Si echamos un vistazo a la trayectoria de los dispositivos Surface, es inevitable que surja una duda razonable: ¿qué ha pasado con AMD? Hubo un tiempo en el que los procesadores Ryzen prometÃan revolucionar la gama de Microsoft, aportando un equilibrio brutal entre potencia y consumo. Sin embargo, esa chispa no terminó de cuajar y, desde hace unos siete años, los chips de la casa de Lisa Su han brillado por su ausencia en los equipos de Redmond.
La situación es curiosa porque no se trata de una pelea a muerte, sino de un cambio de rumbo estratégico. Mientras que otros fabricantes se pelean por exprimir cada gota de rendimiento de Ryzen, Microsoft ha preferido jugar sus cartas con Intel y, más recientemente, con Qualcomm. Esto ha dejado a muchos usuarios con un sabor amargo, sintiendo que se ha perdido una oportunidad de oro para tener un portátil equilibrado y optimizado al máximo.
La breve y tormentosa historia de Surface con AMD
No es cierto que Microsoft nunca haya confiado en AMD. De hecho, recordamos con nostalgia la Surface Laptop 3 de 15 pulgadas, que llegó al mercado impulsada por una versión personalizada de Ryzen. Aquello fue el resultado de un programa de co-ingenierÃa muy ambicioso que buscaba optimizar el silicio y el software para crear un equipo ligero pero potente, ideal para creativos y estudiantes que necesitaban una pantalla grande sin cargar un kilo extra.
Sin embargo, la realidad fue bastante más gris. Los equipos montaban variantes basadas en arquitecturas antiguas y, lo que es peor, Microsoft restringió los controladores oficiales de AMD. Esto significaba que los usuarios no podÃan instalar el software Adrenalin para optimizar sus máquinas, quedando encadenados a drivers certificados por Microsoft que se actualizaban a cuentagotas. En lugar de aprovechar el potencial de Ryzen, el software actuaba como un freno, impidiendo el uso de funciones como SmartShift o perfiles de rendimiento avanzados.
El giro hacia la IA y los Copilot+ PC

Para entender por qué AMD ha quedado fuera del juego, hay que mirar hacia el futuro inmediato: la inteligencia artificial. Microsoft ha lanzado la campaña de Copilot+ PC, que exige que los procesadores cuenten con NPUs (unidades de procesamiento neuronal) capaces de superar los 40 TOPS para ejecutar tareas de IA localmente. Aunque AMD ya tenÃa soluciones en este sentido con su arquitectura XDNA, Microsoft decidió alinearse con Qualcomm y sus SoCs Snapdragon X.
Este movimiento no es casualidad. La compañÃa quiere potenciar a muerte el ecosistema de Windows 11 ARM, buscando una autonomÃa que los chips tradicionales no pueden alcanzar y una integración total con las nuevas funciones de IA. Al definir ellos mismos los requisitos técnicos para sus dispositivos, han creado un entorno cerrado donde Qualcomm e Intel encajan mejor en sus planes comerciales actuales, dejando a AMD en el banquillo a pesar de su capacidad técnica.
¿Dónde ha quedado la alianza con AMD?
Que no haya Ryzen en las Surface no significa que Microsoft haya roto el contrato con AMD. Al contrario, la relación sigue siendo muy estrecha, pero se ha mudado de barrio. Ahora, la colaboración se centra en el mercado de las consolas portátiles y Xbox. Un ejemplo clarÃsimo es la unión con ASUS para lanzar la ROG Ally y la Ally X, donde el hardware de AMD es la pieza maestra que permite jugar a tÃtulos de consola en la palma de la mano, similar a lo que ocurre en la consola portátil OneXPlayer.
Cuando se le preguntó a Brett Ostrum, CVP de Surface, sobre este vacÃo, su respuesta fue un tanto ambigua. Mencionó que les encanta trabajar con AMD pero que tienen un portafolio limitado y deben tomar decisiones muy meditadas. Básicamente, nos dijo que tienen que priorizar a sus socios preferentes para no dispersar sus esfuerzos, aunque esto signifique renunciar a la diversidad de hardware que algunos usuarios demandan.
Alternativas y realidades del mercado actual
Mientras Surface se cierra en su ecosistema, marcas como Lenovo o HP han aprovechado para lanzar equipos con Ryzen 7000, 8000 y 9000 que vuelan en rendimiento y estabilidad térmica. Los usuarios que buscan compatibilidad con AVX-512 o un control total sobre los drivers han tenido que mirar fuera de la gama de Microsoft, ya que la Surface se ha convertido en una opción más rÃgida y alineada con acuerdos corporativos que con la flexibilidad técnica.
Aun asÃ, en el mundo de la tecnologÃa nunca se puede decir nunca. Existen rumores sobre hipotéticos chips ARM de AMD, como el proyecto Sound Wave, que podrÃan abrir la puerta a un regreso triunfal. No obstante, hoy por hoy, el hueco que dejó AMD ha sido ocupado por la eficiencia de los procesadores Snapdragon y la fiabilidad de Intel Core Ultra, centrando la experiencia Surface en la movilidad extrema y la IA generativa.
La trayectoria de Microsoft ha pasado de experimentar con diversas arquitecturas a priorizar una visión cerrada y optimizada hacia la IA y ARM. Aunque la colaboración con AMD sigue viva en el gaming y Xbox, en el sector de los portátiles ha cedido el paso a Qualcomm e Intel para cumplir con los objetivos de Copilot+ PC, dejando a los entusiastas de Ryzen con las ganas de ver un Surface optimizado y abierto.