Qué es el ‘cross sea’ o mar cruzado, un fenómeno marítimo tan increíble como peligroso

¿Habías escuchado alguna vez el término «cross sea» o mar cruzado? Se trata del nombre que recibe un curioso fenómeno marítimo que si bien a simple vista resulta espectacular -las formas que crea son increíbles- puede llegar a ser también muy peligroso.

Qué es el mar cruzado

Una publicación en la web de temática científica Science Alert nos ha puesto a muchos tras la pista de este fenómeno, no tan conocido y, sin embargo, más común de lo que parece en ciertos puntos del planeta (incluido España). Nos referimos al llamado mar cruzado o cross sea (en inglés), en el que se puede observar cómo dos sistemas de olas se mueven en ángulos oblicuos formando ondas senoidales.

El resultado de semejante actividad es la formación de unos curiosos patrones en la superficie marítima bastante característicos y llamativos. De esta forma, se pueden observar unas especies de paneles o cuadrados que se dibujan en el agua con líneas en se mueven en onda y mantienen un patrón.

¿Por qué pasa este tipo de fenómeno? Según parece, el mar cruzado se da cuando las olas producidas en un punto lejano del mar no cambian su trayectoria a pesar de ciertos factores influyentes (como puede ser el viento o las corrientes) por lo que terminan encontrándose y cruzándose con otras nuevas olas generadas por otros vientos distintos. El resultado de ese «choque» de olas con empujes de vientos distintos es este patrón, que se mantiene hasta que las olas «antiguas» pierden fuerza y finalmente se disipan.

Isla de Rhé

Los «mares cruzados» son comunes en ciertos lugares como por ejemplo las aguas de la isla francesa de Rhé (al noroeste insular, en el Faro de las Ballenas -imagen sobre estas líneas-), las playas de Tel Aviv o incluso en el mar Cantábrico. Suele ser más habitual en zonas de aguas poco profundas.

Ni qué decir tiene de la peligrosidad que pueden llegar a tener esos patrones marítimos. Por muy vistosos que queden ante la cámara e incluso aunque su apariencia no sea muy amenazante (a fin de cuentas muchas veces se manifiestan con ondas pequeñas), resulta toda una temeridad bañarse en estas aguas, por las fuertes e inesperadas corrientes que pueden envolverte sin darte cuenta y sin encontrar escapatoria. Algunas veces provocan además olas bastante altas, según indican en el referido medio norteamericano, suponiendo otro factor de riesgo más a la hora de lidiar con ellas.

También para los barcos suponen un riesgo a tener en cuenta. Un estudio realizado por Toffoli et al. en 2004 -basado en datos recogidos por el servicio Lloyd’s Marine Information- pone de manifiesto que un gran porcentaje de accidentes de barcos ocurridos entre 1995 y 1999 se produjeron en circunstancias de mar cruzado. esto no hace más que demostrar que contar con las herramientas adecuadas a bordo para su detección se antoja fundamental y necesario en estos días.

 

[Imagen: Isla de Rhé – Michel Griffon]