Las siestas largas podrían ser un posible síntoma temprano del Alzheimer

La investigación sigue su curso en la búsqueda una una mejor prevención y futura cura del Alzheimer. Un nuevo estudio, realizado en EEUU, pone ahora en el punto de mira las siestas demasiado largas: podrían ser un síntoma temprano de la enfermedad.

Siestas largas y su relación con el Alzheimer

Un nuevo estudio realizado en la Universidad de California (EEUU) señala las siestas largas como un posible síntoma temprano de la enfermedad del Alzheimer. Considerado como la primera causa de demencia en todo el mundo y presente en 1,2 millones de personas en España, el Alzheimer sigue siendo uno de los grandes titanes a batir dentro de la medicina y la investigación, donde se sigue trabajando para detectar lo antes posible sus primeras señales, retrasar los síntomas lo más posible y tratar de encontrar, en última instancia, una cura o solución que lo prevenga.

Precisamente dentro del primer campo de trabajo podríamos englobar la labor del equipo de científicos de la citada institución estadounidense. Este grupo ha descubierto que la enfermedad ataca directamente las regiones del cerebro responsables de mantenernos despiertos y las destruyen. Esto explicaría por qué las personas que tienen esta enfermedad duermen siestas tan largas y cómo esta característica podría llegar a ser un síntoma temprano del Alzheimer.

Hasta ahora se pensaba que las siestas largas, características de los pacientes que sufren esta enfermedad neurodegenerativa, eran resultado de mal descanso que tenían por la noche. Las alteraciones en las regiones cerebrales que promueven el sueño, explican en El Confidencial, provocan que se duerma mal, por lo que era comprensible que durante el día se consumaran siestas con un duración más larga de lo habitual.

Ahora sin embargo se cree que es una degradación de las neuronas localizadas en las regiones que nos mantienen despiertos la que causa una duración del sueño diurno tan larga. Es más, estas zonas son, ni más ni menos, que las primeras en verse afectadas por la aparición del Alzheimer.

El estudio se ha realizado con pacientes de Alzheimer ya fallecidos. En sus cerebros se ha podido observar una acumulación de la proteína tau, cuya sobreabundancia (y no de la proteína β-amiloide como se creía hasta ahora) estaría relacionada desde las primeras etapas de la enfermedad con la degeneración cerebral y los problemas de sueño. En concreto, se ha encontrado estas cantidades en exceso en tres centros cerebrales que promueven la vigilia: el locus cerúleo (LC), el área hipotalámica lateral (LHA) y el núcleo tuberomamilar (TMN). En total se había perdido hasta el 75 por ciento de sus neuronas.

Siesta en coche

Y aún se puede hilar más fino. Resulta que entre las neuronas muertas por esta acumulación de tau se encuentra la orexina. Este neuropéptido, que se encuentra en el área hipotalámica lateral de nuestro cerebro, está relacionado con el estado de vigilia del ser humano y cuando se elimina en ratones, provoca patrones similares a la narcolepsia en humanos -por si no los sabes, este trastorno del sueño, de origen neurológico, se caracteriza, entre otros síntomas, por una excesiva somnolencia diurna. En el caso de los pacientes estudiados durante esta investigación, se encontró que la orexina estaba prácticamente aniquilada, habiendo disminuido en más de un 71%. En el estudio, de hecho, se recoge un dato revelador al respecto:

Para poner esto en perspectiva, los pacientes con narcolepsia [..]. muestran una reducción del 85-95 [por ciento] en el número de neuronas orexinérgicas, casi comparable a lo que vemos en pacientes con Alzheimer.

Como bien indican en Scinece Alert, hasta ahora siempre se ha asociado o representado la enfermedad con los problemas de memoria (por ser sin duda uno de los síntomas más llamativos y característicos), pero los problemas para dormir son igualmente una queja común que puede aparecer mucho antes. La idea, por tanto, pasa por seguir investigando si ciertos patrones de siesta excesiva o sueño diurno puede ayudarnos a diagnosticar el Alzheimer antes y de manera más efectiva.