James Wan es, sin discusión, uno de los grandes artífices del terror contemporáneo. Su firma detrás de la saga Insidious lo convirtió en un nombre respetado tanto por el público como por la crítica. Ahora, con una nueva entrega en las salas, vuelve a ser el centro de todas las miradas.
La película, dirigida por Jacob Chase, se aleja de las tramas anteriores para centrarse en una madre y su hija atrapadas en un fenómeno sobrenatural. La premisa parece sencilla sobre el papel, pero esconde una vuelta de tuerca que ha despertado más de una discusión.
Un giro en las reglas de El Más Allá
En esta ocasión, los muertos no esperan a ser invocados. Algo se abre paso desde el Más Allá hacia el plano de los vivos, rompiendo el equilibrio que la saga había establecido. Los personajes de Amelia Eve y de su hija se convierten en el centro de esta invasión, y la atmósfera se carga de silencios incómodos.
El director apuesta por una puesta en escena que recuerda al mejor cine de terror de la década de 2000. Juega con el fuera de campo, con los planos generales que esconden amenazas y con una banda sonora que, más que asustar, genera una constante sensación de malestar. Esa tensión se mantiene durante los primeros compases, pero se va diluyendo a medida que aparecen explicaciones.
Un reparto que sostiene la función
Además de Amelia Eve, la veterana Lin Shaye retoma su papel de Elise Rainier, esa medium que conecta todas las películas de la saga. Su presencia aporta una continuidad que los nuevos espectadores sabrán agradecer. La relación entre la madre y la hija, marcada por heridas del pasado, da al relato un punto emocional que en otras entregas rara vez se exploraba.
La crítica internacional ha coincidido en alabar el trabajo del reparto, sobre todo el de Eve en las escenas más angustiosas. Sin embargo, no ocurre lo mismo con el guion, que en su último tercio recurre a sustos fáciles y a una mitología que termina pisándose a sí misma. Cuanto más se explica, menos miedo produce, apuntan varios análisis.
Opiniones divididas
Algunos medios han calificado la película como un regreso al terror de toda la vida, mientras que otros consideran que no aporta nada nuevo. Lo que queda claro es que la controversia ha hecho que la cinta esté en boca de todos. En España, la expectación es alta, y los cines la han recibido con buenas cifras de taquilla en su primer fin de semana.
No es fácil innovar dentro de un universo tan cerrado como el de Insidious. La saga lleva años explorando el mismo territorio, y cada nueva película debe encontrar un equilibrio entre respetar lo anterior y ofrecer algo fresco. Por eso, la apuesta de Chase por invertir una de sus reglas más básicas era arriesgada. Y aunque no termine de cuajar, al menos demuestra que la franquicia no se conforma con repetir fórmulas.
Sea como sea, el nombre de James Wan vuelve a estar ligado al éxito (o al menos a la conversación) del terror. Su legado parece imparable, y esta nueva entrega solo confirma que la puerta del Más Allá sigue abierta a nuevas historias. Los aficionados tendrán la última palabra: ¿merece la pena entrar?