
Google sigue explorando cómo hacer que Gemini no se limite a responder en pantalla. La compañía está probando una función para que su asistente realice llamadas rutinarias en nombre del usuario, una idea que hasta ahora se había vista en herramientas de atención telefónica y que ahora llega al entorno de los móviles Pixel. La propuesta se llama Llamar por mí y se encuentra en fase experimental, así que no está pensada como una función estable ni disponible para cualquiera.
La base es sencilla: en lugar de marcar un número y esperar, el usuario describe una gestión y la IA se ocupa del resto. Reservar una mesa, confirmar si un comercio tiene un artículo o mover una cita son algunos ejemplos de tareas que Google quiere cubrir. El objetivo no es sustituir todas las conversaciones humanas, sino quitar de en medio llamadas repetitivas cuando no apetece o no viene bien hacerlas en ese momento.
Cómo funciona la llamada automática de Gemini
Para empezar, el terminal tiene que ser compatible y el usuario debe cumplir los requisitos de acceso. El sistema se apoya en la app Gemini y en el programa Phone by Google, de modo que la función no aparece en cualquier Android ni en cualquier versión. Desde ahí, la IA marca el número, navega por menús automatizados, elige opciones y aguanta la espera hasta que contesta una persona.
Cuando alguien descuelga, la IA se identifica como asistente que llama en nombre de un usuario. También avisa de que la conversación puede quedar grabada, algo habitual en muchos servicios de atención al cliente. El usuario puede seguir una transcripción en directo y, si lo necesita, intervenir para retomar la conversación o corregir el rumbo.
Control del usuario y límites
Google insiste en que la persona mantiene el mando. Antes de iniciar la llamada se muestra un resumen con la tarea, el número y los datos que se compartirán, y no se actúa hasta que se da permiso. Durante la conversación, la transcripción permite comprobar qué se está diciendo y entrar cuando haga falta. Esa supervisión pretende dar confianza en un terreno donde las respuestas de la otra parte pueden ser imprevisibles.
No todo vale. Gemini no puede contactar con servicios de emergencia como el 112 o el 911, ni hacer compras con datos de tarjeta, ni compartir información sensible como contraseñas, historiales médicos o números de la Seguridad Social. Además, al tratarse de una prueba, existe un límite diario de llamadas. Son restricciones que buscan evitar usos delicados mientras Google estudia cómo se comporta la herramienta en situaciones reales.

Disponibilidad: Estados Unidos, Pixel 11 y beta cerrada
El despliegue inicial se queda lejos de España y de buena parte de Europa. La prueba está limitada a Estados Unidos y a suscriptores de Gemini que participan en la beta de Phone by Google. En cuanto al hardware, se mencionan los Pixel 11, Pixel 11 Pro, Pixel 11 Pro XL y Pixel 11 Pro Fold; en algunas referencias se habla también de modelos Pixel 11 y superiores.
Para los usuarios europeos, por tanto, la función todavía no es una opción real. No hay una fecha confirmada para su llegada a España ni un calendario público para otros países. Google prefiere avanzar con cautela porque una llamada real puede salir de muchas maneras y el sistema necesita aprender de esos escenarios antes de abrirse a más personas.
Qué implica para la privacidad y la confianza
La propuesta encaja en una tendencia más amplia: asistentes que actúan en nombre del usuario. La compañía insiste en que la persona mantiene el mando y debe autorizar la gestión, y por eso la función muestra la conversación y permite intervenir. Aun así, la herramienta toca datos personales y conversaciones con terceros, así que la transparencia será clave para que no genere rechazo.
También plantea dudas sobre cómo se sentirá la persona que atiende al otro lado. La IA se presenta como asistente y avisa de la grabación, pero no deja de ser una conversación automatizada. En España, por ahora, no hay opción de probarla, así que cualquier llegada futura tendrá que encajar con las reglas de protección de datos y con la desconfianza lógica que generan este tipo de sistemas.
La carrera por asistentes que hacen tareas
Esta prueba no sale en el vacío. Google lleva tiempo convirtiendo Gemini en una capa que actúa sobre apps, servicios y dispositivos, y la llamada automática es un paso más hacia asistentes que no solo contestan, sino que ejecutan gestiones. La compañía ya ha experimentado con funciones para transcribir llamadas de atención al cliente o esperar en línea, y ahora sube un escalón al permitir que la IA converse por el usuario.
El reto es que el sistema sea útil sin resultar invasivo ni molesto. La clave estará en los límites, los permisos y la posibilidad de cancelar o retomar la llamada. Si funciona, podría ahorrar tiempo en gestiones cotidianas; si falla, puede generar confusión tanto para el usuario como para el negocio que recibe la llamada.
La función Llamar por mí de Gemini apunta a un futuro en el que el móvil no solo entiende lo que pedimos, sino que también hace trámites por nosotros. Por ahora es una prueba estadounidense, con requisitos concretos y límites claros, así que en España habrá que esperar para ver si llega y cómo se adapta a las normas europeas. La idea, en cualquier caso, ya está sobre la mesa: delegar llamadas rutinarias en una IA que habla, escucha y espera al otro lado.