
El rodaje de la película de acción real de The Legend of Zelda ha convertido a Nueva Zelanda en el nuevo Hyrule. El proyecto, impulsado por Nintendo y un potente equipo de producción de Hollywood, avanza a buen ritmo entre paisajes montañosos, lagos y praderas que ya son familiares para los amantes de la fantasía épica.
Esta adaptación cinematográfica, que muchos seguidores europeos llevan años esperando, comenzó a filmarse a finales del año pasado en Wellington, capital del país oceánico, y en los últimos meses se ha ido desplazando hacia enclaves naturales de la región de Otago. El objetivo es aprovechar al máximo escenarios reales para que el público sienta que Hyrule existe de verdad más allá de la pantalla.
De Wellington a Otago: así se construye el Hyrule real
La producción dio sus primeros pasos en Wellington, centro político y cultural de Nueva Zelanda, donde se rodaron las primeras imágenes a finales del año pasado. Desde allí, el equipo ha ido cambiando de ciudad y de entorno para encontrar los rincones perfectos que puedan representar valles, pasos montañosos y riberas reconocibles por cualquier fan de la saga.
Tras ese arranque en la capital, el calendario de filmación se ha centrado en la región de Otago, al sur del país, un territorio ya muy conocido por los cinéfilos. El rodaje se inició en noviembre de 2025 y se ha prolongado durante estos meses, con previsión de alargarse hasta abril, encadenando distintos puntos del mapa para recrear diferentes zonas del reino de Hyrule.
En Europa, y especialmente en España, no son pocos los seguidores que siguen el día a día del rodaje para intentar descifrar qué localización podría corresponder a cada área del universo de The Legend of Zelda. Los paisajes elegidos recuerdan a rutas que podrían llevar al Castillo de Hyrule, a los dominios zora o a parajes similares a los de Breath of the Wild y Tears of the Kingdom.
La elección de Nueva Zelanda no es casual: la industria audiovisual del país cuenta con infraestructuras consolidadas, equipos técnicos experimentados y un entorno natural muy versátil, algo que ya se ha demostrado en otras grandes producciones de fantasía. Esto permite combinar rodaje en exteriores con amplios recursos de posproducción para dar vida a criaturas, templos y mazmorras.
El plan de trabajo prevé que la fase principal de rodaje en exteriores concluya este mes de abril, antes de pasar a una etapa de interior y efectos digitales que se prolongará durante los próximos meses, clave para que la película llegue a cines en la fecha anunciada.

Otago, la región que vuelve a convertirse en tierra de fantasía
Una de las grandes protagonistas del rodaje es la región de Otago, en la Isla Sur. Sus montañas, valles y ríos ya han sido escenario de superproducciones como Avatar de James Cameron o la trilogía de El Señor de los Anillos dirigida por Peter Jackson. Ahora, estos mismos paisajes se reconvierten para representar Hyrule en imagen real.
Otago alberga localizaciones que los fans de la fantasía reconocen al instante: aquí se situaron Isengard, el Vado del Bruinen y los Argonath en las películas de El Señor de los Anillos. Es decir, hablamos de un entorno que ya ha demostrado su capacidad para sostener mundos imaginarios de gran escala, algo que encaja perfectamente con la ambición visual de The Legend of Zelda.
Para Nintendo y para el equipo creativo, no se trata solo de encontrar paisajes espectaculares, sino también de dotar de coherencia a un reino tan icónico como Hyrule. Que los espectadores europeos asocien de forma natural estos parajes con las llanuras, montes y gargantas que conocen de los videojuegos es un reto fundamental de la adaptación.
En este contexto, Nueva Zelanda vuelve a consolidarse como referente mundial para el cine de fantasía. Productoras estadounidenses y japonesas llevan años recurriendo al país para rodar proyectos que requieren grandes espacios abiertos y una naturaleza muy variada sin necesidad de alejarse miles de kilómetros entre localización y localización.
Además, la apuesta por Otago encaja con una tendencia muy clara del sector: apoyarse más en escenarios reales y no depender en exclusiva del CGI. Esto no significa renunciar a los efectos digitales, sino utilizarlos para complementar lo que la cámara ya consigue captar en los exteriores, algo especialmente importante en una saga donde el contacto con la naturaleza es clave.
Poolburn y Glenorchy: los rincones que dan forma a Hyrule
Dentro de Otago, la producción ha fijado dos puntos muy concretos: el embalse de Poolburn, en Central Otago, y el asentamiento de Glenorchy, situado al sur de la región junto al lago Wakatipu. Ambos enclaves se han hecho famosos por su presencia en grandes películas y ahora suman una nueva franquicia de culto a su currículum.
En Poolburn, un embalse rodeado de formaciones rocosas y llanuras, se han rodado secuencias que podrían evocar zonas fronterizas de Hyrule, pasos montañosos o entornos cercanos a antiguas fortalezas. Su combinación de agua, roca y cielo abierto ofrece un marco ideal para escenas de viaje, batallas campales o encuentros con criaturas propias del universo Zelda.
Glenorchy, por su parte, es un pequeño pueblo muy conocido por los seguidores de El Señor de los Anillos, ya que sus alrededores sirvieron para recrear parte del entorno de Isengard y otras localizaciones de la Tierra Media. Rodeado por ríos, bosques y cumbres nevadas, se ha convertido en una especie de plató natural recurrente para el cine de fantasía.
Todo apunta a que el equipo de The Legend of Zelda está aprovechando los caminos, riberas y claros cercanos a Glenorchy para filmar escenas de travesía de Link, probablemente acompañado por otros personajes, recorriendo paisajes que pueden recordar a las rutas entre aldeas, santuarios y torres de vigilancia tan habituales en los juegos.
La presencia de cámaras, equipos de iluminación y personal de producción en estas zonas ha llamado la atención de curiosos y aficionados, que a través de redes sociales y foros especializados han ido compartiendo avistamientos y teorías sobre qué partes de Hyrule podrían estar representando Poolburn y Glenorchy. De momento no hay confirmación oficial sobre la trama, así que todo son conjeturas.
El uso de estas localizaciones también refuerza la idea que ya adelantó el director: el deseo de que la película se perciba “real” y “conectada con la tierra”. Para una franquicia donde el paisaje es casi un personaje más, rodar entre montañas y lagos tangibles resulta fundamental para que el salto al live action no pierda la esencia aventurera que define a la saga desde sus orígenes.
Una Hyrule física que complementará a las mazmorras creadas con CGI
En las primeras imágenes y filtraciones del rodaje puede verse una clara apuesta por entornos naturales amplios, cielos abiertos y una iluminación lo más orgánica posible. Tiene lógica si se piensa que buena parte de las aventuras de Link transcurren al aire libre, explorando campos, bosques, montañas y riberas.
Eso no significa que la producción renuncie a la tecnología digital. Todo indica que las mazmorras, templos y ciertos espacios más fantásticos se apoyarán de manera importante en el CGI y en decorados construidos en estudio, un enfoque que combina lo mejor de los dos mundos: la solidez del escenario real y la libertad creativa del entorno digital.
La idea de mezclar rodaje en exteriores con efectos visuales de gran escala recuerda a lo que ya se hizo con otras sagas del género, como El Señor de los Anillos o Avatar. En esos casos, el público europeo respondió muy bien a la sensación de estar contemplando lugares que existen, aunque luego se hayan retocado o ampliado por ordenador.
En este contexto, la naturaleza neozelandesa funciona como un lienzo sobre el que superponer castillos, santuarios, ruinas ancestrales o criaturas propias del universo Zelda. Para el espectador, esa mezcla puede traducirse en un Hyrule que resulte creíble, pero a la vez conserve el toque mágico y legendario de los juegos.
El equipo técnico cuenta con experiencia en integrar CGI con rodaje real, un punto clave para que la transición de la cámara desde un valle abierto a una mazmorra subterránea no resulte brusca ni artificial. La coherencia visual entre un entorno y otro será uno de los retos más importantes de la posproducción.
Reparto, dirección y fecha de estreno de la película
Además de las localizaciones, otro de los grandes focos de interés entre los fans es el reparto. Se ha confirmado que Benjamin Evan Ainsworth será el encargado de interpretar a Link, mientras que Bo Bragason dará vida a la princesa Zelda. La elección busca combinar juventud con cierta capacidad para sostener una franquicia a largo plazo si el proyecto funciona en taquilla.
La dirección recae en Wes Ball, conocido por la saga Maze Runner y por El planeta de los simios: Nuevo reino. Su experiencia en cine de aventuras y ciencia ficción con abundante uso de efectos visuales le coloca en una posición interesante para dar forma a una adaptación que debe equilibrar la acción, el tono épico y la sensibilidad propia de la marca Nintendo.
En cuanto al calendario, la productora ha anunciado que el estreno en cines está previsto para el 7 de mayo de 2027. La fecha ya figura marcada en rojo por millones de seguidores en todo el mundo, incluidos los de España y el resto de Europa, donde la franquicia Zelda cuenta con una comunidad especialmente fiel.
La película ha sufrido un ligero retraso respecto al plan original de lanzamiento, debido principalmente al tiempo adicional necesario para el rodaje y la posproducción. Shigeru Miyamoto, creador de The Legend of Zelda, Mario Bros. y Donkey Kong, explicó que se trata de “unas semanas más” sobre lo previsto para garantizar que el resultado final esté a la altura de las expectativas.
Desde el punto de vista del público europeo, este ajuste de calendario se interpreta sobre todo como una apuesta por pulir al máximo los efectos visuales y el montaje, conscientes de que un tropiezo en la primera incursión cinematográfica de Link y Zelda podría lastrar futuras adaptaciones de licencias de Nintendo.
Con el rodaje todavía activo en Hyrule, es decir, en esa combinación de Wellington, Poolburn, Glenorchy y otros rincones de Nueva Zelanda, la película de The Legend of Zelda continúa dando pasos firmes hacia su desembarco en salas. Si se mantiene el ritmo y se cumple la nueva fecha, los espectadores españoles y europeos podrán comprobar en la gran pantalla cómo estos paisajes reales se transforman en un Hyrule reconocible, mezcla de naturaleza salvaje, leyenda y tecnología moderna al servicio de una de las sagas más emblemáticas de los videojuegos.