China redobla la apuesta para competir con Starlink con tres megaconstelaciones LEO

  • China impulsa Guowang, Qianfan y Honghu-3 para rivalizar con Starlink, sumando cerca de 38.000 satélites LEO.
  • Guowang prevé 12.992 satélites y capacidades de doble uso; Qianfan apunta a direct-to-cell y >15.000 unidades.
  • Honghu-3 proyecta 10.000 satélites; la industria china acelera fábricas y lanzamientos en serie.
  • El aumento de constelaciones eleva el riesgo de congestión orbital y el síndrome de Kessler.

Constelaciones de internet satelital en órbita baja

China ha activado una ofensiva espacial para plantar cara a Starlink con tres megaconstelaciones de órbita baja (LEO) que, en conjunto, aspiran a sumar cerca de 38.000 satélites. La estrategia combina actores públicos y privados y persigue tanto la soberanía digital como la proyección internacional de sus servicios.

Mientras SpaceX mantiene la delantera con más de 7.300 satélites en servicio y objetivos de expansión masiva, el ecosistema chino acelera el paso con planes detallados, nuevas fábricas y un calendario de lanzamientos que, de consolidarse, podría alterar el equilibrio de la conectividad satelital de banda ancha a escala global.

Guowang: la red troncal de alta capacidad

Satélites de órbita baja para banda ancha

El proyecto Guowang (China Satellite Network, SatNet) plantea una constelación de 12.992 satélites de alta capacidad, con un marcado enfoque en la seguridad y la gestión de servicios críticos, y posibles capacidades duales (civiles y gubernamentales).

Los satélites podrían integrar tecnologías avanzadas como enlaces láser, sensores ópticos, radar SAR y sistemas de retransmisión de gran ancho de banda, lo que los situaría más allá de la conectividad básica e incluso con funciones de vigilancia y apoyo logístico.

El despliegue contempla unos 6.000 satélites entre 500 y 600 km de altitud (en línea con Starlink) y otros 7.000 en torno a 1.145 km. A mediados de 2025 se contabilizaban 34 satélites lanzados en varias misiones, y en agosto de ese año SatNet había completado ocho lotes, aunque con un ritmo por debajo de las misiones masivas de SpaceX.

Qianfan (Miles de velas): banda ancha y direct to cell

Redes satelitales de nueva generación

Conocida también como Thousand Sails o SSST, Qianfan aspira a desplegar cerca de 15.000 satélites en órbitas LEO altas (~1.160 km) para ofrecer banda ancha y conectividad direct-to-cell mediante frecuencias Ku, Q y V.

La iniciativa despegó en agosto de 2024 con 18 satélites; a principios de 2025 ya sumaba 72 y en la actualidad ronda los 90. El plan prevé fases de 648 y 1.296 unidades hasta escalar a más de 15.000 hacia el final de la década.

El reto no es menor: Qianfan necesitaría una porción muy relevante de la capacidad de lanzamiento del país y ha sufrido incidencias de inserción orbital (se habla de alrededor de 17 satélites con problemas), un aviso de la complejidad técnica del proyecto.

Honghu-3: diez mil satélites en 160 planos

El programa Honghu-3 (LandSpace Hongqing Technology) ha sido registrado ante la ITU para 10.000 satélites distribuidos en 160 planos orbitales, con la fabricación en fase de rampa y la primera planta en construcción en Wuxi.

Por ahora no hay satélites operativos (sí prototipos), y el despliegue se plantea por tandas de decenas de unidades conforme maduren la producción y el acceso a lanzadores, siguiendo una estrategia de industrialización progresiva.

Otras constelaciones chinas que completan el tablero

Más allá de los tres grandes proyectos, existen redes complementarias con objetivos específicos que refuerzan el ecosistema y su capacidad de competir con Starlink en nichos concretos.

  • Tianqi (GuoDianGaoKe): IoT de baja velocidad para sensores, emergencias y smart cities; 37 satélites en órbita y una fase 1 de 72.
  • Geespace (Geely): “Future Mobility Constellation” orientada a conectividad vehicular; 41 satélites a agosto de 2025 con hoja de ruta de 72, 264 y hasta 5.676 unidades.
  • GalaxySpace: constelación de prueba Mini-Spider con 6 satélites (~190 kg y hasta 40 Gbps cada uno, bandas Q/V/Ka) y plan de escalado hasta 144.

Cadencia de lanzamientos e industria: la carrera por escalar

El impulso combina inversión estatal y privada para industrializar la producción de satélites: SSST habla de fabricar en torno a 300 satélites/año, Geely ya opera una planta de volumen y otras compañías ultiman líneas de montaje con ambición de escala sostenida.

En lanzamiento, China avanza con lotes de menor tamaño que los de SpaceX (que suele colocar 24–28 satélites por misión de Starlink), pero apunta a incrementar ritmo y capacidad con nuevos vehículos y centros.

LEO más concurrida: riesgos y sostenibilidad

Con decenas de miles de nuevos satélites en perspectiva, la densidad orbital seguirá en aumento. Esto eleva el peligro de colisiones y la generación de fragmentos, alimentando el temido síndrome de Kessler y comprometiendo la operatividad de regiones enteras de LEO.

Las agencias y operadores deberán reforzar el tráfico espacial, el diseño de desorbitado responsable y las maniobras de evasión, porque sin protocolos estrictos y coordinación internacional, la conectividad global a través de LEO corre el riesgo de volverse más frágil.

Qué supone para Starlink y para el mercado

La ofensiva china no neutraliza la ventaja de Starlink a corto plazo, pero sí marca una tendencia: redes más grandes, integración con 5G/6G y servicios directos al móvil. Si Guowang, Qianfan y Honghu-3 escalan según lo previsto, aumentará la competencia en cobertura, precios y servicios críticos.

Para gobiernos y empresas, esta diversificación abre nuevas opciones de resiliencia y soberanía tecnológica; para el usuario, podría traducirse en más alternativas y funcionalidades, con el reto común de mantener LEO segura y operativa a largo plazo.

La foto que dibujan estos planes es clara: China aspira a un asiento principal en la conectividad espacial con tres megaconstelaciones que, si alcanzan su escala prevista, reconfigurarán el mercado dominado por Starlink; el gran interrogante es si la industria, los lanzadores y la gestión del tráfico orbital llegarán a tiempo para sostener este salto sin poner en jaque la sostenibilidad del entorno cercano a la Tierra.

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