La galaxia vuelve a agitarse: Lucasfilm está impulsando una nueva trilogía de Star Wars y el nombre que concentra miradas es el de Simon Kinberg, quien está tomando como referencia directa el enfoque de la serie Andor. La propuesta busca un rumbo claro en tono y ritmo, con un acento más terrenal y maduro.
La celebrada Andor —aclamada por la crítica y con presencia en los Emmy— ha roto la mala racha reciente en la televisión de la franquicia y se ha convertido en la plantilla de inspiración para lo que viene: historias tensas, personajes con capas y una mirada política que expande el universo sin depender del guiño nostálgico.
Andor como brújula creativa

Kinberg ha destacado en entrevistas que el trabajo de Tony Gilroy al frente de Andor le ha dejado huella: considera que es un ejemplo de narrativa de ciencia ficción de primer nivel dentro de una gran franquicia. Ese listón, según admite, está marcando el tono de su escritura: tensión sostenida, stakes claros y un realismo político que no sacrifica la aventura.
Lejos del efectismo, la inspiración se centra en cómo construir personajes con motivaciones creíbles, un desarrollo paciente y un suspense más cercano al thriller que al puro despliegue de set pieces. La idea es que el universo se sienta vivo y coherente, incluso cuando se abran tramas nuevas.
Expectativas y alcance del proyecto
El reto es evidente tras la fría acogida de buena parte del fandom a los episodios VII, VIII y IX: recuperar la ilusión sin tropezar con los mismos debates. A día de hoy no hay una línea oficial sobre si esta trilogía volverá a orbitar la Saga Skywalker o apostará por historias y protagonistas inéditos.
Lo que sí parece claro es el deseo de fijar un marco tonal más adulto, con conflictos de poder, espionaje y resistencia como pilares, herencia directa del enfoque de Andor. El equilibrio entre espectáculo y consistencia interna será clave.
Quién es Simon Kinberg en el ecosistema Star Wars
Kinberg no llega de nuevas: co-desarrolló Star Wars Rebels junto a Dave Filoni y Carrie Beck y firmó el episodio piloto, además de ejercer como consultor creativo en El despertar de la fuerza. Es un perfil habituado a tejer universos, coordinar grandes equipos y trabajar codo con codo con Lucasfilm.
En lo personal, ha contado que su vínculo con la saga viene de la infancia y que Star Wars fue un refugio emocional. Ese apego ayuda a entender por qué sitúa la coherencia narrativa por delante de la pirotecnia y por qué cita a referentes como Kathleen Kennedy, Dave Filoni y, muy especialmente, Tony Gilroy.
Hasta ahora, la nueva trilogía avanza con prudencia y ambición medida: Kinberg marca el rumbo, Andor sirve de faro y sobre la mesa están la credibilidad narrativa, el tono adulto y la necesidad de conseguir que los fans vuelvan a sentirse identificados con una propuesta consistente que amplíe la galaxia sin perder su esencia.