El estreno de ‘Watchmen’ no ha sido como imaginaba: resulta aún mejor

Después de mucho hype y una larga espera, Watchmen por fin hizo acto de presencia en HBO. Como sabes, la serie es una de las grandes apuestas de la plataforma para esta temporada y algunos se atreven a decir que puede convertirse en la nueva Juego de Tronos de la compañía. ¿Es tan increíble como la pintan? Bueno, es hora de que hablemos de su primer episodio.

Watchmen 1×01: It’s summer and we’re running out of ice

Watchmen ha llegado a HBO como un auténtico soplo de aire fresco. La plataforma cuenta con buenas apuestas dentro de su catálogo, pero no cabe duda que el final de Juego de Tronos ha dejado al servicio de contenidos bajo demanda algo huérfano del gran éxito de masas, esa serie que llega a todos los públicos y que consigue tener a la gente enganchada durante semanas.

Lo cierto es que después de ver el primer episodio de Watchmen me atrevería a decir que más que el nuevo «Juego de Tronos» lo justo sería llamarla la nueva «Lost» y es que esencia de esta no le falta. Para empezar porque cuenta con el mismo director, Damon Lindelof, y para terminar porque ofrece los ingredientes perfectos de misterio para dejar a todos con ganas de saber a qué nos enfrentamos, qué historia rara tenemos delante de nosotros.

Watchmen

Y es que este Watchmen nada tiene que ver con los cómics. Bueno, o al menos no de la manera que imaginas. Esta propuesta no es una adaptación de la historia en papel que tiene conquistado a medio mundo desde hace décadas. Tampoco puede considerarse 100% una secuela (ya que no continúa dicha narrativa). Se trata más bien de una nuevo planteamiento dentro del universo Watchmen, del que toma prestadas muchas cosas para crear algo nuevo para los espectadores.

Es por ello que si no has leído los cómics de Watchmen, tampoco deberías tenerle miedo a ver la serie de HBO. Es cierto que no pillarás muchas de sus referencias, pero son más bien guiños o tributos para los fans -como la gota del sangre que cae en la placa al final-que elementos clave que te impidan adentrarte y conectar con la historia.

Watchmen

Sobre esta, aún es pronto para determinar su rumbo, pero la cosa promete. Watchmen se desarrolla en una realidad distópica en EE.UU. en la que los policías deben ocultar su identidad con máscaras para no ser reconocidos y tienen que pedir autorización para desbloquear y usar sus armas. El racismo es un problema latente, algo que queda claro desde el inicio, en el que presenciamos los linchamientos de Tulsa de 1921 -un hecho que realmente existió-, donde un grupo de personas blancas estadounidenses atacaron a la comunidad afroamericana del pueblo ubicado en Oklahoma.

Este supremacismo blanco continúa presente hoy en día -muy agudo todo teniendo en cuenta el ambiente que se vive actualmente en la era Trump- y tal es su calado en la sociedad que algunos se han reunido para volver a resucitar El Séptimo de Kaballería, un grupo a lo Ku Klux Klan, con similar filosofía, impulso violento y que también visten máscaras.

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Entre el grupo de policías tenemos al jefe de policías Judd Crawford (interpretado con bastante convicción por Don Johnson), el único que curiosamente no va tapado nunca, y a Angela Abraham (Regina King) que parece estar llamada a ser la nueva heroína de la trama -y vaya si le sienta bien el personaje. Precisamente Angela será la encargada de arrestar a un sospechoso de pertenecer a El Séptimo de Kaballería e interrogarlo en la cápsula, un habitáculo bastante particular en el que se muestran imágenes reales con figuras de Rorschach para detectar cambios en las pupilas de los detenidos y sonsacar información.

Esto terminará llevándolos a una granja en la que desmantelan a un grupo del clan que anda desmontando pilas de los relojes sin descanso -a saber para qué- y la consiguiente venganza (o eso parece) con el jefe de policía.

Una mezcla extraña entre futuro y pasado (los policías tienen unas especies de naves para moverse o una cápsula avanzada para interrogatorios pero luego se comunican por busca) impera durante todo el tiempo en este primer capítulo en el que los tiempos son medidos con un ritmo que es seña de identidad de Lindelof. El director es un experto además en eso de manejar dramas realistas que se entremezclan con giros misteriosos y desconcertantes que no lo son en absoluto -¡que llueven calamares! Y es que hay que recordar que es también el responsable de The Leftovers. No te digo más.

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Como colofón tenemos la aparición en la trama de un aristócrata bastante peculiar y excéntrico (que no es otro que el mismísimo Jeremy Irons) que vive en un castillo con dos sirvientes bastante extraños y que tiene especial pasión por los relojes. Se trata, aunque en el capítulo no se desvela, de Adrian Veidt, conocido como Ozymandias, y es el núcleo de la historia original de los cómics. Todavía no se sabe qué vinculación tendrá en esta nueva trama y cómo Lindelof ha decidido darle voz aquí.

Muchas preguntas y muy pocas respuestas, como debe ser en un primer episodio piloto, que cuenta con los ingredientes necesarios para enganchar a todos: a los fans de Watchmen y a los que deciden darle una oportunidad sin haber escuchado jamás sobre la gran obra de referencia de Moore, Gibbons y Higgins. Posiblemente ahí vaya a estar la gran clave de su éxito.