El investigador que ha modificado genéticamente a unos bebés para ser inmunes al VIH estaba suspendido de empleo y sueldo

Ayer saltaba una noticia en los medios que traerá cola: He Jiankui, un investigador chino, había sido capaz de modificar genéticamente a unos bebés recién nacidos para que fueran inmunes al virus del VIH. La respuesta internacional no se hizo esperar y la comunidad científica puso el grito en el cielo. Hoy nos enteramos de nuevos detalles acerca de este polémico caso: el investigador llevaba suspendido de su puesto en la universidad desde febrero.

La Universidad de Ciencia y Tecnología de China del Sur de Shenzhen no ha dudado en emitir un comunicado oficial tras la bomba de ayer. En él asegura que el profesor He Jiankui estaba suspendido de empleo y sueldo desde el pasado 1 de febrero y que su incorporación a la institución no está prevista hasta enero del 2021. No quedan claras, eso sí, las razones exactas de este suspenso a primeros de año y si estaba relacionado con sus intenciones de experimentar con embriones modificados (imaginamos que sí).

Como probablemente ya sabrás, He Jiankui se ha hecho famoso de la noche a la mañana por haber sido capaz de modificar los genes de unos embriones que han dado como resultado el nacimiento de unas niñas gemelas, Lulu y Nana, inmunes al virus del VIH causante del SIDA, o lo que es lo mismo: la creación de los primeros bebés modificados genéticamente de nuestra historia.

probetas laboratorio

Para ello, el investigador habría utilizado la herramienta CRISPR, que permite la edición de ADN con la introducción de genes nuevos o la supresión de otros. En el caso concreto de estos bebés, lo que supuestamente se ha hecho es inhabilitar el gen CCR5 -responsable de que el virus VIH pase a las células- para conseguir que sean resistentes a un infección.

El experimento no ha sido comprobado en ningún momento ni publicado en ninguna revista científica, pero la comunidad científica se ha posicionado totalmente en contra de este procedimiento. La modificación de genes a este nivel es ilegal en muchos países, incluida China, donde se considera que este estudio ha violado los principios de la ética biomédica, realizando un experimento con humanos que no cuenta con garantías al 100% seguras y que los expone a riesgos aún desconocidos.

He Jiankui, por su parte, se defiende apuntando, según Associated Press, que su trabajado de modificación genética solo buscaba proteger a los bebés de una futura infección por VIH, virus que de hecho tiene el padre de las criaturas -la madre no está infectada. Estos embriones no son los únicos que han sido partícipes del procedimiento de Jiankui: seis parejas más en tratamiento de fertilidad, en las que el varón es también seropositivo, se han prestado voluntarias a esta modificación de sus embriones.

El debate está sobre la mesa. Hasta el momento, gran parte de la comunidad científica se ha mostrado a favor de la edición genética siempre que busque curar y tratar enfermedades ya presentes. En el caso que nos ocupa, sin embargo, los bebés no tenían SIDA; se les ha modificado a voluntad para que no lo padezcan nunca, alterando parte de sus genes y haciéndolos más «resistentes y fuertes» que otros humanos. Las implicaciones de semejante acción son casi imposibles de imaginar.