La cirugía robótica autónoma ha dado un paso de gigante con la intervención lograda por un equipo internacional de ingenieros y cirujanos: por primera vez, un robot ha realizado de manera independiente una extirpación de vesícula biliar en un entorno simulado realista. Este proyecto, liderado por la Universidad Johns Hopkins en colaboración con la Universidad de Stanford, pone el foco en cómo la inteligencia artificial puede transformar la medicina quirúrgica tal y como la conocemos.
Lejos de las tradicionales operaciones asistidas, el nuevo sistema SRT-H (Hierarchical Surgical Robot Transformer) logra analizar, decidir y ejecutar cada parte del procedimiento con una precisión equiparable a la de un cirujano experimentado. La máquina aprende a partir de registros en vídeo de intervenciones reales y, durante la cirugía, es capaz de responder a órdenes verbales o ajustar su comportamiento ante situaciones inesperadas. Todo ello sin perder la capacidad de automejorarse durante la intervención.
Cómo aprende y responde el robot quirúrgico autónomo

El desarrollo del SRT-H se apoya en algoritmos de aprendizaje automático similares a los que usan los grandes modelos de lenguaje, como ChatGPT. El robot fue entrenado con horas de vídeos de cirugías de vesícula realizadas por expertos. Cada grabación incluía explicaciones paso a paso, permitiendo que SRT-H identificase conductos, arterias y supiese cuándo sujetar, clipar o cortar tejidos delicados.
Una de las novedades clave es su capacidad para interactuar con el equipo médico mediante comandos de voz. SRT-H puede ejecutar órdenes sencillas como “agarra el cuello de la vesícula” o corregir movimientos si un especialista le indica “mueve el brazo izquierdo un poco”. Este ciclo de retroalimentación activa permite que el robot se adapte y corrija en tiempo real, no solo siga instrucciones rígidas. Así, la máquina no es solo una herramienta, sino un verdadero asistente quirúrgico con criterio propio.
Resultados de la intervención y retos para la cirugía autónoma

En las pruebas realizadas, el robot completó con éxito una secuencia de 17 pasos quirúrgicos, desde la identificación de las estructuras anatómicas hasta la separación precisa de la vesícula biliar. La precisión alcanzada fue del 100% en modelos artificiales, incluso cuando los investigadores complicaron la operación con cambios inesperados en los tejidos o alteraciones visuales similares a las que surgen en emergencias reales.
Aunque el sistema todavía tarda más tiempo que un cirujano humano, los expertos subrayan que la calidad y seguridad de la intervención son totalmente comparables a la de un profesional senior. El SRT-H también demostró una capacidad de adaptación destacable ante imprevistos, superando a los robots quirúrgicos convencionales, que requieren entorno controlado y un plan rígido.