Mercedes y Samsung SDI sellan su gran alianza de baterías para coches eléctricos

  • Acuerdo plurianual entre Mercedes-Benz y Samsung SDI para suministrar baterías NCM de alto rendimiento a futuros vehículos eléctricos.
  • Las celdas se destinarán a SUV compactos y medianos, así como a nuevos modelos coupé y compactos eléctricos de la marca alemana.
  • La alianza refuerza la estrategia de electrificación de Mercedes en Europa y consolida a Samsung SDI como proveedor clave frente a la competencia china.
  • Ambas compañías colaborarán en el desarrollo de tecnologías de batería de nueva generación y en una cadena de suministro más cercana al mercado europeo.

Baterías para coches eléctricos de Mercedes y Samsung SDI

El acuerdo entre Mercedes-Benz y Samsung SDI supone un nuevo golpe de timón en la carrera por la movilidad eléctrica en Europa. El fabricante alemán ha cerrado un contrato plurianual con la división de baterías del grupo coreano para asegurar el suministro de celdas de alto rendimiento destinadas a su próxima generación de coches eléctricos.

La operación, que se enmarca en la ofensiva eléctrica de la marca de la estrella, combina suministro estable de baterías NCM con una colaboración tecnológica a largo plazo. Con esta jugada, Mercedes refuerza su posición en el segmento premium eléctrico y Samsung SDI se consolida como uno de los socios estratégicos clave para el mercado europeo frente a la fuerte competencia asiática, especialmente china.

Un contrato plurianual que encaja en la ofensiva eléctrica de Mercedes

Según han confirmado ambas compañías, el pacto contempla que Samsung SDI proporcione baterías NCM (níquel, cobalto y manganeso) de alto contenido en níquel para diversos modelos eléctricos que Mercedes lanzará a lo largo de la segunda mitad de la década. No se han hecho públicos los detalles económicos, pero en el sector se habla de un volumen potencial de suministro valorado en varios miles de millones de euros.

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El acuerdo tiene carácter plurianual y global, aunque su impacto se sentirá con especial fuerza en Europa, donde Mercedes concentra buena parte de su producción y ventas de vehículos de gama media y alta. El movimiento llega en un momento en el que la marca está revisando su hoja de ruta eléctrica para equilibrar costes, prestaciones y autonomía de cara a los próximos años.

En la firma del contrato han participado figuras clave de ambas empresas, como Joo Sun Choi, presidente y CEO de Samsung SDI, y Ola Källenius, máximo responsable de Mercedes-Benz. También han estado presentes directivos de primer nivel vinculados a tecnología, ventas globales y la filial coreana de la marca alemana, lo que subraya la relevancia estratégica de la alianza.

Para Samsung SDI, que venía de un ejercicio complicado en términos financieros y un entorno muy competitivo, cerrar un compromiso de este calibre con un fabricante como Mercedes es un respaldo importante a su cartera de pedidos. Para los alemanes, supone blindar el acceso a baterías avanzadas en un contexto de fuerte presión sobre la cadena de suministro global.

Baterías NCM de alto rendimiento: más densidad y autonomía

El corazón del acuerdo está en la elección de la química NCM de alto contenido en níquel. Este tipo de batería ofrece una mayor densidad energética que las conocidas LFP (litio-ferrofosfato), algo que se traduce en más autonomía y mejor aprovechamiento del espacio dentro del vehículo, dos aspectos clave en los segmentos premium y en los modelos de alto rendimiento.

Mientras que las baterías LFP suelen ser más económicas y priorizan la durabilidad y el coste, la tecnología NCM se orienta a prestaciones superiores, autonomía extendida y mejor densidad por volumen y masa. Diversos organismos, como la Agencia Internacional de la Energía, han señalado que las NCM siguen dominando en mercados como Europa y Norteamérica, mientras que las LFP son más frecuentes en China. Este debate conecta con la innovación en baterías verdes.

Mercedes ha optado por esta química para sus coches eléctricos de nueva generación porque encaja con su posicionamiento de marca premium con altas exigencias en rendimiento, eficiencia y confort. La combinación de una batería más compacta y con más energía utilizable facilita diseños más aerodinámicos, habitáculos mejor aprovechados y autonomías que puedan rivalizar con los modelos más avanzados del mercado.

Las baterías NCM suministradas por Samsung SDI no solo priorizarán la autonomía, sino también una vida útil prolongada y una alta eficiencia en cada ciclo de carga, elementos esenciales para reducir el coste total de propiedad del vehículo y hacer más atractiva la transición al coche eléctrico entre los conductores europeos, incluyendo técnicas como la restauración de baterías por inteligencia artificial.

Qué modelos eléctricos de Mercedes se beneficiarán del acuerdo

La alianza contempla que estas celdas NCM se integren en futuros SUV compactos y medianos, así como en nuevos modelos de tipo coupé y compactos eléctricos. La estrategia pasa por reforzar la gama en los segmentos donde se espera un mayor crecimiento de la demanda en Europa en los próximos años.

Entre los proyectos que encajan con este planteamiento se encuentran los próximos Clase A y CLA eléctricos, así como variantes AMG de alto rendimiento que ya se están dejando ver en fases de pruebas, por ejemplo en trazados como Nürburgring. Se habla de coupés y shooting brake eléctricos con potencias cercanas a los 550 CV, que necesitarán baterías capaces de responder a exigencias muy altas sin comprometer la autonomía.

En paralelo, la marca está renovando modelos ya conocidos como el Mercedes-Benz EQS, que ha incrementado su autonomía hasta situarse cerca de la barrera de los 1.000 km WLTP, apoyándose en una plataforma optimizada, arquitecturas de alto voltaje y sistemas de carga rápida de alta potencia. El acuerdo con Samsung SDI encaja en esta lógica de mejorar tanto la eficiencia como la capacidad energética en toda la gama.

Mercedes también está reconfigurando el calendario de lanzamientos de algunas gamas, aplazando ciertas presentaciones para ajustar la oferta a la realidad del mercado eléctrico. El uso de baterías NCM de alto nivel permitirá a la marca posicionar sus nuevos compactos y SUV eléctricos en una franja media-alta, más enfocada al valor añadido que a la mera reducción de costes.

Europa, en el centro de la jugada: fábricas, suministro y normativa

El impacto del acuerdo se deja notar especialmente en Europa, donde Mercedes tiene su principal base industrial y donde las exigencias regulatorias en materia de emisiones y origen de los componentes son cada vez mayores. Asegurar un suministro de baterías cercano y estable se ha convertido en una cuestión estratégica para cualquier fabricante que aspire a electrificar su gama.

Samsung SDI ya dispone de una planta de baterías para vehículos eléctricos en Hungría, que la propia compañía define como un hub logístico y productivo para atender a los fabricantes europeos, al igual que otros proyectos, como la gigafactoría de baterías en Zaragoza. Este tipo de instalaciones no solo acortan la cadena de suministro, sino que ayudan a cumplir con las nuevas normas comunitarias sobre contenido local y huella de carbono.

Aunque no se han detallado todas las ubicaciones implicadas, el movimiento se interpreta como un paso más en la búsqueda de producción de baterías en suelo europeo, con los beneficios que ello conlleva en términos de empleo, inversión y reducción de la dependencia de China y otros grandes proveedores asiáticos.

Para la Unión Europea, acuerdos como este encajan con la ambición de crear un auténtico ecosistema propio de baterías, capaz de sostener la expansión del coche eléctrico sin depender exclusivamente de importaciones. Para Mercedes, tener un socio como Samsung SDI con presencia industrial en la región refuerza su capacidad de reacción ante cualquier tensión en la cadena global.

Samsung SDI busca aire y peso específico en el mercado global

Desde el lado coreano, el contrato con Mercedes llega tras un periodo en el que Samsung SDI ha tenido que lidiar con un mercado de baterías más duro, marcado por la moderación de la demanda de coches eléctricos y por la presión creciente de fabricantes chinos como CATL o BYD.

La división de baterías del grupo Samsung cerró el último año con ingresos relevantes pero resultados operativos flojos, y su dirección ya había anticipado que la demanda de vehículos eléctricos seguiría contenida, al menos hasta mediados de la década. En este contexto, asegurar un cliente de primer nivel como Mercedes-Benz es una manera de afianzar su posición frente a otros proveedores coreanos y asiáticos.

Además, Samsung SDI mantiene acuerdos con otros grandes fabricantes como BMW, Stellantis, Volvo Group o Jaguar Land Rover, así como una empresa conjunta con Stellantis en Estados Unidos que, pese a los reajustes en los planes de electrificación del grupo, sigue en marcha aunque diversificando su enfoque de negocio, y proyectos industriales como la gigafactoría de Stellantis y CATL.

El nuevo pacto con Mercedes se suma a otros movimientos recientes, como el acuerdo con la empresa surcoreana L&F para el suministro de materiales de cátodo valorados en más de un billón de euros, destinado a reforzar la cadena de suministro de sus baterías NCM durante varios años. Todo ello configura una estrategia para asegurar materias primas críticas y escalar producción en un mercado donde el tamaño y la capacidad de inversión marcan la diferencia.

Cooperación tecnológica más allá del suministro de celdas

Uno de los puntos más relevantes del acuerdo es que no se limita a una relación de proveedor-cliente. Mercedes y Samsung SDI han dejado claro que trabajarán juntos en el desarrollo de nuevas generaciones de baterías, buscando avances en densidad energética, velocidad de carga, sostenibilidad y coste por kilovatio hora.

La idea es evolucionar hacia soluciones que permitan coches eléctricos más eficientes, con más autonomía y tiempos de carga más cortos, sin disparar los precios finales. Esto pasa por mejorar la química de las celdas, la arquitectura de los módulos y la integración con los sistemas electrónicos y de gestión térmica del vehículo.

Esta colaboración se apoya en una relación tecnológica previa: Mercedes ya emplea soluciones de Harman, subsidiaria de Samsung, en sus sistemas de infoentretenimiento y audio. Ese historial conjunto facilita ahora dar el salto a un terreno mucho más sensible como es la batería, un componente que representa hasta un tercio del coste total de un coche eléctrico.

Para Samsung, posicionarse como un socio integral que aporte desde la pantalla hasta el paquete de baterías encaja con su objetivo de convertirse en columna vertebral tecnológica de la automoción, en un momento en el que otras tecnológicas han decidido retirarse de proyectos propios de coche eléctrico.

El intercambio de conocimiento entre los equipos de ingeniería de ambas compañías abre la puerta a soluciones energéticas más avanzadas, con las que hacer los coches eléctricos más competitivos y atractivos para el usuario europeo, tanto en precio como en prestaciones reales, y fomentar la reutilización de baterías en la economía circular.

Un movimiento clave en la pugna por el liderazgo eléctrico en Europa

Al unir fuerzas, Mercedes-Benz y Samsung SDI dan un paso que puede alterar el equilibrio entre los grandes proveedores de baterías y los fabricantes de vehículos. La alianza se produce en un contexto en el que el mercado europeo ajusta sus expectativas sobre el ritmo de adopción del coche eléctrico, pero al mismo tiempo refuerza las exigencias regulatorias en emisiones.

Para los conductores de España y del resto de Europa, este tipo de pactos debería traducirse, a medio plazo, en modelos con mayor autonomía, tiempos de carga más razonables y una oferta más amplia en segmentos como los SUV compactos, los medianos y los coupés eléctricos, que son los que están ganando terreno frente a las berlinas tradicionales.

Mientras tanto, la industria observa cómo un puñado de grandes compañías —Samsung SDI, LG Energy Solution, CATL o Panasonic— se reparten los grandes contratos con fabricantes globales. Cada acuerdo a largo plazo, como el de Mercedes con Samsung, condiciona qué tecnologías se impondrán en la próxima década y qué regiones serán capaces de captar más inversión en fábricas y centros de I+D.

La alianza entre Mercedes y Samsung SDI encaja en una tendencia clara: la electrificación del parque automovilístico europeo se apoyará en baterías más eficientes producidas cada vez más cerca de las líneas de montaje, fruto de colaboraciones profundas entre marcas históricas de la automoción y gigantes tecnológicos de la electrónica y la energía.


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