No habrá Vaporfly trucadas: estas son las nuevas normas para las zapatillas

Confirmado: las Vaporfly han marcado un antes y un después en la alta competición. Aunque probablemente no como a su fabricante le hubiera gustado. El World Athletics ha anunciado una modificación en sus normas a la hora de llevar zapatillas deportivas, a raíz de los sospechosos casos en los que siempre estaba presente el citado modelo de Nike, que se hará efectiva este mismo año. Adiós al dopaje tecnológico.

Las Nike Vaporfly: las zapatillas de la discordia

Te lo contamos hace apenas unos días. El organismo World Athletics había decidido abrir una investigación tras la sospecha de que las Vaporfly de Nike podrían estar ayudando a los atletas de alta competición a mejorar sus marcas. Hasta ahora las normas en este sentido siempre habían sido claras al respecto: las zapatillas nunca deben diseñarse de manera que «brinden a los atletas asistencia o ventaja injusta«. Y parece que estas Nike lo hacían.

Nike Vaporfly

Numerosos casos reportados hacían pensar que podían ser consideradas dopaje tecnológico, tras el registro de nuevos récords mundiales en maratón masculino y femenino así como un reciente estudio de la app y red social de running Strava (en la que se comprobaba que los usuarios que usaban estas zapatillas -estas son relativamente accesibles, con un precio de 275 euros- eran de media más rápidos que el resto).

Tal era la situación que World Athletics inició estudio con el fin de valorar si había que establecer normas más concretas en el empleo de esta prenda deportiva y los resultados se acaban de hacer públicos: tenemos nuevas reglas y serás efectivas el los próximos meses.

¿Qué ha cambiado?

Sin entrar en detalles demasiado técnicos ni deportivos, vamos a intentar aclararte de manera sencilla y por puntos los aspectos básicos que se han modificado y qué hay que tener en cuenta a partir de ahora para la alta competición:

Se acabaron las modificaciones personalizadas

La zapatillas deben de haber estado a la venta durante al menos cuatro meses. Esto quiere decir que no se podrá correr con prototipos ni pedidos especiales, siempre tendrá que ser con zapatillas disponibles en el mercado. Las únicas modificaciones que se permiten son estéticas y ajustes personalizados por cuestiones médicas justificadas.

Ojo a las medidas

La suela no puede ser más gruesa de 40 milímetros. Ojo, las Vaporfly tienen una altura máxima de 31 mm, por lo que siempre y cuando no hayan sido modificadas, no supondrían un problema.

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¿Y qué hay de las placas?

En el interior no se puede encontrar más de una placa rígida (sin importar el material). Esta placa podrá estar en más de una zona estando seccionada por varias partes, pero siempre deberán de colocarse respecto a un plano, y nunca estando apilada o en paralelo (algo que podría crear efecto de rebote o impulso).

Si se trata de un calzado con clavos (especiales para pistas de atletismo), la suela podrá llevar una placa extra (o cualquier otro mecanismo) para unir los clavos al propio zapato, pero la suela final no podrá superar los 30 milímetros de grosor.

Revisiones posteriores

Al terminar la prueba o competición, los árbitros podrá solicitar el calzado para confirmar o descartar cualquier tipo de sospecha sobre el mismo.

¿Cuándo serán efectivas las nuevas normas?

A partir del próximo 30 de abril de este mismo 2020 estas normas entran en vigor, por lo que sí, afecta a los próximos Juegos Olímpicos de Tokio. Precisamente sobre este gran evento deportivo ha hablado el presidente del World Athletics:

Creo que estas nuevas reglas logran el equilibrio correcto al ofrecer certeza a los atletas y fabricantes mientras se preparan para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, al tiempo que abordan las preocupaciones que se han planteado sobre la tecnología del calzado. Si hay evidencias que indiquen que necesitamos ajustar estas reglas, nos reservamos el derecho de hacerlo para proteger nuestro deporte.