Seguramente te suene que el 5G ya está en todas partes y que el 6G ya se está cocinando en algún laboratorio, pero hay un detalle que pasa desapercibido: en el corazón de nuestros smartphones sigue viviendo un fantasma del pasado llamado 2G. Aunque parezca una tecnología inofensiva porque ya no la usamos para navegar, sigue activa y, lamentablemente, se ha convertido en la puerta trasera favorita de los ciberdelincuentes.
El problema no es que el 2G sea lento, sino que es peligrosamente antiguo. Fue diseñado en una época donde los riesgos actuales ni existían, por lo que carece de las capas de seguridad que hoy consideramos básicas. Por eso, tanto expertos en ciberseguridad como la propia Google recomiendan que nos adelantemos al apagón oficial y cortemos el grifo al 2G de forma manual para evitar sustos innecesarios.
El peligro real: Antenas falsas y SMS Blasters

Para entender por qué deberíamos preocuparnos, hay que hablar de los llamados Stingrays o SMS Blasters. Básicamente, son estaciones base falsas que los estafadores pueden comprar por internet sin necesidad de ser unos genios de la informática. Estos aparatos simulan ser una antena legítima de 4G o 5G, pero en cuanto tu móvil intenta conectar, el dispositivo degrada la señal y obliga al teléfono a bajar al protocolo 2G.
Una vez que tu dispositivo ha caído en la trampa y está conectado a esa red 2G falsa, el atacante tiene el camino libre. Como el 2G no tiene autenticación mutua (es decir, el móvil no verifica si la antena es quien dice ser) y su cifrado es facilísimo de romper con la potencia de computación actual, los delincuentes pueden inyectar SMS fraudulentos. Estos mensajes saltan los filtros de spam de tu operadora y parecen venir de tu banco o de una empresa de mensajería, facilitando el robo de datos o la instalación de malware que comprometa la seguridad de Android.
Cómo decir adiós al 2G en tu móvil Android

La buena noticia es que, si tienes un dispositivo Android, puedes cerrar esta brecha de seguridad. Dependiendo de tu versión de sistema y de la marca de tu teléfono, tienes dos caminos principales para lograrlo.
Método sencillo mediante Ajustes
Si cuentas con Android 12 o una versión superior, Google ha facilitado mucho las cosas integrando un interruptor directo. Solo tienes que seguir esta ruta: entra en la configuración del dispositivo, ve a Redes e Internet (o Conexiones), accede al apartado de Red móvil o SIM y busca la opción Permitir 2G para desactivarla. Es un proceso rápido que no te impedirá hacer llamadas de emergencia, pero que te quita un peso encima en términos de seguridad.
Método avanzado mediante código oculto
Si en tus ajustes no aparece la opción o tienes un modelo más antiguo, existe un truco del marcador telefónico que suele funcionar en la mayoría de Android. Abre la app de llamadas y marca el código *#*#4636#*#*. Esto abrirá un menú secreto llamado ‘Prueba’. Entra en ‘Información del teléfono’ y busca el desplegable de Establecer tipo de red preferido. Aquí puedes elegir combinaciones que excluyan el 2G:
- Si quieres 5G y 4G: selecciona NR/LTE.
- Si prefieres mantener el 3G por cobertura: selecciona NR/LTE/WCDMA.
Ten en cuenta que en los iPhone, lamentablemente, no es posible bloquear el 2G de forma manual, ya que Apple no ofrece una opción similar al usuario final.
¿Ahorramos batería al desactivar el 2G?

Mucha gente piensa que al quitar esta red el móvil dejará de buscar frecuencias antiguas y, por tanto, la batería durará más. Si bien es cierto que podrías ahorrar unos pocos miliamperios en situaciones muy específicas, no es algo que vaya a notar en el día a día. No te hagas ilusiones con esto; si quieres que la batería te aguante más, es mejor bajar el brillo o gestionar las apps en segundo plano. El motivo real para desactivar el 2G es, sin duda, la seguridad.
El calendario del apagón global y el impacto en el IoT

El 2G no desaparecerá de la noche a la mañana, pero ya tiene fecha de caducidad. En muchos países como Estados Unidos, Suiza o Australia, estas redes ya son historia. En la Unión Europea, el proceso es gradual y se prevé que para el año 2033 prácticamente todo el continente haya apagado sus redes 2G y 3G.
En España, la situación es particular. Operadores como Movistar, Orange y Vodafone están retirando primero el 3G, pero el 2G resiste más debido a los dispositivos IoT (Internet de las Cosas). Hay miles de alarmas, datáfonos y contadores inteligentes que solo funcionan con 2G. Además, la normativa europea exige mantenerlo para el sistema eCall de emergencias en vehículos. No obstante, se estima que para finales de la década o inicios de 2030, el apagón sea total.
Esto supone un riesgo para las empresas con hardware antiguo. Muchos dispositivos que se venden como 4G en realidad usan el 2G para las llamadas de voz porque no soportan VoLTE. Si el 2G desaparece, estos equipos se quedarán mudos. La solución es migrar hacia tecnologías más eficientes y seguras como NB-IoT o LTE-M, que consumen poquísima energía y tienen una penetración mucho mejor en sótanos o zonas rurales.
La transición hacia redes más modernas es inevitable y necesaria para liberar espacio en el espectro radioeléctrico y mejorar la velocidad general. Aunque el proceso de apagado total tome años, tomar la iniciativa de bloquear el 2G hoy mismo en nuestro smartphone es la mejor defensa contra las estaciones base falsas y el phishing avanzado, asegurando que nuestra conexión sea siempre robusta y esté blindada frente a protocolos obsoletos.