Bots, Discord y más: así usaron la tecnología en el escándalo de zapatillas Nike

Menuda hay montada en Nike ahora mismo. Quizás ya te hayas enterado o tal vez te esté pillado de nuevas, pero por si acaso, te ponemos rápidamente en situación: el hijo de la vicepresidenta de la compañía de zapatillas ha sido pillado revendiendo ejemplares (en algunos casos de edición limitada) a gran escala y utilizando en el proceso a toda una red organizada de personas, varias aplicaciones populares y la tarjeta de crédito de su madre. Vaya show.

La reventa de zapatillas, un negocio disparado

El famoso medio estadounidense Bloomberg ha publicado un interesante artículo en el que se desgrana bastante bien el modus operandi de Joe Hebert. Este adolescente de 19 años, más conocido en redes como West Coast Joe e hijo de la vicepresidenta de Nike en EEUU, tenía un sólido entramado de reventa de zapatillas que, después de mucho tiempo generándole altos ingresos, le ha explotado en la cara.

En el escrito se hace además una fantástica referencia a cómo empezó este disparate por las sneakers, cuyo germen bien podría situarse en 1985, cuando Nike decidió lanzar las famosísimas Air Jordan 1. Este modelo, en honor al jugador de baloncesto Michael Jordan (y que terminaría generando su propia franquicia dentro de la firma), «se vendía más rápido de lo que se podía fabricar». Los minoristas entraron en juego y las pocas unidades que conseguían las vendían algo más caras, aprovechando el ansia de la gente. La marca de zapatillas estuvo observando con detenimiento esta reacción del mercado un para las Air Jordan 2 se puso más exquisita: limitó aún más su distribución y subió el coste oficial. Luego llegó eBay y los particulares también entraron en el «negocio». El resto, como podrás imaginar, es ya historia del mundo sneaker.

Hoy en día las ediciones más especiales y codiciadas salen por precios altísimos, que muchos minoristas se encargan de explotar y con los que los usuarios hacen a veces auténticas «fortunas». No es nada raro que mucha gente espere así al lanzamiento de determinados modelos, que se sabe de antemano lo deseados que serán, para comprarlos y revenderlos, sacando en el proceso una buena cantidad de dinero. En EEUU es una práctica bastante común, con la existencia de plataformas como StockX, donde la reventa está a la orden del día -es actualmente uno de los servicios por excelencia para la recompra de zapatillas.

Y justo en ese negocio en el que estaba metido Joe Hebert, solo que en su caso de manera bastante organizada, empleando bots y otras aplicaciones para la compra en grandes cantidades y utilizando para los pagos la tarjeta de crédito de su madre, que no era otra que la vicepresidenta de Nike.

Cook group, Discord y otros conceptos

La primera vez que Hebert coqueteó con el mundillo de la compra y reventa fue a su vuelta a Portland (acababa de abandonar la universidad de Oregón), cuando escuchó que un hombre se había encontrado en un almacén abandonado cuatro pares de zapatillas Nike Mag (sí, las codiciadas sneakers de Regreso al Futuro II). Hebert se puso en contacto con él, le pagó 22.000 dólares y después las revendió, consiguiendo 42.000 dólares (prácticamente el doble).

Se fijó entonces en las apodadas zapatillas «bricks» (la traducción sería ladrillo en español), es decir, modelos menos mediáticos y populares que se pueden comprar más fácilmente. A veces se debe a una mala publicidad, otras a una recepción pobre por parte de los usuarios, pero sea como sea, siempre conduce al mismo sitio: una rebaja del precio inicial del zapato. Es entonces cuando los distribuidores y minoristas meten cuello y compran «a granel», aprovechando además descuentos y cupones. Luego, cuando hayan conseguido agotarlas, comenzará la reventa a un precio más alto.

Montaña de zapatillas

Hebert consiguió mucho dinero y compartía sus logros en redes sociales, donde cada vez tenía más seguidores, por lo que decidió abrir un grupo en Discord (un servicio de mensajería instantánea de chat por voz VolP, video y texto -captura de interfaz bajo estas líneas-) y cobrar una mensualidad a los que estuvieran interesados en conocer cómo compraba, vendía, y qué estrategias de reventa utilizaba para hacerse oro, incluyendo el empleo de bots para la compra en grandes unidades. Lo que nunca contaba nuestro protagonista es cómo sabía cuál era el momento perfecto para la reventa, aludiendo simplemente tener los contactos adecuados.

Discord

Vinieron después los viajes en camioneta para comprar zapatillas a distribuidores por todo el país. El cargamento con el que regresó a Portland fue mayúsculo, metiéndose más de lleno en la venta al por mayor y a minoristas de ejemplares que había conseguido tanto directamente como a través de la compra online, con el uso de bots (encargados de la compra automática de unidades en cuestión de segundos) a través de programas como Cybersole -captura bajo estas líneas-, Kodai y GaneshBot. Estos se encargan de rastrear tiendas online en tiempo récord, informando de los precios, subidas y bajadas de los productos, así como de lanzamientos inmediatos, pudiendo automatizar compras y rellenar formularios en un visto y no visto. Y todo esto sin que los sistemas de venta web se percaten de ello para evitar su acción.

Cybersole

Con los bots adecuados se puede incluso burlar las limitaciones de compra de las tiendas oficiales con determinados estrenos (cuando se establece la adquisición de solo dos pares de zapatillas máximo por cliente), algo que hacía Heber usando siempre la misma tarjeta American Express. En este proceso, claro, nuestro emprendedor no estaba solo: a través de Discord dirigía un grupo de 15 personas o «cook group» (grupo de cocineros), un término que usan los revendedores de zapatillas para describir a sus ayudantes, de forma que en minutos, gracias a las alertas y a la compra informatizada sin descanso, agotaban todo el stock y dejaban a los compradores reales sin opciones.

¿Quién es Ann Hebert y qué pinta en todo esto?

El tema en toda esta historia, claro, es que precisamente esa tarjeta de crédito mencionada antes no estaba a nombre de Joe sino de Ann Hebert. ¿Y quién es ella? Pues nada más y nada menos que su madre y una empleada de Nike que lleva más de 25 años en la empresa, hasta el punto de haber sido recientemente ascendida como vicepresidenta de la división de América del norte -ahí es nada. La política en la firma en cuanto a la compra de ejemplares, descuentos, reventas y demás es muy estricta: los empleados no pueden beneficiarse de estas prácticas, por lo que descubrir que Ann Hebert está «detrás», al menos en el papel, de semejante negocio ha provocado su marcha inmediata y la apertura de una investigación.

Dopaje tecnológico

Joe asegura que su madre nunca le ha facilitado información privilegiada (a pesar de presumir en el pasado de tener «los contactos adecuados») ni tampoco códigos descuento. Nike también parece estar en consonancia con estas declaraciones, al menos de momento, indicando que no tienen indicios de mala praxis por parte de Anne, pero el daño ya está hecho y la vicepresidenta ha tenido que abandonar su despacho.

Veremos cómo acaba esto.