Starlink recibe luz verde en Vietnam y abre un nuevo frente para el internet satelital

  • Vietnam ha concedido licencias completas a Starlink para ofrecer internet satelital fijo y móvil en fase piloto controlada.
  • La fase inicial prevé 4 estaciones de enlace y hasta 600.000 terminales, con fuerte supervisión del uso de frecuencias.
  • El despliegue se integra en la estrategia de infraestructura digital vietnamita y refuerza la cooperación tecnológica con Estados Unidos.
  • El modelo de negocio y la fecha de inicio comercial aún no se han concretado, pero el piloto se extenderá hasta, como máximo, inicios de 2031.

Internet satelital Starlink en Vietnam

Vietnam ha dado un paso clave en su estrategia de conectividad digital al autorizar oficialmente el despliegue del servicio de internet satelital Starlink dentro de su territorio. Con esta decisión, el país asiático se sitúa en la primera línea de adopción de redes de satélites de órbita baja, un modelo que ya se observa con atención desde Europa y España como posible complemento a las infraestructuras terrestres tradicionales.

Las autoridades vietnamitas han concedido a Starlink Services Vietnam Co., Ltd. una batería de licencias que abarcan desde la prestación de servicios de telecomunicaciones hasta el uso de frecuencias de radio y equipos de transmisión. Aunque todavía no se ha fijado una fecha concreta para el inicio comercial del servicio, el marco regulatorio necesario para operar en fase piloto ya está en marcha y se ha diseñado para controlar de cerca tanto el impacto técnico como el económico.

Qué ha autorizado exactamente Vietnam a Starlink

Según la información publicada por diversos medios estatales vietnamitas, el Ministerio de Ciencia y Tecnología, a través de sus departamentos especializados, ha otorgado a Starlink una licencia para ofrecer servicios de internet satelital fijo y móvil en todo el país. Esto no se limita solo a dar acceso a los usuarios finales: también supone el visto bueno para desplegar la infraestructura necesaria en tierra.

En paralelo, el Departamento de Radiofrecuencia ha emitido una licencia específica para el uso de bandas de frecuencia y equipos de radio, un punto especialmente sensible porque se trata de un recurso nacional limitado y fuertemente regulado. Este permiso permite a Starlink operar legalmente sus estaciones de transmisión y recepción dentro del territorio vietnamita, siempre que se respeten las normas de interferencias y coordinación con las redes existentes.

Además, el Ministerio ha remitido notificaciones formales a otros organismos clave, como el Ministerio de Seguridad Pública, el Ministerio de Defensa Nacional y los departamentos de ciencia y tecnología de las provincias. El objetivo es coordinar la supervisión del servicio y garantizar que su funcionamiento se ajuste tanto a la normativa técnica como a los requisitos de seguridad y defensa.

Esta autorización llega tras varios meses de ensayos y trámites previos. En 2025, el Gobierno vietnamita ya había permitido a SpaceX realizar una prueba piloto de servicios de internet satelital, convirtiendo a Starlink en la primera empresa extranjera con permiso para experimentar legalmente esta tecnología en el país.

Autorización de Starlink en Vietnam

Cómo será la fase inicial: estaciones de enlace y hasta 600.000 usuarios

El despliegue de Starlink en Vietnam no será inmediato ni masivo, sino que se ha planteado como un programa piloto controlado. En esta primera etapa se instalarán cuatro estaciones de enlace dentro del país, que actuarán como nodos principales de conexión entre la constelación de satélites de órbita baja y la red terrestre.

Estas instalaciones darán soporte a un máximo de 600.000 dispositivos terminales, cifra que coincide con el techo de abonados permitido dentro del piloto nacional. En ese límite se incluyen tanto los clientes que contraten directamente con la empresa constituida por SpaceX en Vietnam como los usuarios atendidos por operadores locales que revendan el servicio.

Las autoridades han insistido en que esta primera fase se implementará de forma “sistemática y bajo control”, con especial atención al cumplimiento de las normas sobre uso de espectro radioeléctrico. El proceso de licenciamiento se ha planteado precisamente como un laboratorio regulatorio: permite probar tecnologías de órbita baja en un entorno real, pero con un marco claro de supervisión y límites bien definidos.

El programa piloto tendrá una duración máxima de cinco años desde el momento en que la empresa de Starlink en Vietnam obtenga su licencia comercial de servicios de telecomunicaciones, y en cualquier caso deberá finalizar antes del 1 de enero de 2031. Tras ese periodo, el Gobierno podrá decidir si amplía, modifica o limita la presencia del operador en función de los resultados.

Dentro de este esquema, SpaceX y su filial vietnamita deben asumir una serie de compromisos formales: respetar el número tope de suscriptores, cumplir con los parámetros de calidad de servicio y asegurar en todo momento la protección de la defensa y la seguridad nacionales, un aspecto que los reguladores no han dejado en segundo plano.

La tecnología LEO detrás de Starlink y su interés para Europa

Starlink se apoya en una constelación de satélites de órbita terrestre baja (LEO), situados en torno a los 550 kilómetros de altura, muy por debajo de los satélites geoestacionarios clásicos, que orbitan a unos 35.000 kilómetros. Esta diferencia de altitud tiene un impacto directo en el servicio: reduce significativamente la latencia y mejora la velocidad efectiva de transmisión de datos.

Los sistemas LEO, como Starlink, Kuiper (Amazon) u OneWeb, utilizan distintas bandas de frecuencia —entre ellas Ku, Ka y E— para ofrecer conexiones de banda ancha con latencias en el rango de 20 a 40 milisegundos y velocidades que pueden situarse, según las condiciones, entre 50 y 500 Mbps. En la práctica, esto acerca la experiencia de uso a la de una red fija de calidad, con la ventaja de poder llegar a zonas donde el despliegue de fibra o radioenlaces terrestres resulta complejo o costoso.

En febrero de 2025, Starlink ya superaba los 6.000 satélites operativos, y la compañía ha expresado su intención de seguir ampliando la constelación hasta alcanzar, a finales de 2025, más de 10.000 unidades en órbita, aunque no todas estén activas al mismo tiempo. A escala global, el servicio se ofrece en unos 125 países y territorios, con alrededor de 5 millones de usuarios.

Desde la óptica europea, y particularmente para países como España, este tipo de despliegues sirven como banco de pruebas de cara al diseño de futuras regulaciones. La Unión Europea está trabajando en sus propios proyectos de constelaciones satelitales y en marcos normativos que integren estos servicios con las redes 5G y de fibra ya existentes. Ver cómo Vietnam maneja la asignación de frecuencias, el control de interferencias y la seguridad nacional ofrece lecciones útiles para los reguladores europeos.

En España y otros Estados miembros, Starlink ya opera bajo las reglas comunitarias, pero el caso vietnamita pone el foco en los retos que afrontan los países cuando pasan de las pruebas limitadas a una integración plena en el ecosistema de telecomunicaciones, algo que también preocupa a los supervisores europeos en términos de competencia, soberanía digital y resiliencia de la red.

Impacto en la infraestructura digital vietnamita y paralelismos con Europa

Impacto de Starlink en la conectividad

La red de telecomunicaciones de Vietnam se ha desarrollado principalmente a partir de infraestructura de fibra óptica y estaciones base 4G/5G, operadas por grandes compañías como Viettel, VNPT o MobiFone. Estas redes cubren una parte considerable de la población, con velocidades competitivas en las principales ciudades y áreas económicas.

Sin embargo, el país sigue afrontando importantes dificultades en zonas rurales, montañosas e islas, donde los costes de construcción y mantenimiento de la infraestructura terrestre se disparan. Es precisamente en estos entornos donde los reguladores ven a Starlink y a otros sistemas LEO como una solución complementaria, pensada para cerrar la brecha de acceso a internet sin tener que desplegar grandes obras de ingeniería.

Las autoridades vietnamitas subrayan que el internet satelital no sustituirá a las redes terrestres, sino que se integrará como una pieza más de la estrategia nacional de infraestructura digital. En la práctica, el objetivo es asegurar una conectividad “integral, inclusiva y sostenible” que no se vea condicionada por la orografía del país.

Esta lógica es similar a la que se debate en la Unión Europea. En países con zonas de difícil acceso —como áreas rurales extensas en España, Grecia, Italia o los países nórdicos— los sistemas satelitales de órbita baja se contemplan como un refuerzo a los planes de despliegue de fibra y 5G. Bruselas insiste en que la cobertura universal de banda ancha exige combinar distintas tecnologías, y los movimientos de mercados como el vietnamita aportan ejemplos concretos de cómo hacerlo.

En el caso de Vietnam, el Gobierno también pone el acento en el componente económico y geopolítico: el despliegue de Starlink se interpreta como una forma de atraer inversión tecnológica extranjera, reforzar la cooperación con Estados Unidos y posicionar al país en la carrera global por los servicios de nueva generación. Todo ello, eso sí, bajo la premisa de mantener un control estricto sobre las frecuencias y la seguridad de las comunicaciones.

Relación con Estados Unidos y marco político del despliegue

La autorización a Starlink llega en un contexto de relaciones complejas pero crecientes entre Vietnam y Estados Unidos. La decisión del Ministerio de Ciencia y Tecnología se ha conocido justo antes de un viaje previsto del máximo dirigente vietnamita, To Lam, a territorio estadounidense, donde participará en una reunión vinculada a una iniciativa de paz global impulsada por Washington.

Al mismo tiempo, ambos países negocian un acuerdo comercial después de que Estados Unidos impusiera aranceles del 20% a productos vietnamitas. Aunque estas conversaciones no se han cerrado aún, el movimiento en el terreno tecnológico se interpreta como una señal de acercamiento en áreas de interés mutuo, entre ellas las telecomunicaciones avanzadas.

El primer ministro Pham Minh Chinh ya había remarcado anteriormente la importancia de aprovechar la cooperación internacional para acceder a tecnologías punteras y canalizar nuevas inversiones hacia Vietnam. La entrada de Starlink encaja con esta línea estratégica, en la que el país intenta combinar desarrollo económico, modernización digital y un mayor peso en la escena tecnológica mundial.

Para los observadores europeos, este escenario recuerda a las discusiones actuales sobre la necesidad de equilibrar la apertura a proveedores globales —entre ellos operadores satelitales de Estados Unidos— con los esfuerzos de soberanía tecnológica propios de la UE. Tanto en Vietnam como en Europa, el debate gira en torno a cómo aprovechar la inversión extranjera y la innovación sin perder capacidad de decisión sobre infraestructuras críticas.

En cualquier caso, el Gobierno vietnamita ha dejado claro que el despliegue de Starlink estará condicionado por requisitos estrictos de defensa y seguridad, y que los ministerios competentes mantendrán la última palabra sobre la continuidad y expansión del servicio una vez concluya la fase piloto.

Starlink como complemento en situaciones críticas y en territorios remotos

Más allá del uso cotidiano, las autoridades vietnamitas ven un valor añadido en Starlink como herramienta en situaciones de emergencia. Cuando catástrofes naturales o conflictos dañan la infraestructura terrestre —algo que no es ajeno tampoco a Europa, donde incendios, inundaciones o terremotos pueden dejar sin servicio a regiones enteras—, las redes satelitales se convierten en una vía rápida para restablecer comunicaciones básicas.

Los documentos oficiales vietnamitas destacan que los servicios de internet por satélite, incluido Starlink, pueden actuar como refuerzo a las redes fijas y móviles existentes, especialmente en zonas fronterizas, áreas aisladas o islas donde el mantenimiento de cables y torres resulta más complejo. Este enfoque de complementariedad es también el que defienden muchos reguladores europeos cuando hablan de resiliencia de la red.

En el caso concreto de Vietnam, el país aspira a integrar este tipo de servicios en su infraestructura nacional de conectividad, de manera que la geografía deje de ser un freno para el desarrollo económico y social. La entrada de Starlink se concibe, por tanto, como parte de una estrategia más amplia de digitalización, no como un proyecto aislado.

Una vez que el servicio esté plenamente operativo, Vietnam se convertirá en el quinto país del sudeste asiático en contar con Starlink, después de Filipinas, Malasia, Indonesia y Timor Oriental. Este avance regional también se sigue desde Europa, donde se analiza cómo las distintas áreas del mundo van integrando constelaciones LEO en sus ecosistemas de telecomunicaciones.

De fondo, queda todavía la incógnita del modelo de negocio que adoptará Starlink en Vietnam: tarifas, modalidades de contratación, relación con los operadores locales o posibles acuerdos mayoristas. Por ahora, la compañía no ha detallado estos aspectos, que serán determinantes a la hora de valorar el impacto real del servicio en la competencia y en los precios para el usuario final.

Con la luz verde oficial al internet satelital de Starlink, Vietnam se sitúa como un caso de estudio relevante para los reguladores y operadores de España y el resto de Europa, que observan cómo un país de rápido crecimiento combina pruebas controladas, apertura a la inversión extranjera y exigencias de seguridad en torno a una infraestructura de conectividad crítica; la evolución de este piloto, su integración con las redes de fibra y 5G y las futuras decisiones sobre su continuidad ofrecerán pistas valiosas sobre el papel que las constelaciones LEO pueden desempeñar en los planes de conectividad global.

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