Alphabet adelanta a Apple y se afianza como segunda empresa más valiosa del mundo

  • Alphabet ha superado a Apple en capitalización bursátil por primera vez desde 2019, impulsada por su apuesta en inteligencia artificial.
  • Las acciones de Alphabet se han revalorizado alrededor de un 65-66% en el último año, frente a un 8-9% de Apple.
  • Gemini, los chips TPU, la nube y Waymo refuerzan el papel de Alphabet como plataforma integral de IA e infraestructura.
  • Apple mantiene un negocio muy rentable, pero arrastra dudas sobre el ritmo de su estrategia de inteligencia artificial en un contexto regulatorio exigente en Europa.

Comparativa bursátil entre Alphabet y Apple

El podio de las grandes tecnológicas en Bolsa ha vuelto a moverse y, esta vez, el cambio es de los que marcan época: Alphabet, matriz de Google, ha adelantado a Apple en capitalización bursátil y se ha colocado como la segunda empresa cotizada más valiosa del planeta, solo por detrás de Nvidia. No se trata de un simple baile de cifras, sino de una señal bastante clara de dónde está mirando ahora el mercado: a la inteligencia artificial y a quien parece mejor preparado para sacarle partido.

Por primera vez desde 2019, Alphabet vale más en Bolsa que el fabricante del iPhone. Este sorpasso llega después de un año extraordinario para el grupo de Mountain View, con subidas muy abultadas en sus acciones, y de un periodo algo más discreto para Apple, que sigue ganando mucho dinero pero arrastra dudas sobre el ritmo y la ambición de su estrategia en IA. Para inversores europeos y españoles, muy expuestos a ambos gigantes a través de fondos e índices globales, el cambio de orden no es precisamente menor.

Un sorpasso histórico: cifras del adelantamiento de Alphabet a Apple

El cruce se produjo en una sesión especialmente intensa para el sector tecnológico, cuando Alphabet cerró con una capitalización de unos 3,88-3,89 billones de dólares, ligeramente por encima de los aproximadamente 3,84-3,85 billones de Apple. La diferencia es ajustada, pero suficiente para situar a la dueña de Google como segunda compañía más valiosa de Estados Unidos y del mundo, relegando a Apple al tercer escalón del podio.

En esa jornada, las acciones de Alphabet llegaron a subir en torno a un 2-2,5%, mientras que los títulos de Apple encadenaban varios días de descensos, con caídas de hasta un 0,8% en una sola sesión y retrocesos próximos al 4-5% en apenas unos días. Ese goteo a la baja se ha traducido en una pérdida de decenas de miles de millones de dólares en valor de mercado para la compañía de Cupertino.

Los datos de firmas como Dow Jones Market Data y otros proveedores muestran que, en algunos momentos, Alphabet ha llegado a rondar los 3,864 billones de dólares de capitalización frente a unos 3,861 billones de Apple. Más allá de que las cifras bailen ligeramente según la fuente, el hito es claro: no se veía a Alphabet por encima de Apple de forma consistente desde enero de 2019.

Mientras tanto, Nvidia sigue cómodamente en cabeza. El fabricante de chips para inteligencia artificial mantiene una capitalización cercana a los 4,5-4,6 billones de dólares y ha llegado incluso a superar los 5 billones, convirtiéndose en la primera y única empresa en rebasar esa barrera. En este contexto, Alphabet se consolida como segunda gran referencia bursátil, con Apple algo más rezagada.

Desde la óptica del inversor europeo, este cambio tiene impacto directo: Alphabet y Apple forman parte del selecto grupo de las llamadas “Siete Magníficas” (Nvidia, Alphabet, Apple, Microsoft, Amazon, Meta y Tesla), muy presentes en fondos, ETF y planes de pensiones que concentran buena parte del ahorro en renta variable internacional de España y del resto de la Unión Europea.

La inteligencia artificial como motor del rally de Alphabet

Detrás de este adelantamiento no hay un golpe de suerte puntual, sino un cambio de percepción sobre quién lidera de verdad la carrera de la inteligencia artificial. En 2025, las acciones de Alphabet se dispararon en torno a un 65-66%, su mejor comportamiento anual desde 2009 y el más brillante entre las grandes tecnológicas estadounidenses. En los primeros compases de 2026 la tendencia sigue siendo positiva, con avances adicionales en torno al 3-4%.

Una de las claves de este giro ha sido la evolución de Gemini, la familia de modelos de IA de Google. Las versiones más recientes, como Gemini 3 o Gemini 3.0, han recibido valoraciones muy positivas de analistas y desarrolladores, hasta el punto de situarse entre las soluciones más avanzadas del mercado según diversos bancos de pruebas especializados.

El cambio más relevante, sin embargo, está en el terreno práctico: Alphabet ha llevado Gemini a productos masivos como Android, Gmail, YouTube o el propio buscador. Esa integración hace que la IA no sea solo un proyecto de laboratorio, sino un componente central de servicios que utilizan a diario cientos de millones de personas también en Europa y España.

De paso, la compañía ha logrado disipar buena parte de los temores de que herramientas como ChatGPT pudieran canibalizar el negocio de búsqueda tradicional. El uso combinado de resultados clásicos con respuestas generativas y asistentes basados en Gemini está siendo bien recibido por el mercado, que ve a Google en mejor posición para proteger su fuente principal de ingresos publicitarios.

En este contexto, firmas de análisis y bancos de inversión apuntan a que Alphabet podría terminar consolidándose como una de las plataformas dominantes de IA, gracias a la combinación de modelos propios, grandes centros de datos, servicios en la nube y una enorme base de usuarios finales y corporativos repartidos por todo el mundo.

Chips TPU, nube y DeepMind: la apuesta por la infraestructura

Otro factor que ha pesado en el ánimo de los inversores es el esfuerzo de Alphabet por reducir su dependencia de proveedores externos como Nvidia y reforzar su propia infraestructura. La compañía ha seguido evolucionando sus TPU (unidades de procesamiento tensorial), chips diseñados específicamente para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial a gran escala.

Esta estrategia se ha plasmado en acuerdos de calado. Alphabet ha anunciado que proveerá hasta un millón de chips TPU personalizados a Anthropic, una de las grandes startups de IA del momento, en la que también participa como inversor. Además, Meta Platforms está probando el uso de estas TPU en sus centros de datos, lo que ampliaría aún más la huella de Google en el negocio de infraestructura para IA.

Algunos análisis de mercado señalan que, si las divisiones de TPU y DeepMind se escindieran de Alphabet como negocios independientes, podrían alcanzar una valoración conjunta cercana al billón de dólares. Esa cifra da idea del potencial que el mercado asigna a la combinación de hardware propio, algoritmos avanzados y capacidad de cómputo.

En paralelo, la filial de Google Cloud ha experimentado un fuerte acelerón. Según explicó Sundar Pichai en una de las últimas llamadas de resultados, en los tres primeros trimestres de 2025 se cerraron más contratos de más de 1.000 millones de dólares que en 2023 y 2024 juntos. Buena parte de esos acuerdos están ligados directamente a proyectos de IA de grandes empresas e instituciones.

Este músculo en infraestructura convierte a Alphabet en uno de los grandes “hiperescaladores” globales, capaz de invertir sumas muy relevantes en nuevos centros de datos y redes. Para los inversores europeos, esto se traduce en una exposición indirecta a la economía de la IA a través de fondos y ETF que incluyen a Google como una de sus posiciones principales cuando buscan beneficiarse de la demanda de cómputo y servicios cloud.

Waymo y otros negocios que apuntalan la valoración de Alphabet

El buen momento de Alphabet no se limita a la búsqueda y la nube. La compañía también está impulsando proyectos que, aunque todavía incipientes, pueden reforzar su valor en el largo plazo. El ejemplo más visible es Waymo, su filial de vehículos autónomos, que se ha situado a la cabeza del mercado estadounidense de robotaxis.

De acuerdo con distintas informaciones, Waymo estaría buscando rondas de financiación por más de 15.000 millones de dólares, con la aspiración de alcanzar valoraciones cercanas a los 110.000 millones. Aunque el negocio todavía se enfrenta a retos regulatorios y de despliegue, el mercado ve en él una vía adicional de crecimiento más allá de la publicidad digital.

Desde el punto de vista financiero, los números acompañan. En uno de sus últimos trimestres reportados, Alphabet superó los 100.000 millones de dólares de ingresos, con crecimientos de doble dígito interanual, y logró un beneficio de casi 35.000 millones, más de un 30% por encima del año anterior. El flujo de caja libre anual ronda los 70.000 millones, incluso después de fuertes inversiones en centros de datos y hardware específico para IA.

Esta capacidad genera margen para seguir invirtiendo agresivamente en nueva infraestructura, posibles adquisiciones estratégicas y programas de recompra de acciones, sin que el balance pierda atractivo a ojos de buena parte de los analistas.

En el lado menos amable, la compañía navega un entorno regulatorio complejo, con un fallo antimonopolio en Estados Unidos que le obliga a abrir parte de sus datos de búsqueda a terceros en los próximos años. No obstante, el hecho de que el juez evitase medidas más drásticas, como forzar la venta de activos clave, ha sido interpretado por el mercado como un alivio relativo.

Apple: resultados sólidos, pero dudas en torno a su hoja de ruta en IA

Mientras Alphabet se dispara, Apple vive un momento más discreto en Bolsa pese a seguir generando beneficios muy abultados. Durante el último ejercicio completo, sus acciones se revalorizaron apenas un 8-9%, por debajo del S&P 500 y muy lejos del comportamiento de su rival de Mountain View. En lo que va de año ha llegado a encadenar varios días de caídas que han facilitado el adelantamiento de Google.

En términos de negocio, las cuentas de Apple siguen siendo envidiables. En su cuarto trimestre fiscal de 2025, la compañía presentó un beneficio neto de más de 27.000 millones de dólares, con un salto cercano al 87% respecto al año anterior, y ingresos por encima de los 100.000 millones, con un crecimiento cercano al 8%. Aun así, el mercado le exige algo más en el terreno de la inteligencia artificial.

La principal crítica tiene que ver con la sensación de que Apple ha llegado tarde a la explosión de la IA generativa. La empresa ha anunciado su propia plataforma Apple Intelligence, pero su despliegue está siendo prudente y limitado a determinados dispositivos y escenarios. Además, la renovación profunda de Siri con capacidades avanzadas de IA se ha retrasado varias veces y no se espera un salto importante hasta, como mínimo, 2026.

Para algunos inversores, este ritmo contrasta con el despliegue mucho más agresivo de Google, Microsoft o Nvidia, que ya exhiben productos y servicios claramente centrados en IA. El iPhone sigue siendo el smartphone más vendido a nivel mundial, con especial tirón también en Europa, pero hay quien percibe las nuevas generaciones como demasiado continuistas frente al profundo cambio que promete la inteligencia artificial.

A todo ello se suman tensiones geopolíticas con China y la necesidad de diversificar la producción hacia otros países, movimientos que elevan los costes y añaden incertidumbre sobre los márgenes futuros. Aunque el consenso de analistas sigue viendo a Apple como un valor de calidad y con potencial de subida a medio plazo, la narrativa dominante ya no es la del crecimiento imparable que disfrutó durante los años dorados del iPhone.

Nvidia en cabeza y el nuevo mapa del poder tecnológico

El duelo entre Alphabet y Apple se produce en un escenario en el que Nvidia mantiene con holgura la corona de empresa más valiosa del mundo. Su capitalización ronda los 4,5-4,6 billones de dólares, muy por encima de los cerca de 3,9 billones de Alphabet y de los algo más de 3,8 billones de Apple. La brecha es amplia, pero el mercado ve en Google uno de los pocos actores capaces de disputarle parte de la infraestructura de IA.

Dentro del grupo de las “Siete Magníficas”, la fotografía actual sitúa a Nvidia en primer lugar, seguida de Alphabet y Apple. Más atrás aparecen Microsoft, Amazon, Meta y Tesla, todas ellas muy presentes en los principales índices estadounidenses y, por extensión, en los fondos internacionales que se comercializan en Europa.

En el caso concreto de Alphabet, el consenso recogido por varias plataformas financieras indica que una clara mayoría de analistas recomienda comprar el valor, con un potencial adicional de revalorización aún moderado sobre precios actuales. Apple, por su parte, conserva también una base amplia de recomendaciones positivas, aunque con un sentimiento menos eufórico tras el bache reciente en Bolsa.

Para los inversores españoles y europeos, esto se traduce en que cualquier cartera con fuerte peso de tecnología estadounidense está, en la práctica, apostando por cómo evolucione este trío: Nvidia como gran proveedor de chips, Alphabet como alternativa integral en IA e infraestructura, y Apple como gigante de hardware y servicios que busca acelerar en inteligencia artificial.

La IA se ha convertido así en el criterio que reordena las valoraciones de los grandes grupos tecnológicos. Ya no basta con vender mucho hardware o acumular usuarios: el foco está en quién domina los modelos, la potencia de cómputo y los servicios inteligentes que se apoyan en ellos.

Impacto en Europa y España: regulación, nube y dependencia tecnológica

El adelantamiento de Alphabet a Apple tampoco es ajeno al contexto regulatorio europeo, cada vez más exigente con las grandes plataformas. La Unión Europea aplica ya el Reglamento de Servicios Digitales (DSA) y el Reglamento de Mercados Digitales (DMA), que afectan de lleno a compañías como Google y Apple en cuestiones de competencia, transparencia y trato a usuarios y empresas.

En paralelo, Bruselas ha impulsado la Ley de Inteligencia Artificial, que establece obligaciones específicas para sistemas de alto riesgo, modelos fundacionales y usos críticos. Alphabet deberá adaptar Gemini, sus servicios cloud y su ecosistema de productos a esos requisitos si quiere seguir expandiendo su presencia en el mercado comunitario sin fricciones.

España, como otros socios europeos, se encuentra en una posición peculiar: altísima dependencia de servicios de empresas estadounidenses (Google Search, Android, YouTube, Gmail, iPhone, App Store…), pero al mismo tiempo una voluntad creciente de reforzar la soberanía digital y la protección de datos. La forma en que Google y Apple encajen sus modelos de IA con estas exigencias influirá en administraciones, empresas y ciudadanos.

Por un lado, el auge de Gemini y de la infraestructura de Alphabet puede traducirse en más herramientas de IA accesibles para compañías e instituciones españolas, desde soluciones de análisis de datos hasta asistentes especializados para sectores como banca, turismo o industria. Por otro, el avance de la IA generativa plantea debates sobre empleo, uso de datos y dependencia tecnológica que los reguladores europeos siguen muy de cerca.

Al mismo tiempo, el menor brillo bursátil de Apple no ha impedido que sus dispositivos sigan teniendo una cuota muy relevante en los segmentos de gama alta del mercado español y europeo. El reto para la compañía será convencer de que su enfoque de IA —más centrado en la privacidad, el procesamiento en el dispositivo y la integración con su ecosistema cerrado— puede competir con el despliegue más abierto y agresivo de Google y otros rivales en el terreno de la inteligencia artificial.

Todo este movimiento en las cotizaciones deja una fotografía nítida: Alphabet ha aprovechado el tirón de la inteligencia artificial, su apuesta por chips propios TPU, la nube y proyectos como Waymo para adelantar a Apple en valor bursátil y afianzarse como la segunda gran empresa del mundo, con Nvidia todavía muy destacada en el primer puesto. Apple sigue siendo un gigante con cuentas muy sólidas y un ecosistema de hardware y servicios difícil de replicar, pero la sensación de que va a rebufo en IA pesa sobre su cotización. En un mercado en el que los inversores de España y Europa miran cada vez más a quién lidera los modelos, la infraestructura y las aplicaciones inteligentes, la narrativa actual favorece claramente a la matriz de Google, que ha sabido traducir su estrategia en inteligencia artificial en confianza inversora y en un sorpasso histórico en Bolsa.

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