Stranger Things 3: una temporada descafeinada con un gran final que lo compensa todo

Días después del estreno de Stranger Things 3 en Netflix toca el momento de sentarnos a hablar de una de las temporadas más esperadas del año. Eso sí, el título ya te puede ir dando una idea de mis impresiones: todo me estaba pareciendo decepcionante hasta que llegó el último capítulo y lo arregló todo.

Stranger Things 3: la idea empieza a cansar y algunos personajes… también

Cuando los hermanos Duffer estrenaron Stranger Things en julio del 2016, posiblemente ni ellos mismos imaginaban el éxito que cosecharía. La serie se convirtió rápidamente en un referente de la plataforma Netflix y en una propuesta que gustaba tanto a jóvenes como a mayores, a pesar de que el elenco principal estaba protagonizado por niños.

¿La fórmula del éxito? Una historia simpática, con unos personajes que enganchaban y caían bien, y una ambientación basada en la siempre atractiva época de los 80 -sin duda, punto clave de toda esta aventura. La noticia de que habría una segunda temporada llegó como agua de mayo: todos queríamos seguir viendo cómo seguían las cosas en Hawkins y sus directores supieron dosificar perfectamente la historia para que nos siguiera atrapando.

La confirmación de una tercera entrega ya se tomó con más recelo. Algunos (me incluyo) temimos que el formato empezara a desgastarse y que el encanto de las dos primeras temporadas se desvaneciera. Y la verdad es que esa es justo la sensación que tuve cuando arrancó Stranger Things 3: la de estar confirmando que esto había sido un gran error.

Podría decirse que durante siete de los 8 capítulos de la temporada hubo muchas cosas que no me encajaron en absoluto. La historia de Eleven y Mike me ha parecido muy cansina (por no hablar de que no te la acabas de creer nunca), el secuestro del ruso terriblemente largo y hasta absurdo en ocasiones y, por encima de todo, el cambio de registro de Hopper me ha resultado innecesario.

Stranger Things 3 - Mike y Eleven

Como ya comentaba en este otro artículo sobre el detalle que podría cambiarlo todo en el final de Stranger Things 3, a Hopper lo conocimos en la primera temporada y lo aprendimos a querer en la segunda. El policía rudo y amargado se convirtió en un padre entrañable cuando decidió adoptar a Eleven. Sin embargo, durante esta última entrega, ha resultado cansino; repetitivo y poco comprensivo en su propósito de salir con Joyce Byers; demasiado neurótico en su papel de controlador de la vida amorosa de su hija; y hasta chulo playa en todo el proceso de secuestro del investigador ruso. Toda una involución del personaje, vaya, que me ha desencantado por completo.

Hopper

También esta temporada ha servido para comprobar que algunos personajes han perdido parte del fuelle. Y es que dime, vista su participación, ¿habrías echado de menos la presencia de Lucas o de Will? Mientras que algunos integrantes del grupo han perdido presencia y peso (incluyo también a Mike en el lote) otros la han ganado (Max y, sobre todo, Erica) o reafirmado con creces (Dustin y Steve Harrington -¡vaya duo!-).

Stranger Things 3

Esta última pareja ha sido posiblemente de lo mejor de la temporada. Reconozco que no me gustó nada que separan a Dustin del grupo durante tantos capítulos, pero nos ha dando momentos tan buenos con Steve y la persecución de los rusos que al final he comprado la historia -mención especial a Robin, que ha sido una incorporación fantástica.

Stranger Things 3

Precisamente Dustin protagoniza uno de los mejores momentos del último episodio, el mejor, de lejos, de la temporada -tanto que ha hecho que compense el desazón con el que he vivido los siete episodios anteriores. Su momento cantando de The NeverEnding Story junto a su amada Suzie -bajo estas líneas-, es sencillamente fantástico e imposible que no te arranque una sonrisa, resultando uno de los puntos álgidos del capítulo titulado «La batalla de Starcourt». No es ni mucho menos el único.

El último episodio está lleno de acción de principio a fin, sin tiempo a aburrirte en ningún momento. Todo se desarrolla con ritmo (eso que faltó antes, muy especialmente en los dos primeros capítulos), con efectos especiales muy vistosos (se nota que el presupuesto ha subido) y con escenas también muy dramáticas que implican la marcha de dos personajes importantes: Billy y, sobre todo, Hopper.

El capítulo se corona con una secuencia de imágenes (casi) finales en la que los niños se despiden por la mudanza de la familia Byers (Eleven incluida) mientras suena la voz de Hopper con las palabras que tenía preparadas para decir a su hija. Un discurso precioso en el que se habla de la inevitable despedida de la infancia y los momentos importantes de la vida. Imposible no emocionarse.

Stranger Things 3

El final de Stranger Things 3 corona y compensa prácticamente el resto de episodios, en los que se palpaba que faltaba contenido y trama para rellenar los 60 minutos que dura cada entrega. Por contra su final es redondo, con la mezcla justa y perfecta de acción, entretenimiento y emotividad -hasta Hopper se redime con su sacrificio.

Veremos cómo se desarrolla la cuarta temporada, que, si los rumores son ciertos, sería la última. Esperemos que así sea y sepan cerrar esta historia como se merece.