El clásico ladrillo de construcción de LEGO ha dado un salto tecnológico importante con la llegada del Smart Brick y la plataforma Smart Play, presentada oficialmente en el CES 2026 de Las Vegas. Pese a la revolución interna, la pieza mantiene el mismo tamaño y forma que el conocido ladrillo 2×4, de modo que sigue encajando con cualquier colección existente sin cambios en la manera de construir. Este movimiento supone sin duda una de las apuestas tecnológicas más ambiciosas de la compañía en décadas.
Qué es exactamente el Lego Smart Brick
El llamado Smart Brick es un ladrillo estándar 2×4 que, por fuera, se confunde con cualquier otro elemento del sistema LEGO. La diferencia está en su interior: aloja un chip ASIC de silicio de apenas 4,1 mm de grosor, diseñado a medida para esta plataforma, que actúa como el «cerebro» de todo el ecosistema Smart Play.
Este chip integra sensores de movimiento, luz y proximidad, LEDs RGB, un pequeño altavoz y radio inalámbrica, además de una batería recargable interna. Todo ello va montado manteniendo la precisión mecánica del sistema de encaje, de forma que el ladrillo se pueda colocar en cualquier modelo sin comprometer la estabilidad ni la experiencia de construcción.

Uno de los componentes clave es una bobina que permite al ladrillo identificar etiquetas y minifiguras inteligentes cercanas, así como medir la distancia y la orientación respecto a otros Smart Bricks. LEGO denomina a esta capacidad Neighbor Position Measurement (NPM), ya que el sistema llega a tener una especie de «conciencia espacial» de su entorno inmediato.
Para alimentar toda esta electrónica, el Smart Brick incorpora una batería recargable mediante carga inductiva. La compañía ha optado por un sistema similar al de un cepillo de dientes eléctrico, de forma que los ladrillos se pueden colocar sobre una base de carga en prácticamente cualquier orientación para recuperar energía.
Este planteamiento facilita que la batería se recargue sin necesidad de acceder físicamente al ladrillo, incluso si está completamente rodeado de piezas dentro de una nave o un edificio. LEGO asegura que el sistema se ha diseñado para mantener la fiabilidad tras largos periodos de inactividad, algo clave en juguetes de este tipo.
Un sistema centrado en el hardware, sin pantallas ni nube
Frente a otros juguetes conectados que dependen de aplicaciones, cámaras o servicios en la nube, LEGO ha optado por un enfoque radicalmente distinto: toda la experiencia Smart Play se apoya en el hardware local. No hay cámaras, no hay captura de voz y no se usan modelos de inteligencia artificial alojados en la nube para gestionar la interacción.
La comunicación entre los distintos elementos se realiza mediante un protocolo propietario llamado BrickNet, que opera como una red inalámbrica local de baja latencia. Este sistema, basado en tecnologías de radio cercanas al Bluetooth, permite que los Smart Bricks, las etiquetas y las minifiguras intercambien información cifrada sobre identidad, posición y estado, sin pasar por servidores externos.

En la práctica, esto significa que no es necesaria ninguna app ni pantalla para jugar. El ladrillo interpreta en tiempo real lo que ocurre a su alrededor utilizando la detección magnética y los sensores integrados, y responde con efectos de luz y sonido directamente desde el modelo físico. Las actualizaciones de firmware se gestionan a través de una aplicación oficial, eso sí, pero el juego cotidiano se mantiene completamente desconectado de la nube.
Smart Tags y Smart Minifigures: cómo se activan las reacciones
El ecosistema Smart Play se organiza en torno a tres elementos principales: el ladrillo inteligente, las Smart Tags y las Smart Minifigures. Cada una de estas piezas incorpora una identificación digital única que el Smart Brick lee cuando se acerca o se coloca en posiciones específicas.
Las Smart Tags funcionan como disparadores de eventos: pueden representar desde un vehículo a una torreta o un panel de control, y al ser detectadas, el sistema activa efectos específicos como disparos de bláster, motores o señales de alarma. Por su parte, las Smart Minifigures añaden otros extras, con reacciones diferenciadas según el personaje, su estado y la relación con otros elementos cercanos.
Durante las demostraciones en el CES los medios se hacen eco de que se han mostrado escenas en las que los ladrillos reaccionaban a coches, helicópteros o figuras en movimiento: al desplazar una minifigura sobre una rampa, el sistema emitía sonidos de motor y frenadas; al simular un impacto entre personajes, se reproducían efectos de choque o expresiones emocionales. Esta lógica se traslada después a los escenarios de Star Wars, donde los movimientos entre naves y personajes generan secuencias sonoras más complejas, como el rugido de los motores de un X-Wing o un TIE Fighter, los zumbidos de los sables de luz o fragmentos musicales reconocibles que se activan en momentos clave, como cuando se sienta a Darth Vader en su trono.
Te dejamos a continuación un vídeo del canal Beyond the Brick para que puedas hacerte una mejor idea de cómo funciona porque merece la pena verlo:
De la teoría a la práctica: la plataforma Smart Play
Lego describe Smart Play como el resultado de casi una década de investigación y pruebas con usuarios, con un objetivo claro: introducir tecnología avanzada sin que esta eclipsara el juego físico de toda la vida. El desarrollo del ASIC propio, la carga inalámbrica y la medición de posición entre ladrillos son fruto de ese proceso.
En las entrevistas, el equipo de diseño ha insistido en que la tecnología debía ser «invisible». Es decir, todo lo digital tiene que funcionar en segundo plano, siguiendo el ritmo del juego, sin exigir que el niño o la niña mire una pantalla, abra una aplicación o interactúe con menús. El foco se mantiene en construir, mover y experimentar con las piezas físicas.

Además, para tranquilizar a las familias, la compañía ha recalcado que no hay cámaras, no se graba audio ni se envían datos sensibles a la nube. BrickNet utiliza cifrado en las comunicaciones entre ladrillos y etiquetas, y las funciones de actualización quedan limitadas a momentos puntuales gestionados desde la app oficial, tal y como hemos indicado.
Aun así, la nueva gama de productos ha generado cierto debate entre expertos en juego infantil. Voces críticas señalan que los niños ya son capaces de dar vida a sus construcciones mediante la imaginación, sin necesidad de luces y sonidos digitales, y temen que una dependencia creciente de la tecnología reste protagonismo a la creatividad pura. La compañía, por su parte, insiste en que el sistema está concebido para integrarse de forma natural en los sets actuales y que la interactividad se suma a la narración clásica, en lugar de desplazarla.
Star Wars como primer gran escaparate de Smart Play
Para su estreno comercial, la firma danesa ha optado por una de sus licencias más potentes: LEGO Star Wars se convierte en la primera línea en incorporar los ladrillos y figuras inteligentes. La colaboración con Disney y Lucasfilm se traduce en una oleada inicial de tres sets diseñados para mostrar diferentes capacidades del sistema.
Entre ellos se encuentran un Red Five X-Wing de Luke Skywalker con 584 piezas, un caza TIE de Darth Vader con 473 piezas y un set más amplio que combina la sala del trono del Emperador con un caza A-Wing, sumando 962 piezas. Todos incluyen al menos un Smart Brick, además de minifiguras inteligentes y etiquetas que activan secuencias específicas.

En el X-Wing, por ejemplo, el movimiento de Luke o Leia sobre distintas secciones del hangar desencadena sonidos de motores, disparos, luces de señalización e incluso audio de reabastecimiento o reparación. En el TIE Fighter de Vader, el foco está en los rugidos de los motores iónicos gemelos y en la interacción entre el caza y un pequeño puesto avanzado rebelde.
El set de la sala del trono y el A-Wing apuesta por una dimensión más atmosférica: los desplazamientos de Luke, Vader y Palpatine activan diálogos, zumbidos de sables de luz y motivos musicales reconocibles, como la famosa Marcha Imperial cuando el villano ocupa su asiento tal y como habrá podido ver en el vídeo que tienes unas líneas más arriba.
Precios, reservas y disponibilidad en Europa
LEGO ha marcado una hoja de ruta clara para la llegada de Smart Play al mercado. Las reservas de los primeros sets se abren el 9 de enero, mientras que el lanzamiento oficial está previsto para el 1 de marzo, con una distribución inicial centrada en mercados seleccionados.

En cuanto a precios, la compañía sitúa esta primera oleada en una franja media-alta: las referencias de Star Wars oscilan aproximadamente entre los 70 y los 160 dólares, con equivalentes en euros que rondan los 69,99 euros para el set más pequeño y 159,99 euros para el más grande, según los primeros listados internacionales.
En Europa y España, imaginamos que la venta se articulará a través de los canales habituales de la marca, incluyendo Lego.com, tiendas propias y grandes distribuidores. Además, se sabe que algunos packs “All-In-One” incluirán desde el primer momento un ladrillo inteligente con cargador, al menos una minifigura Smart y una etiqueta Smart, de modo que se pueda aprovechar el sistema completo sin adquirir accesorios adicionales.