Indra Group ha llegado a un acuerdo para quedarse con la totalidad de Dares Technology, una firma catalana que trabaja con radares de apertura sintética y procesado de imágenes. La compañÃa no ha desvelado el importe de la transacción, pero sà ha explicado que la jugada le permite sumar un sensor compacto, software especializado y un equipo técnico que encaja con sus planes en defensa y espacio. El movimiento se produce en un momento en el que la empresa trata de ordenar su crecimiento y de presentar una estrategia renovada.
La operación tiene varios frentes. Por un lado, Indra incorpora tecnologÃa que hasta ahora no tenÃa en su catálogo; por otro, gana presencia en un nicho donde la oferta de soluciones avanzadas es reducida. A efectos prácticos, la compañÃa refuerza su apuesta por los radares de vanguardia, los sistemas no tripulados y aquellas tecnologÃas consideradas crÃticas para los ejércitos y para la observación de la Tierra.
Qué aporta Dares Technology al negocio de Indra
Dares Technology nació en 2015 en Castelldefels, en la provincia de Barcelona, y lo hizo como una de las iniciativas de tecnologÃa avanzada vinculadas al centro de incubación de empresas de la Agencia Espacial Europea, conocido como ESA BIC. Su actividad principal ha sido el tratamiento de imágenes obtenidas por radares de apertura sintética, los llamados SAR, tanto con datos generados por sus propios sistemas como con información de terceros.
Hasta ahora, la firma habÃa centrado buena parte de su negocio en servicios para minerÃa e infraestructuras, además de haber desarrollado un radar propio. Ese sensor es una de las piezas que ahora pasan a manos de Indra. La empresa española también se queda con el software que permite analizar las imágenes captadas y extraer información útil de ellas.
El valor de esta tecnologÃa está en su capacidad para observar el terreno con gran detalle. Según la versión de Indra, el sistema puede apreciar variaciones de apenas unos centÃmetros en la superficie, algo que a simple vista o con sensores convencionales resulta mucho más complicado. Esa precisión permite elaborar mapas topográficos y seguir cambios que pueden pasar desapercibidos.
Integración en los drones Tarsis y uso militar

El primer destino de esta tecnologÃa dentro de Indra será su familia de drones Tarsis. La compañÃa quiere adaptar el radar a los requisitos del ámbito militar e incorporarlo a estos aparatos para acelerar el desarrollo de sistemas no tripulados. En concreto, el foco está puesto en la clase I, una categorÃa en la que los equipos no superan los 150 kilogramos de peso.
Estos drones están pensados para las Fuerzas Armadas y se enmarcan en el Programa Especial de Modernización que Indra lidera. La empresa tendrá que ajustar el sensor a las exigencias propias de la defensa y prepararlo para misiones delicadas. Entre ellas figuran la generación de mapas topográficos de alta precisión y la detección de cambios mÃnimos en el suelo, una función que sirve para vigilar movimientos de personas, vehÃculos y otros elementos en tierra.
La ventaja del radar SAR es que no depende de la luz solar ni de que el tiempo acompañe. Puede operar de noche y en condiciones meteorológicas adversas, algo que amplÃa mucho su utilidad. Esa autonomÃa permite mantener tareas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, las conocidas como misiones ISR, con imágenes de alta resolución y un análisis cercano al tiempo real.
Más allá de los drones: satélites, mar y fronteras

La tecnologÃa adquirida no se limita a los drones. Indra también ve recorrido en la patrulla marÃtima, donde el radar puede ayudar a detectar y seguir embarcaciones, asà como en la vigilancia de fronteras y de zonas consideradas estratégicas. A ello se suma la monitorización continuada de infraestructuras crÃticas, un campo en el que la capacidad de observar sin depender de la luz resulta especialmente útil.
Otra de las aplicaciones señaladas es la observación de la Tierra desde satélites. En este caso, el software SAR y el sensor compacto pueden contribuir a obtener información detallada de la superficie y a mantener un seguimiento constante de determinados puntos. La compañÃa sostiene que esta tecnologÃa puede servir tanto para usos civiles como para aplicaciones de defensa, lo que amplÃa el mercado potencial de la operación.
La compra también tiene una parte humana y de conocimiento. Los 27 especialistas de Dares Technology se incorporan al Centro de Excelencia de Radares de Indra. Con ellos, el grupo amplÃa su equipo técnico y su dominio sobre un tipo de sistema que hasta ahora no formaba parte central de su catálogo. No es una operación menor, porque coloca a Indra en un segmento en el que no abundan las soluciones tan sofisticadas.
Con esta adquisición, Indra amplÃa su cartera dentro del negocio de armamento y municiones y, según defiende, refuerza su posición en el diseño, desarrollo y fabricación de radares avanzados. La empresa también quiere impulsar sus sistemas no tripulados, un área con interés militar y recorrido comercial. La integración de Dares encaja asà en una estrategia más amplia: ganar capacidades propias en tecnologÃas sensibles y llegar mejor preparada a los programas de defensa y espacio que se avecinan.
La compra de Dares Technology por parte de Indra se entiende como una forma de sumar un radar compacto, un software SAR avanzado y un equipo de especialistas en un solo movimiento. La operación busca que los drones Tarsis y otros sistemas de la compañÃa puedan observar mejor el terreno, operar en condiciones difÃciles y responder a misiones de vigilancia, reconocimiento y monitorización. El objetivo declarado es reforzar el negocio de defensa y espacio, pero sin cerrar la puerta a aplicaciones civiles que ya venÃa desarrollando Dares. La clave está en integrar esa tecnologÃa sin perder lo que ya funcionaba.
