que el grupo está reforzando de forma paralela su posición en espectro, inteligencia artificial, centros de datos, robótica y logística, y que el mercado todavía no estaría reconociendo completamente esa combinación en su valoración bursátil. Más allá de esos análisis, la compra de Globalstar encaja con la estrategia de largo plazo del consejero delegado Andy Jassy, que ve Leo como una de las grandes palancas de crecimiento adicional del grupo.
En conjunto, la compra de Globalstar sitúa a Amazon en un punto de partida muy distinto en la carrera del internet por satélite: dispone ya de una constelación en marcha, suma una red móvil por satélite probada, mantiene la alianza con Apple en servicios críticos y se posiciona mejor para ofrecer conectividad directa a dispositivos en todo el mundo, incluido el mercado europeo, donde la demanda de banda ancha fiable en zonas mal cubiertas sigue siendo una asignatura pendiente.

