La elección de Dajla, en el Sáhara Occidental, como escenario de la nueva superproducción de Christopher Nolan ha encendido un debate que trasciende lo cinematográfico. Un manifiesto promovido por el Festival Internacional de Cine del Sáhara (FiSahara) y respaldado por numerosas figuras del cine español reclama a Universal Pictures, Syncopy y al director que expliquen por qué se rodó allí.
El texto sostiene que el equipo filmó sin el consentimiento del pueblo saharaui y exige no utilizar esas escenas en el montaje final o, en su defecto, recabar la autorización de sus representantes legítimos. También invita al cineasta a visibilizar la situación de quienes viven bajo ocupación y en los campos de refugiados de Argelia.
Qué denuncian FiSahara y los firmantes
Según el manifiesto, la producción habría contribuido, aunque sea de forma inadvertida, a normalizar la ocupación marroquí del territorio al convertir Dajla en un plató de grandes rodajes. Se pide a Nolan y a los estudios que rompan su silencio y expliquen la elección de la localización.
Las demandas son claras: que reconozcan públicamente que no deberían haber filmado en la ciudad; que no incluyan las imágenes tomadas allí en la versión final; o que obtengan el consentimiento del pueblo saharaui para su uso. Además, el festival propone que el equipo visite FiSahara y conozca sobre el terreno testimonios de defensores de derechos humanos, periodistas y cineastas saharauis.
Entre los apoyos destacan intérpretes y directores como Javier Bardem, Aitana Sánchez-Gijón, Luis Tosar, Carolina Yuste, Juan Diego Botto, Javier Gutiérrez, Nathalie Poza, Carlos Bardem, Guillermo Toledo, Alberto San Juan y Melanie Olivares, así como Rodrigo Sorogoyen, Icíar Bollaín, Benito Zambrano y Fernando Colomo. También se han sumado firmas internacionales como Paul Laverty, David Riker o Lurdes Pires.
Localización: Dajla en el Sáhara Occidental
Dajla (Dakhla) es una ciudad del Sáhara Occidental, territorio clasificado por la ONU como “no autónomo” y pendiente de descolonización. Organizaciones como Reporteros Sin Fronteras han descrito la zona como un “desierto informativo”, lo que añade sensibilidad a cualquier producción que opere allí.
Activistas saharauis denuncian que la ciudad es altamente militarizada, con vigilancia constante y restricciones a observadores y prensa crítica. Mientras tanto, decenas de miles de saharauis continúan en los campos de Tinduf (Argelia), a la espera de un referéndum de autodeterminación comprometido hace décadas.
Reacciones oficiales y uso propagandístico
Durante la filmación, el ministro de Cultura, Juventud y Comunicación de Marruecos, Mehdi Bensaïd, celebró el impacto del rodaje para la proyección internacional de Dajla como destino turístico y cinematográfico, e incluso deslizó la idea de impulsar una escuela de cine en la ciudad.
El Centro Cinematográfico Marroquí ha subrayado la importancia de que una gran producción de Hollywood ruede allí, frente a la posición del Ministerio de Cultura del Frente Polisario, que considera el caso una “peligrosa normalización cultural” de la ocupación y una explotación poco ética del cine como herramienta de imagen.
El proyecto de Nolan y el silencio del equipo
La película, una adaptación de La Odisea, cuenta con un reparto de primera línea en el que figuran nombres como Matt Damon y Zendaya, y se ha rodado con cámaras IMAX. La expectación es máxima, con una preventa temprana que ha acaparado titulares, pero el equipo no ha respondido aún a las críticas por la localización saharaui.
FiSahara sugiere que, si se comprenden las implicaciones de rodar en un territorio donde los nativos no pueden contar sus propias historias sin represalias, el equipo reconsideraría la utilización de esas secuencias. Por ahora, Universal, Syncopy y el director mantienen mutismo público.
La situación deja en evidencia la complejidad ética y política de rodar en territorios en disputa, donde las decisiones pueden tener repercusiones en la percepción internacional y en la realidad local.
