Qué nos gustaría ver en Bioshock, la película que prepara Netflix

Seguramente no estamos exagerando demasiado si decimos que en una encuesta rápida sobre los mejores juegos de los últimos 20 años, Bioshock saldría elegido prácticamente sin dudas. Su lanzamiento en 2007 supuso un antes y un después para muchos jugadores y rápidamente llamó la atención y despertó el interés de algunos estudios de cine, que vieron en él su enorme potencial más allá de las pantallas de PC, PS3 o Xbox 360.

Netflix se hace cargo de Bioshock

Tras muchos intentos por llevar a la gran pantalla la historia del juego de 2K Games, por fin Netflix ha cogido el toro por los cuernos y se ha hecho con unos derechos que andaban de mano en mano durante los últimos 15 años. No en vano, en pleno apogeo de las películas de Piratas del Caribe, su director, Gore Verbinski, quiso ser el responsable de la adaptación, pero problemas de presupuesto tiraron por tierra cualquier intento del norteamericano.

Pero ahí no quedaron las cosas: en 2012, Bioshock volvió a la actualidad gracias a otro proyecto, esta vez dirigido por el español Juan Carlos Fresnadillo pero que también fracasó, dejando entrever que a la hora de escoger cómo se adaptaría Rapture a la gran pantalla existían desavenencias de concepto entre los implicados. Seguramente por imposiciones de 2K Games que, como parte de Take Two, es de las compañías de videojuegos que más tiende a ser estricta con sus franquicias.

¿Qué esperamos ver en la película de Bioshock?

Bioshock es un juego que marca cuando lo descubres por primera vez, y tal vez por eso los fans de la franquicia quieren caer rendidos ante su adaptación al cine, aunque sea dentro de Netflix. Es por eso que lo primero que queremos conocer es Rapture, la ciudad sumergida a la que llega el protagonista y que está construida en el lecho marino. Una civilización monumental, imponente y que desde el primer instante atrapa con sus preciosas vistas que pueden disfrutarse desde prácticamente cualquier rincón. Otro de los atractivos de la película es comprobar cómo fue la ciudad en sus años de esplendor, gracias a los pequeños flashback que nos narran sus eventos sociales y los logros de los ingenieros que hasta allí fueron cuando las cosas iban bien antes de que el caos se apoderara de sus habitantes.

Bioshock en todo su esplendor.

Por supuesto también queremos ver en acción a los Big Daddy con sus ya reconocibles escafandras y trajes de protección que no solo les permiten andar por el fondo del mar sin problemas para respirar, sino que gracias a su brazo blindado pueden acabar con cualquier amenaza que ponga en peligro el sueño (ya roto) de Rapture y Andrew Ryan. Por supuesto, también queremos ver a esas tenebrosas Little Sisters que van recolectando, jeringuilla en mano, ADAM por Rapture de los cuerpos de los pocos que todavía quedan vivos o malheridos entre las ruinas.

Y por supuesto queremos conocer cómo será la evolución de Jack, el protagonista, a lo largo de la historia, a medida que vaya suministrando plásmidos a su cuerpo para ir ganando poderes y resistencias con las que enfrentarse a todos los peligros (Splicers incluidos) que se esconden en un lugar que un día fue la civilización más avanzada del mundo. Recordad que Bioshock es, precisamente, la historia de un proyecto de sociedad perfecta que fracasa estrepitosamente y en el que las casualidades no lo son tanto cuando llegamos al final de su argumento… por lo que esperemos que ese suspense y esa atmósfera de terror y ciencia-ficción quede bien plasmada en la gran pantalla.

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