El curioso historial aeroespacial de las zapatillas Nike Air

A lo largo de la historia, Nike ha lanzado muchas zapatillas icónicas. Sin embargo, pocas han generado tanto debate como las Nike Air Max. Durante años, muchos usuarios han hablado bondades de las zapatillas con cámaras de aire. Sin embargo, casi nunca se habla de su creador, una persona que dejó su carrera como ingeniero aeronáutico únicamente para probar suerte con las zapatillas, y que estuvo a un pelo de fracasar.

Las Nike Air Max tienen ADN de la NASA

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Hablar de las Air Max es hablar de uno de los mayores éxitos de Nike. Sin embargo, para su creador, vender la idea no fue coser y cantar. Marion Franklin Rudy nació en Ohio en 1925. Era ingeniero aeronáutico y llegó a trabajar para la NASA. Sin embargo, durante uno de sus estudios para la agencia espacial, Rudy descubrió un caucho muy resistente capaz de encapsular gases a través de membranas y creando bolsas de aire.

Rudy lo tuvo muy claro en ese momento, y en la década de los 60, abandonó su carrera para llevar ese material aeroespacial al suelo. Ideó un sistema para colocar una cámara de aire en las suelas de unas zapatillas para amortiguar los impactos. En un principio, pensó que las marcas se pelearían por su invento. Sin embargo, su audaz idea fue rechazada por 23 empresas de calzado. El origen espacial del invento no fue suficiente para convencer a las grandes compañías, que no terminaron de ver la utilidad de las cámaras de aire en las zapatillas.

Nike sí que le dio oxígeno al proyecto de Rudy

nike air max 1

En 1977, Franklin le presentó el prototipo a Phil Knight, el cofundador de Nike. Knight probó las zapatillas en el campus de Beaverton y la comodidad y la suavidad terminaron convenciéndole. Fue así como Nike se hizo con uno de sus productos más exitosos.

Un año más tarde, las Nike Tailwind se estrenaron con el sistema de cámara de aire de Franklin Rudy. Lo hicieron con números limitados, y se enviaron estratégicamente a las tiendas de Hawaii, días antes de la maratón de Honolulu. En menos de 24 horas, no quedó ni un par en las tiendas, pese a que los precios eran bastante altos para la época.

Ya en los 80, todo este concepto llevó al desarrollo de las Nike Air Max 1, diseñadas por Tinker Hatfield, que se inspiró en el Centre Pompidou de París para dar el color y las líneas a las zapatillas.

A partir de este momento, la fórmula original de la tecnología Air se exprimió para crear todo tipo de diseños originales. En 1994 se lanzaron las Nike Air Max 2, con múltiples cámaras de aire. Se trata de un modelo que nunca ha sido relanzado. Esta línea fue muy exitosa hasta el año 2006 con las Nike Air Max 360. Poco después, Nike frenó esta línea, que volvió en 2017 renovada con las Nike Vapormax Flynit y finalmente, en 2019 con la Nike Air Max 720, con una cámara de aire mucho más disimulada en el diseño del zapato.

¿Humo, aire o marketing?

nike air tailwind

Para muchos, el apellido ‘Air’ de Nike no es más que una forma de hacer marketing. Por ese mismo motivo, las Nike Air han sido puestas a prueba por la ciencia en numerosas ocasiones.

En 1978, investigadores de la Universidad de Tennessee en Knoxville pidieron a 10 corredores que hicieran ejercicio en una cinta usando las Nike Tailwind. Tras recabar información de todos los sujetos, comprobaron que los atletas gastaban menos energía corriendo con las zapatillas Air que con las convencionales.

Los resultados del estudio se fueron extendiendo, por lo que a mediados de los 80, más corredores se vieron atraídos por estas zapatillas de Nike. Eso vendría a confirmar el éxito de modelos como la Nike Air Max 1.

Fuente > Nike

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