‘Sirat’ se va de los Oscar sin premio pero con estatus de fenómeno

  • ‘Sirat’, de Oliver Laxe, se queda sin los dos Oscar a los que aspiraba: mejor película internacional y mejor sonido.
  • La noruega ‘Valor sentimental’ y ‘F1: La película’ se imponen en las categorías donde competía la cinta española.
  • El filme completa un recorrido excepcional desde Cannes 2025, con premio del Jurado y fuerte impacto crítico internacional.
  • El equipo de sonido de ‘Sirat’, íntegramente femenino, firma una nominación histórica en la Academia de Hollywood.

Película Sirat en los Oscar

La aventura de ‘Sirat’ en los Oscar ha terminado sin estatuillas, pero con la sensación de haber sido uno de los títulos que más conversación ha generado en la temporada de premios. La película de Oliver Laxe, que representaba a España en la 98.ª edición de la Academia de Hollywood, partía con dos nominaciones clave pero se marchó del Dolby Theatre con las manos vacías.

Lejos de interpretarse como un fracaso rotundo, el paso de ‘Sirat’ por la carrera de los Oscar cierra un periplo tan largo como intenso, iniciado en el Festival de Cannes y prolongado durante meses por festivales, galas y recepciones. Para Laxe, su equipo y buena parte del cine europeo, el hecho de haber llegado tan lejos con una propuesta tan poco convencional ya supone un punto de inflexión.

Dos nominaciones, cero premios: así se esfumó el sueño de ‘Sirat’

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En la noche de Los Ángeles, ‘Sirat’ se jugaba su futuro en dos apartados estratégicos: mejor película internacional y mejor sonido. En ambos casos, la cinta española llegaba como alternativa prestigiosa, con gran reputación entre la crítica, pero sin el aura de favorita que acompañaba a algunas de sus rivales más potentes.

En la categoría de mejor película internacional, la victoria fue finalmente para la noruega ‘Valor sentimental’, dirigida por Joachim Trier, que ya había acumulado un notable número de nominaciones y un respaldo muy sólido dentro de la Academia. La película nórdica se imponía así a ‘Sirat’ y al resto de candidatas: ‘El agente secreto’ (Brasil), ‘Un simple accidente’ (Irán) y ‘La voz de Hind’ (Túnez).

La otra gran baza española estaba en mejor sonido, donde ‘Sirat’ firmaba ya un hito histórico: Laia Casanovas, Yasmina Praderas y Amanda Villavieja se habían convertido en el primer equipo formado exclusivamente por mujeres nominado en esta categoría en casi un siglo de premios. A pesar de ello, el galardón recayó en ‘F1: La película’, de Joseph Kosinski, un trabajo mucho más aparatoso en clave de espectáculo clásico de Hollywood.

En la práctica, la «opción real» de premio para la película española se concentraba precisamente en el apartado de sonido. El propio Oliver Laxe lo había admitido días antes de la ceremonia, reconociendo que las posibilidades de alzarse con el Oscar internacional eran reducidas y que el simple hecho de estar nominado ya era un reconocimiento mayúsculo para un filme tan singular.

Sobre el escenario, el anuncio del premio a la mejor película internacional corrió a cargo de Javier Bardem y Priyanka Chopra. Cuando el actor español pronunció el título de ‘Valor sentimental’ y no el de ‘Sirat’, se terminó de certificar la derrota más previsible de la noche para el cine español.

Un viaje de Cannes a Hollywood: del impacto inicial al fenómeno global

El recorrido de ‘Sirat’ no empezó en los Oscar, sino diez meses antes en la Croisette. Fue en el Festival de Cannes de 2025 donde el filme de Laxe se proyectó por primera vez, provocando un auténtico shock en público y crítica y conquistando el Premio Especial del Jurado. En aquella misma edición, curiosamente, también se vieron varias de las futuras rivales en la carrera internacional, incluida ‘Valor sentimental’.

Desde ese primer impacto, la película fue creciendo gracias a una sensación de «novedad» muy buscada por la industria. La distribuidora Neon, responsable de su lanzamiento en Estados Unidos, supo explotar a fondo el carácter extraño, hipnótico e inclasificable de la propuesta, apostando por una campaña muy calculada en torno a su condición de obra disruptiva dentro del cine de autor contemporáneo.

Entre Europa y Hollywood, ‘Sirat’ se convirtió poco a poco en el ejemplo perfecto de película «anómala», utilizada como referencia para medir hasta qué punto la Academia estaba dispuesta a abrir la puerta a miradas distintas, alejadas de la narrativa más convencional. Su magnetismo visual y sonoro, más cercano al trance que al drama al uso, la colocó en el centro de muchos debates sobre el futuro del cine.

En España, sin embargo, la acogida fue bastante más tibia que en el mercado estadounidense. El propio Laxe se lamentaba, poco antes de la gala, de haber tenido que «legitimarse» primero fuera del país para que su trabajo obtuviera el eco que ahora sí disfrutaba en el circuito internacional. Una paradoja habitual en el cine de autor europeo, pero especialmente llamativa en este caso.

Durante los meses posteriores a Cannes, la cinta encadenó presencia en los premios del Cine Europeo, los Goya y numerosos festivales, hasta completar un calendario inacabable de viajes, entrevistas y alfombras rojas. El director admitía que se sentía «exhausto» y con ganas de cerrar etapa y volver a casa para centrarse en nuevos proyectos.

El sonido de ‘Sirat’: una nominación histórica para un equipo español

Si hay un apartado técnico en el que ‘Sirat’ ha dejado huella es el del sonido. El trabajo de Laia Casanovas, Yasmina Praderas y Amanda Villavieja no solo se llevó el Goya en España, sino que terminó convirtiéndose en uno de los más comentados por la crítica internacional desde el mismo estreno en Cannes.

Las tres profesionales españolas explicaban que, ya en las primeras reseñas, muchos críticos mencionaban específicamente el diseño sonoro de la película, algo poco habitual en un medio que suele centrarse más en la actuación o la dirección. En ‘Sirat’, el sonido no se limita a envolver la acción, sino que funciona casi como un organismo vivo que respira y evoluciona al ritmo del propio relato.

Esa apuesta consistía en construir una textura sonora que creciera en intensidad, profundidad y angustia a medida que avanza la historia, reforzando la sensación de extrañeza y de inmersión total del espectador. Lejos del golpe de efecto espectacular, se trataba de una aproximación más sutil, inquietante y difícil de encasillar.

En la recta final de la temporada, este enfoque radical se volvió el punto de referencia para juzgar al resto de trabajos nominados en la categoría de sonido. Los académicos se encontraban así ante una disyuntiva clara: premiar la ortodoxia contundente de ‘F1: La película’, apoyada en motores, circuitos y ruido controlado, o reconocer la rareza casi experimental de ‘Sirat’.

Aunque la balanza terminó inclinándose hacia el blockbuster de Kosinski, el hito de la nominación ya había marcado un precedente importante. Que un equipo español íntegramente femenino llegara hasta ahí, en un área técnica históricamente dominada por hombres, se interpretó dentro y fuera de España como un avance simbólico notable.

Competencia feroz y ruido mediático: por qué ‘Sirat’ lo tenía muy difícil

Más allá de los méritos propios, la candidatura de ‘Sirat’ se desarrolló en una edición particularmente complicada. En mejor película internacional, la presencia de ‘Valor sentimental’ —con un total de nueve nominaciones— y de ‘El agente secreto’, que también logró colarse en la categoría principal de mejor película, dejaba a la representante española en clara desventaja a nivel estadístico y de visibilidad.

En la práctica, la campaña de estas rivales contaba con un empuje industrial y mediático mucho mayor, reforzado por su presencia en varias categorías de peso. Frente a ellas, ‘Sirat’ jugaba la carta de la singularidad artística, pero sin el mismo aparato promocional ni una trayectoria tan arrolladora en otras entregas de premios.

A este contexto se sumó un elemento más difícil de cuantificar: las polémicas declaraciones de Oliver Laxe sobre Brasil y el supuesto ultranacionalismo de parte de su electorado. Esas afirmaciones, realizadas en plena carrera, generaron ruido en redes y medios, y aunque resulta imposible medir su impacto real en la votación, sí añadieron una dosis de controversia a una campaña que, en teoría, necesitaba proyectar imagen de unidad y simpatía.

Ni el propio director parecía especialmente confiado en un giro de última hora. Días antes de la ceremonia, reconocía abiertamente que no esperaba subir al escenario a recoger ningún premio, y se tomaba la experiencia con una mezcla de gratitud y cansancio. En la alfombra roja, repetía que la nominación ya actuaba como «legitimación» de su estilo y como una invitación a seguir explorando caminos poco transitados.

En cualquier caso, lo que ha dejado claro esta edición es que el simple hecho de ser una gran película no basta. Para cruzar la meta en los Oscar hace falta encadenar muchos factores: apoyos fuertes dentro de la industria, campañas sin tropiezos y, a menudo, un perfil que combine riesgo y accesibilidad. ‘Sirat’ apostó fuerte por la primera parte de la ecuación, pero nunca jugó en igualdad de condiciones en la segunda.

El lugar de ‘Sirat’ en la historia reciente del cine español

Con su derrota en Los Ángeles, España suma una nueva edición sin premio en la categoría de mejor película internacional. Desde que ‘Mar adentro’, de Alejandro Amenábar, se hiciera con la estatuilla en 2005, ninguna producción española ha logrado repetir la hazaña, pese a nominaciones tan destacadas como ‘Dolor y gloria’ o ‘La sociedad de la nieve’.

En este contexto, ‘Sirat’ se inscribe en una línea de títulos que, aunque no consiguen el Oscar, amplían la imagen del cine español en el exterior. Igual que ocurrió con filmes de Pedro Almodóvar o Juan Antonio Bayona, el impacto de la cinta de Laxe se mide tanto por premios como por la huella que deja en crítica, festivales y conversación internacional.

Además, la película apunta en una dirección distinta a la de otros éxitos recientes del cine español, más centrados en el drama clásico o en el cine de género reconocible. Su carácter fronterizo, a caballo entre la experiencia sensorial y el relato más crudo, ha conectado de manera especial con programadores, cineastas y un determinado tipo de público cinéfilo en Europa y Estados Unidos.

De cara al futuro, el eco de ‘Sirat’ puede servir de referencia para otros proyectos europeos que aspiren a combinar riesgo formal y alcance internacional. Su recorrido demuestra que es posible llegar hasta las últimas etapas de la temporada de premios con una propuesta que no renuncia a su radicalidad, aunque el desenlace no sea el deseado en forma de estatuilla.

Para Oliver Laxe, el cierre de esta etapa también tiene una lectura personal clara: la necesidad de dejar atrás la dinámica de galas y promoción para volver al rodaje. Él mismo aseguraba, entre bromas y cansancio, que tenía «peligro» para su próxima película, a la que definía como una especie de «terapia» más que de «choque», siempre con la idea de ofrecer al espectador una experiencia imprevisible.

Así se cierra la travesía de ‘Sirat’ por los Oscar: sin premios, pero consolidada como uno de los títulos imprescindibles del cine reciente. La cinta no ha logrado convertir sus nominaciones en oro, pero ha reforzado la presencia del cine español y europeo en una gala dominada por producciones estadounidenses y por grandes favoritos como ‘Una batalla tras otra’ o ‘Los pecadores’. Lo que queda, más allá del brillo fugaz de la noche de Hollywood, es el poso de una película llamada a perdurar bastante más que el ruido de una ceremonia.


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