Este falso platillo volante es en realidad la tapadera de un (olvidado) basurero nuclear de los 80

Podrías llegar a pensar que la imagen que tienes sobre estas líneas es un montaje o la escena de una película de ciencia ficción pero nada más lejos de la realidad. Se trata de la llamada Cúpula de Runit, ubicada en una isla del mismo nombre y encargada de tapar miles de metros cúbicos de desechos radiactivos. Y nadie parece querer ocuparse de ellos.

La Cúpula de Runit: otra vergüenza nuclear

Perdido en el Océano Pacífico en las Islas Marshall se encuentra un atolón llamado Enewetak y en él una pequeña isla, Runit, con una particularidad bastante llamativa: gran parte de su superficie la cubre una enorme estructura de hormigón con forma de cúpula.

Con un grosor de casi 46 cm, esta formación se encarga de cubrir aproximadamente 73.000 metros cúbicos de desechos radiactivos, procedentes de pruebas con armas nucleares llevadas a cabo por Estados Unidos entre los años 1946 y 1958. Una explosión durante el ensayo Cactus creó un cráter con una profundidad de 9,1 metros, que fue aprovechado como vertedero de tierra con desechos y escombros radiactivos (incluido el plutonio-239, uno de los principales isótopos usado en armas y reactores nucleares) acumulados de dichas pruebas.

Para tapar toda esta porquería se construyó esta enorme tapadera de hormigón de color blanco destaca inevitablemente en la orografía de la isla, extendiéndose incluso vegetación de los alrededores sobre ella.

Runit

A finales del 2014, The New York Times denunció en un artículo titulado «Una isla del Pacífico, radioactiva y olvidada» que la Cúpula de Runit había sido completamente olvidada por el gobierno estadounidense. Este llegó a reconocer que la tierra estaba tan contaminada por cesio-137 y estroncio-90 que lo más seguro era dejar la isla abandonada, no permitir que nadie viviera en ella y esperar a que la propia contaminación de la isla bajara por acción y degradación de la naturaleza, ya que dichos isótopos tienen una vida media de 30 años.

Runit

No hicieron bien los cálculos para el plutonio-239, que puede llegar a durar más de 24.000 años (sí, mil), por lo que a EEUU no le quedó otra que gastarse 150 millones de dólares en esta tapadera a finales de los años 70 -bueno y algo más en el personal y las 437 bolsas de plástico en las que se guardó el plutonio, según el medio estadounidense. Una pequeña parte de residuos fue igualmente tirada al fondo del mar, no sin encontrarse años más tarde restos en el Mar del Sur de China.

Runit

Tras su finalización en los 80, se permitió que parte de los residentes del atolón regresaran (habían sido desplazados cuando se iniciaron las pruebas nucleares, además de indemnizados con una cantidad de dinero que sigue sin pagarse al completo), a pesar de que parte de la isla seguía sin ser habitable.

Runit

Y todo esto por no hablar de la propia seguridad de la cúpula, que no cumplía con los estándares para esta clase de vertederos. Un grupo de investigación llegó a avisar de que si un tifón severo alcanzaba la isla, la formación podría verse (muy) comprometida. También han estado en el punto de mira la desprotección de todos los que trabajaron en la limpieza de la zona por entonces (incluidos cientos de militares estadounidenses), muchos con cáncer actualmente sin el reconocimiento de EEUU.

Runit

A día de hoy, sin embargo, la tapa continúa haciendo su función (a pesar de presentar grietas por donde se está colando agua, como denuncian también en esta otra publicación con reportaje en vídeo inlcuido) y de hecho Runit es un punto recurrente de visita turística para aquellos que sienten curiosidad por ver con sus propios ojos este vertedero. Quién sabe, quizás en unos años tengamos que hablar de su desaparición porque se lo ha tragado el mar… con las consecuencias devastadoras que ello nos pueda acarrear.