Parece que a las autoridades europeas no les tiembla el pulso cuando se trata de proteger al consumidor. Bruselas ha decidido imponer una histórica multa de 200 millones de euros a la plataforma china Temu por no vigilar con lupa los artículos que se ofrecen en su catálogo. La decisión se fundamenta en que el gigante del comercio electrónico no ha analizado con la diligencia debida los peligros que supone la venta de productos ilegales en su propia casa digital.
La sanción llega tras una larga investigación que ha sacado a la luz la falta de control sobre lo que se vende en su web. Es la mayor cuantía exigida hasta ahora bajo el marco de la Ley de Servicios Digitales, superando incluso el correctivo que recibió hace un tiempo la red social X por no identificar adecuadamente los riesgos sistémicos de su servicio. Bruselas considera que dejar pasar ciertos artículos sin un filtro riguroso acaba perjudicando seriamente a los ciudadanos de la Unión Europea.
El peligro real de lo que compramos en la red

Para llegar a esta conclusión, los técnicos europeos se han tenido que remangar y hacer lo que llaman compras encubiertas o mystery shopping. En estas pruebas han detectado que un buen número de juguetes para bebés presentaban riesgos de asfixia por piezas que se sueltan con demasiada facilidad o, lo que es peor, contenían sustancias químicas por encima de los límites legales. No es ninguna broma, ya que estamos hablando de la seguridad de los más pequeños de la casa.
Pero la cosa no se queda ahí, porque en el apartado tecnológico también han saltado las alarmas. Muchos de los cargadores eléctricos analizados ni siquiera superaban las pruebas básicas de seguridad, lo que puede derivar en sustos importantes como quemaduras o cortocircuitos. En España, diversas asociaciones del sector textil y del comercio ya habían dado la voz de alarma, asegurando que más del 60% de los productos de estas plataformas no cumplen con la normativa vigente en nuestro país.
Una vigilancia que Bruselas tilda de insuficiente

Henna Virkkunen, una de las voces con más peso en la Comisión en temas de soberanía tecnológica, ha dejado claro que estos análisis de riesgo no son un simple papeleo burocrático. Según la vicepresidenta, Temu ha estado usando datos muy generales del sector para justificarse en lugar de estudiar qué ocurre realmente en su aplicación. Al subestimar la frecuencia con la que aparecen estos artículos prohibidos, están dejando a los usuarios a los pies de los caballos sin saber el daño potencial al que se exponen.
Incluso se apunta a que el propio diseño de la aplicación y sus algoritmos de recomendación podrían estar echando leña al fuego. El Ejecutivo comunitario sospecha que el sistema que nos sugiere qué comprar, junto con las promociones de influencers afiliados, podría estar ayudando a que la difusión de productos ilegales sea mayor de lo que debería. Es un enfoque sistémico que Bruselas quiere atajar de raíz para que navegar por estas apps no sea como jugar a la ruleta rusa con la seguridad.
La defensa de Temu y el choque con China

Como era de esperar, en las oficinas de Temu no ha sentado nada bien la noticia y ya han calificado la multa como algo totalmente desproporcionado. Aunque dicen que respetan las normas europeas, no están de acuerdo con el veredicto y aseguran que han colaborado en todo momento. Según un portavoz de la compañía, han tomado medidas extra para reforzar la gobernanza de su plataforma y proteger mejor a quienes compran desde sus casas, por lo que están estudiando todas las opciones legales para defenderse.
Este conflicto no ocurre en el vacío, sino en un momento de bastante tensión entre la Unión Europea y el gigante asiático. Mientras algunos países piden mano dura y aranceles para frenar lo que consideran prácticas comerciales abusivas, otros como España prefieren un enfoque algo más conciliador y equilibrado para no romper las cadenas de suministro. Aun así, la Comisión ha dado un ultimátum de tres meses para que la empresa presente un plan de acción que corrija todos estos fallos de seguridad de una vez por todas.
Esta decisión marca un antes y un después en cómo se vigila el comercio que llega de fuera de nuestras fronteras. La Unión Europea quiere dejar claro que cualquier tienda que quiera vender en nuestro territorio debe pasar por el mismo aro de seguridad, obligando a las grandes tecnológicas a responsabilizarse de lo que meten en los paquetes. En los próximos meses veremos si Temu logra convencer a los reguladores con sus cambios o si, por el contrario, este es solo el primer capítulo de una serie de sanciones aún más duras para garantizar que lo que compramos por internet sea, ante todo, seguro.
