Super Mario Galaxy: La película apunta alto pero se queda a medias

  • La secuela apuesta por un espectáculo galáctico hiperactivo, pero con escasa profundidad de personajes y una narrativa fragmentada.
  • Combina elementos de Super Mario Galaxy, Odyssey, Sunshine y otros juegos de Nintendo, priorizando los guiños y cameos frente a una historia cohesionada.
  • Destacan la animación, la banda sonora basada en temas clásicos y la relación entre Bowser y Bowser Jr., aunque Mario y Peach pierden protagonismo real.
  • Crítica dividida: peores notas que la primera en Rotten Tomatoes y Metacritic, pero se espera un nuevo éxito de taquilla y fuerte impacto entre los fans.

Super Mario Galaxy la pelicula

La llegada de Super Mario Galaxy: La película a los cines ha confirmado lo que muchos se temían y otros deseaban: Nintendo e Illumination pisan el acelerador, saltándose etapas intermedias para llevar al fontanero directamente a una aventura espacial a lo grande. Sobre el papel suena a sueño húmedo para cualquier fan, pero la realidad que describen las primeras críticas internacionales es la de una secuela descomunal en escala, muy eficaz como producto de entretenimiento, pero bastante más irregular en lo narrativo.

Tras el fenómeno de Super Mario Bros: La película, que arrasó en taquilla en 2023, la secuela se presentaba como la oportunidad perfecta para corregir algunos de los fallos de la primera entrega: falta de desarrollo de personajes, ritmo atropellado y abuso de referencias. Sin embargo, buena parte de la prensa coincide en que Super Mario Galaxy: La película vuelve a tropezar con la misma piedra: un espectáculo vistoso, cargado de guiños, pero tan acelerado que apenas deja espacio para que la historia respire.

Una secuela que acelera sin mirar atrás

Escena Super Mario Galaxy la pelicula

Uno de los comentarios más repetidos entre los críticos es la sensación de que la franquicia ha ido demasiado rápido al dar el salto a la saga Galaxy. Después de una cinta de orígenes que apenas daba tiempo a conocer al elenco principal, el estudio se lanza a adaptar -a su manera- el que muchos consideran el punto álgido de los juegos de Mario, sin haber explorado antes otros escenarios clásicos como Super Mario World o una introducción más reposada de Yoshi y el propio Reino Champiñón.

Varios analistas hablan de “bombardeo dopamínico”: una sucesión de estímulos visuales y chistes pensados para mantener a los más pequeños pegados a la butaca, pero que a la vez dificulta que se construyan relaciones sólidas entre los personajes o que se plantee un conflicto con verdadero peso dramático.

El metraje, algo más largo que el de la primera parte, no se aprovecha para dar profundidad a Mario, Luigi o Peach, sino para introducir más situaciones y referencias. El resultado, según coinciden varias reseñas, es una película vertiginosa y entretenida, pero también plana a nivel emocional.

Un cóctel de juegos de Nintendo… a veces demasiado cargado

A pesar de su título, Super Mario Galaxy: La película no adapta fielmente la trama del juego de Wii. Toma elementos, conceptos y personajes del díptico Galaxy, pero los mezcla sin pudor con contenidos de Super Mario Odyssey, Super Mario Sunshine, guiños a Wonder e incluso apariciones que parecen diseñadas para preparar el terreno de un posible universo cinematográfico al estilo Super Smash Bros..

En lo comercial, la jugada tiene lógica: Odyssey es el Mario moderno de referencia y la incorporación de mundos desérticos, reinos de cataratas o secuencias que recuerdan directamente a otros títulos amplía el abanico de guiños para los fans. Sin embargo, varios críticos señalan que la película acaba pareciéndose más a un escaparate de IP que a una historia bien hilada. Cada mundo se presenta de forma espectacular, pero muchas ideas se quedan en simple cameo.

Uno de los reproches más recurrentes viene precisamente de quienes consideran que el primer Super Mario Galaxy -el juego de 2007- tenía un tono inusualmente épico y melancólico para la saga, con un énfasis en la gravedad, la sensación de ingravidez y cierta vocación narrativa que se pierde casi por completo en la pantalla grande. En la película se ven planetoides, saltos espaciales y escenarios inspirados en los Galaxy, pero apenas se explota el juego con la gravedad que hacía únicos a esos títulos.

En su lugar, el filme opta por una estructura de “niveles” encadenados, con paradas rápidas en cada galaxia y una colección de referencias que, para el público menos familiarizado con la saga, pueden sentirse como ruido de fondo. El fan veterano reconocerá casi todo, desde mundos clásicos hasta recursos de pixel art en el tramo final, pero el espectador ocasional puede perderse entre tantos cambios de escenario sin que haya un hilo emocional claro.

Esta tendencia a incluirlo todo -o casi todo- en una única película se percibe también en la forma en que se cruzan personajes de diferentes franquicias de Nintendo. La presencia de Fox McCloud y otros guiños a Star Fox apuntan claramente a una estrategia a largo plazo, pensada para abrir la puerta a nuevos spin-offs y ampliar el catálogo de licencias en la gran pantalla.

Personajes: Bowser y Bowsy brillan, Mario se queda corto

Personajes Super Mario Galaxy la pelicula

Uno de los puntos en los que sí hay cierto consenso positivo es el tratamiento de la relación entre Bowser y Bowser Jr.. La secuela explora con más detalle la dinámica entre padre e hijo, abre una pequeña puerta a la redención del Rey de los Koopas y muestra a Bowsy como algo más que el villano caprichoso de otros juegos. Sin llegar a niveles de complejidad dramática, varios críticos destacan que son ellos quienes ofrecen el arco más interesante de la historia.

En cambio, los protagonistas teóricos salen peor parados. Mario, pese a ser el centro del título, apenas experimenta un arco de personaje digno de ese nombre. Muchas reseñas describen a un héroe funcional, simpático y reconocible, pero prácticamente idéntico al de la primera película, sin una evolución clara ni decisiones que lo definan más allá de “salvar a los suyos” y seguir adelante.

Peach, que ya rompía en la primera entrega el rol de princesa en apuros, vuelve a tener un papel activo y recibe una historia de orígenes que trata de darle más trasfondo. No obstante, el ritmo acelerado hace que su evolución quede algo difuminada entre tantos cambios de escenario. Yoshi, por su parte, aparece como refuerzo cómico y compañero de aventuras, con algunos momentos muy vistosos, pero sin el peso que muchos seguidores esperaban para uno de los iconos más queridos de la saga.

Estela (Rosalina), pieza clave del universo Galaxy en los videojuegos, tiene una presencia sorprendentemente limitada. Pese al reclamo de contar con Brie Larson en la versión original, aparece menos de lo que sugeriría su importancia en los juegos, y su papel se queda corto para los que esperaban que fuera uno de los motores emocionales del relato.

En el apartado de nuevos aliados, la gran estrella mediática es Fox McCloud, interpretado por Glen Powell en la VO. Su carisma y la forma en que se adueña de algunas secuencias han provocado que muchos vean en él la avanzadilla perfecta para una futura película de Star Fox. El reverso de la moneda es que, narrativamente, su aportación no siempre tiene el peso que cabría esperar; a veces parece estar ahí más como promesa de futuro que como pieza clave de la trama actual.

Una montaña rusa visual al servicio del fan

Si algo pone de acuerdo a prácticamente todas las reseñas es que Super Mario Galaxy: La película es un despliegue visual impresionante. Illumination afina su estilo hasta ofrecer una animación más detallada y ambiciosa que en la primera entrega, con mundos repletos de color, texturas cuidadas y una puesta en escena que saca partido del cambio constante de escenarios.

La cinta combina animación 3D con recursos de otros estilos: momentos pixelados que evocan los plataformas clásicos, segmentos que recuerdan a un teatro de marionetas, personajes ligeramente “aplanados” en 2D y transiciones que sirven de homenaje a los 40 años de historia de Mario. Para el público europeo acostumbrado a ver al personaje crecer generación tras generación, estas concesiones al legado tienen un punto nostálgico muy marcado.

En salas equipadas con proyección de alta calidad o pantallas de gran formato, los críticos destacan que cada galaxia luce como una postal animada: es un festival de luz y color que funciona tanto para el público infantil como para los adultos que llevan décadas jugando. La contrapartida es que el frenesí visual se suma al narrativo: hay tantas cosas pasando a la vez que, a veces, cuesta fijarse en los detalles.

El resultado es una banda sonora que muchos consideran uno de los grandes atractivos de la película: respeta el ADN sonoro de la saga, refuerza la épica de las escenas de acción y, para buena parte del público, constituye un viaje directo a su propia memoria como jugador. Algunas críticas llegan a afirmar que la película merecería verse en sala grande solo por escuchar con potencia estos temas reimaginados.

Recepción crítica desigual y expectativas en taquilla

En cuanto a la acogida de la prensa, los primeros agregadores de críticas dibujan un panorama menos entusiasta que el de la anterior entrega. Mientras Super Mario Bros: La película se quedó en torno a un 59% de valoración en Rotten Tomatoes, Super Mario Galaxy: La película arranca con un 43% basado en las primeras decenas de reseñas. En Metacritic, la situación es incluso más dura, con notas en torno al 35/100 en el momento de publicarse los primeros análisis.

La lectura general es clara: la secuela gusta menos a la crítica especializada, a la que le cuesta ver una evolución real respecto al primer filme y detecta problemas repetidos de ritmo, saturación de guiños y superficialidad en el desarrollo de personajes. Con todo, muchos medios matizan que, pese a esos defectos, la película funciona como entretenimiento familiar y como regalo para los fans más implicados en el universo Nintendo.

El dato interesante, a tenor de lo ocurrido con la primera entrega, es la posible distancia entre crítica y público. La película de 2023 tuvo un 59% de aprobación entre los analistas, pero alcanzó un 95% de valoración positiva entre los espectadores en Rotten Tomatoes y se convirtió en un fenómeno global, también en Europa y España, donde llenó salas durante semanas.

Con la secuela se espera algo similar: críticas tibias o mixtas, pero un rendimiento comercial muy fuerte, especialmente durante su estreno mundial el 1 de abril de 2026, aprovechando el tirón de la Semana Santa y las vacaciones escolares en distintos países europeos. De hecho, en localidades como Burjassot (Valencia), ya se ha anunciado que el Centro Cultural Tívoli proyectará la película en varios pases diarios durante los días festivos, con un precio único de 4 euros por entrada.

Una película hecha sobre todo para fans de Nintendo

Más allá de las cifras, muchas reseñas insisten en una idea: Super Mario Galaxy: La película está pensada, casi en exclusiva, para quienes ya viven dentro del ecosistema Nintendo. El aluvión de referencias, cameos y guiños a sagas paralelas -desde Star Fox a potenciales pistas de Super Smash Bros.- hace que el espectador sin experiencia previa con los juegos pueda sentirse algo perdido.

Varios críticos reconocen que, como jugadores de toda la vida, se lo han pasado francamente bien cazando huevos de Pascua, reconociendo melodías, enemigos clásicos o reinterpretaciones de secuencias emblemáticas de títulos de Wii, GameCube o Switch. Pero al mismo tiempo reconocen que, desde un punto de vista cinematográfico, la cinta se apoya demasiado en esa complicidad con el espectador iniciado, en lugar de proponer momentos genuinamente icónicos capaces de sostenerse por sí mismos.

Esa dependencia del guiño se nota especialmente si se compara con el impacto espontáneo que tuvo “Peaches”, la canción de Bowser en la primera película, que se convirtió en fenómeno viral sin necesidad de haber sido vendida como gran reclamo previo. En esta secuela, pese a que Jack Black sigue siendo uno de los grandes atractivos del reparto, muchos señalan que no hay un equivalente claro: la película parece evitar repetir la fórmula, pero tampoco encuentra un nuevo momento musical o cómico de esa magnitud.

El humor, en general, funciona a ráfagas. Hay gags visuales efectivos, chistes pensados para el público infantil y otros más irónicos dirigidos a los adultos, pero no todos consiguen el mismo impacto. Algunos críticos echan en falta un punto más de frescura, especialmente cuando se percibe que la película ha sacrificado parte de su capacidad de sorpresa en la campaña promocional, mostrando con demasiada antelación apariciones como la de Fox McCloud.

Con todo, quienes han salido satisfechos subrayan que, si uno acepta de antemano que se trata ante todo de una “fábrica de juguetes” cinematográfica, la experiencia cumple con creces: mundos espectaculares, personajes reconocibles, merchandising asegurado y dos escenas postcréditos que apuntan de forma bastante directa hacia el futuro del universo Nintendo en la gran pantalla.

Al final, lo que entrega Super Mario Galaxy: La película es exactamente lo que su planteamiento industrial prometía: un espectáculo galáctico diseñado para arrasar en taquilla, conectar con varias generaciones de jugadores y seguir expandiendo una marca que parece lejos de tocar techo, aunque por el camino sacrifique profundidad, riesgo y parte del factor sorpresa que hizo tan especial la irrupción del fontanero en los cines hace unos años.

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