¿Te has preguntado alguna vez por qué bostezamos? Hay muchas teorías y ninguna termina de poner de acuerdo a todos

El bostezo es un gesto muy característico no solo del ser humano, también de una gran cantidad de animales. A pesar de ello, no existe una explicación común sobre por qué se produce y cuál es la razón de que se contagie tan fácilmente.

Por qué bostezamos: principales teorías

«Podemos poner un hombre en la Luna, pero no entendemos qué función tiene bostezar». Esta frase, a priori tan exagerada, es completamente cierta y fue enunciada por Gary Hack, profesor de la Universidad de Baltimore (Maryland, EEUU). No estaba en absoluto desencaminado o fuera de contexto: a pesar de los numerosos avances realizados en el mundo de la ciencia, aún no nos hemos puesto de acuerdo sobre por qué bostezamos.

Y es que hay muchas teorías al respecto que intentan explicar este acto, con suficientes defensores de cada una de ellas para que el tema siga sin tener consenso. La más reciente, eso sí, y que parece convencer bastante dentro del mundo de la medicina procede precisamente de este profesor y su grupo de investigación que proponen que se trata de un movimiento para bombear aire al cerebro y disminuir así su temperatura.

Bebé bostezando

Y es que al bostezar se expanden y contraen las paredes del seno maxilar, permitiendo que un flujo de aire vaya hasta nuestro cerebro para refrescarlo, manteniendo mucho mejor su (nuestro) estado de alerta. Justo este efecto se ha comprobado en laboratorio con ratas, en las que se ha observado un descenso de la temperatura cerebral tras el bostezo.

No es sin embargo la única teoría como decimos al respecto. Otra parecida, pero con diferente finalidad es la que propone la Facultad de Medicina de Erie (Pensilvania), donde se cree que núcleo paraventricular del hipotálamo -encargado de generar oxitocina, responsable de ciertas contracciones y estimulaciones corporales- provoca el bostezo cuando se detecta que los niveles de oxígeno en sangre no son suficientes, de forma que se coge una buena cantidad de aire por la boca.

Perro bostezando

También se cree que el bostezo no es más que un reflejo sin beneficio para el adulto pero que conservamos de nuestra etapa dentro del vientre materno. Los fetos también bostezan y se cree que podría ser para mantener limpios los conductos respiratorios y digestivos al estar rodeado de líquido amniótico. Evidentemente ya no estamos rodeados de esta sustancia pero conservaríamos el gesto.

Igualmente se piensa que el bostezo es una respuesta al estrés. Bostezar incrementa temporalmente los niveles de cortisol, una hormona asociada al estrés, de forma que podría explicar por qué algunas personas en momento de mucho estrés o ansiedad bostezan, ayudando a mantenerlos más despiertos y activos.

¿Y por qué demonios se contagia?

Es otra de las grandes preguntas que, claro, van ligadas al origen del bostezo. ¿Por qué es tan terriblemente contagioso? ¿qué nos lleva a bostezar cuando vemos a otra persona hacerlo?

Un poco en la línea de las teorías antes explicadas, se cree que muchas veces el contagio se produce porque simplemente nos encontramos en el mismo recinto (con la misma temperatura) que otra persona y simplemente esta se nos ha adelantado a «refrescar su cerebro», algo que nosotros también haremos por las mismas condiciones ambientales. Esto sin embargo no explicaría por qué el bostezo nos puede contagia incluso viendo a alguien bostezar en un vídeo.

Hay teorías que hablan sobre la imitación o sincronía entre grupos (lo hacemos como acto reflejo de imitación entre iguales o para «sincronizarnos» dentro del grupo, igualmente de manera refleja), pero existe una especialmente relevante que tiene que ver con la empatía.

Según algunos estudios, bostezamos porque nos ponemos en el lugar de la otra persona, es una respuesta de que entendemos cómo se siente el otro. Puede sonarte raro pero hay varios estudios que apuntan en esta dirección. Se ha demostrado que cuando se bosteza se activan circuitos cerebrales que también intervienen en las empatía. Además, el 60% de las personas más fáciles de ser contagiadas suelen mostrar puntuaciones de empatía más altas en ciertos tests. ¿Quieres otro dato? Los niños no bostezan por contagio hasta aproximadamente los 5 años, coincidiendo precisamente con la fase cuando empiezan a desarrollar su capacidad empática.

Por último, existe un estudio que plantea el bostezo como alguna especie de método de comunicación. En él se señala que las personas con autismo, que encuentran ciertas dificultades en sus comunicaciones sociales, son inmunes al bostezo contagioso, apoyando la teoría de bostezar como método de comunicación primitivo grupal. De todas formas, se ha demostrado que las personas con autismo más que carecer de empatía, desarrollan una empatía diferente, pero bien podría seguir dando apoyo a esta teoría.

Esto del bostezo como una herramienta de comunicación podría estar relacionado con el hecho de que nos contagiamos más fácilmente si el que bosteza es un familiar que si es un amigo, y mucho más que si lo hace un desconocido.

Venga y ahora, reconócelo: ¿cuántas veces has bostezo leyendo este artículo?