
La historia de cómo ‘Coyote vs. Acme’ ha llegado a la gran pantalla es, cuanto menos, rocambolesca. Lo que parecía un proyecto condenado al ostracismo por una maniobra fiscal de Warner Bros. se ha convertido en un fenómeno de resistencia popular. La cinta, que mezcla acción real y animación, por fin verá la luz en los cines españoles el próximo 18 de septiembre, después de un periplo que ha durado más de tres años y que ha tenido en vilo a los amantes de los Looney Tunes.
La película, dirigida por Dave Green, llega avalada por un 95% de críticas positivas en Rotten Tomatoes y con la vitola de ser uno de los rescates más sonados de los últimos tiempos. No es para menos: el estudio decidió en 2023 archivar el filme terminado para beneficiarse de una desgravación fiscal de 30 millones de dólares, ignorando por completo el trabajo de un equipo que había invertido cerca de 70 millones en su producción. La presión de los fans y de la propia industria, sin embargo, logró lo impensable.
Una odisea de producción digna de Wile E. Coyote
La jugada de Warner Bros. no sentó nada bien. El estudio prefirió reclamar una pérdida fiscal antes que estrenar una película que ya estaba terminada. La decisión provocó un enfado monumental entre el reparto, el equipo técnico y una legión de seguidores que se lanzaron a las redes sociales con campañas como #ReleaseCoyoteVsAcme. El director Dave Green comparó la situación con la de su propio protagonista: «Hicimos una película sobre un desvalido y la película se convirtió en una desvalida».
La presión fue tal que Warner acabó cediendo y abrió una puja por los derechos. Finalmente, la distribuidora independiente Ketchup Entertainment se hizo con ellos por unos 50 millones de dólares, superando el interés de gigantes como Netflix o Paramount. El rescate no solo salvó la película, sino que también permitió que el equipo viera recompensado su esfuerzo. En los créditos finales, un cartel agradece «a todos los que publicaron, compartieron, levantaron carteles y alzaron la voz cuando más importaba».
La premisa: demandar a ACME por defectuoso
La trama parte de un artículo satírico publicado en The New Yorker en 1990. En él se planteaba una pregunta que muchos se habían hecho: ¿y si Wile E. Coyote demandara a la corporación ACME por los productos defectuosos que le han hecho fracasar durante décadas? El abogado de lesiones personales Kevin Avery, interpretado por Will Forte, se convierte en el defensor del coyote, mientras que John Cena da vida a Buddy Crane, el astuto letrado de la corporación.
La película no se queda en la anécdota. La historia se convierte en una batalla legal contra la codicia empresarial, con un trasfondo que recuerda a clásicos como ‘¿Quién engañó a Roger Rabbit?’. Lana Condor interpreta a Paige, la sobrina y asistente legal de Avery, completando un reparto de lujo que incluye a Tone Bell, Luis Guzmán y las voces originales de los Looney Tunes. La cinta se permite además guiños para los más nostálgicos, como la aparición de un personaje inspirado en el actor Peter Lorre.
El debate técnico: CGI frente al encanto del 2D
Uno de los puntos más discutidos de la cinta es su acabado visual. La mayoría de los personajes animados están hechos con CGI, aunque con un estilo de cel shading que intenta imitar el dibujo tradicional. El resultado es desigual, con algunas sombras extrañas y cierta rigidez en los modelos, algo que ha sido señalado por la crítica especializada. Sin embargo, hay escenas puntuales donde se ha utilizado animación 2D tradicional que funcionan de maravilla.
Dave Green ha defendido el proceso artesanal del filme. En plena polémica por el uso de la inteligencia artificial en el cine, el director ha asegurado que todo lo que se ve en pantalla está animado a mano. «Sin un flujo de trabajo dirigido por seres humanos, me sentiría completamente perdido», afirmó en una entrevista, destacando que los artistas fueron los que realmente entendieron qué era gracioso y qué no. Un enfoque que contrasta con las tendencias actuales de la industria.
Un homenaje a los Looney Tunes y a sus creadores
La película es, en esencia, un tributo a Chuck Jones y al resto de artífices de los Looney Tunes. El nombre del bufete de abogados, Avery, Jones & Maltese, es una clara referencia a Tex Avery, Chuck Jones y Michael Maltese. Además, el Gallo Claudio aparece como un altísimo ejecutivo de ACME, y el Pato Lucas tiene una breve pero divertida intervención como recluso en un centro especial. Todo ello sin perder el foco en el verdadero protagonista: un Coyote mudo que se comunica con carteles y gestos.
El estreno en España está previsto para el 18 de septiembre, y las expectativas son altas. El éxito de taquilla en Estados Unidos, donde se estrenó el 28 de agosto, ha sido notable, con una recaudación estimada de 15 millones de dólares en su primer fin de semana. La pregunta ahora es si esta franquicia de casi un siglo de historia puede conquistar a una nueva generación que no creció viendo al Coyote perseguir al Correcaminos.
Al final, ‘Coyote vs. Acme’ es mucho más que una simple película de dibujos. Es la prueba fehaciente de que la perseverancia y el apoyo del público pueden torcer el brazo a las grandes corporaciones. La cinta llega a las salas españolas con la lección aprendida de que, a veces, el desvalido sí gana la partida. Y es que, como bien demuestra Wile E. Coyote, por muy cuesta arriba que sea el camino, siempre merece la pena levantarse e intentarlo una vez más.