La actriz, guionista y directora estadounidense Lena Dunham, conocida mundialmente por crear y protagonizar la serie ‘Girls’, ha sido madre por primera vez. La noticia, que ha causado una gran expectación en el mundo del espectáculo, llega cinco años después de que la artista contrajera matrimonio con el músico británico-peruano Luis Felber, también conocido como Attawalpa. La pequeña ha llegado al mundo gracias a un proceso de gestación subrogada, un camino que la propia intérprete ha querido compartir abiertamente.
La exclusiva se ha dado a conocer a través de un emotivo artículo en primera persona publicado en la edición estadounidense de la revista Vogue, en el que Dunham narra con total sinceridad todo el proceso que ha atravesado hasta tener a su hija en brazos. Desde el momento en que conoció a la mujer que ha gestado a su bebé, hasta el instante exacto en que escuchó su primer llanto, la también escritora ha querido visibilizar una realidad que para ella ha sido un sueño cumplido después de años de lucha contra una enfermedad que condicionó por completo su vida.
Un parto que se hizo esperar y un significado cósmico especial
Tal y como ha relatado la propia Lena en su escrito, la pequeña no respetó las fechas marcadas en el calendario. «Se me había ocurrido que podría nacer antes de tiempo, pero jamás se me había ocurrido que llegaría tarde», confiesa entre risas la directora, desvelando que la bebé se presentó en el mundo con trece días de retraso y eligiendo un momento de lo más señalado: «en medio de un eclipse solar y una lluvia de meteoritos». Un detalle que la actriz ha querido destacar como un presagio de que su hija estaba destinada a llegar en un instante cósmico irrepetible.

Durante los meses de espera, la creadora de Girls confiesa que vivió un auténtico torbellino de emociones. Imposibilitada para sentir los cambios físicos que indicaban el crecimiento del feto, Dunham encontró en la preparación del ajuar una vía para hacer tangible una maternidad que sucedía en el cuerpo de otra persona. «Impotente e incapaz de sentir los cambios físicos que indican el crecimiento del feto, horroricé a mis amigos y familiares que se adhieren a la superstición judía que prohíbe las compras anticipadas, y comencé a comprar», escribe en su relato. Las prendas infantiles se convirtieron así en un símbolo de esperanza y en una forma de conectar con la realidad de que pronto sería madre.
La actriz también ha dedicado unas bonitas palabras a la mujer que ha gestado a su hija, a la que conoció personalmente en varias ocasiones antes de la transferencia embrionaria. «Presente y directa, con una melena de rizos impresionantemente obedientes y la figura fuerte y musculosa de alguien que realmente sabe hacer yoga, la madre subrogada despertó algo en mí en cuanto nos presentaron», recuerda. Y es que, contra todo pronóstico, los sentimientos que esperaba experimentar no aparecieron. «En los meses previos a la transferencia embrionaria, mientras conocía a nuestra madre subrogada y ganaba confianza en ella, los sentimientos que creía que estarían presentes no aparecieron: celos, porque esta mujer podía hacer por un hijo —el mío— lo que yo no podía», confiesa con una honestidad desarmante.
La dura batalla contra la endometriosis y la decisión de la histerectomía
La maternidad siempre fue un deseo profundamente arraigado en Lena Dunham, pero su delicado estado de salud lo convirtió durante años en un anhelo aparentemente inalcanzable. La actriz, que en 2017, con 31 años, se sometió a una histerectomía tras años sufriendo de una endometriosis severa, ha hablado sin tapujos sobre el calvario que vivió debido a los intensos dolores que le provocaba esta enfermedad. La intervención quirúrgica, que consistió en la extirpación del útero y el cuello uterino, supuso un antes y un después en su vida, aunque no puso fin por completo a sus problemas de salud.

Un año después, en 2018, la también escritora tuvo que someterse a una nueva operación para extirparle el ovario izquierdo, que estaba «cubierto de tejido cicatricial y fibrosis, adherido al intestino y presionando los nervios». En sus propias palabras, esta situación le dificultaba tanto «caminar» como «orinar», convirtiendo su día a día en una auténtica pesadilla. «Durante el último mes, la situación empeoró progresivamente hasta que me convertí en un burrito con forma humana», llegó a confesar en un ensayo personal que publicó en su momento.
La decisión de someterse a la histerectomía tuvo un fuerte impacto emocional en la actriz, que siempre había soñado con ser madre. En el programa Today with Jenna and Sheinelle, Dunham explicó en abril que atravesó un profundo proceso de duelo tras la cirugía. «Algunas personas no sueñan con ser madres, pero yo sí, y era una parte fundamental de mi identidad el hecho de que algún día lo lograría de esa manera», expresó con total sinceridad, dejando claro que renunciar a la posibilidad de gestar a su propio hijo fue uno de los momentos más duros de su vida.
A pesar de los reveses, la intérprete nunca perdió la esperanza. «Pensé que tendría la oportunidad de experimentar la disminución de mi fertilidad y mi ciclo menstrual, pero nunca sucedió», reflexionó en una entrevista con el periódico The Times, incidiendo en que, por el contrario, «fue un corte muy rápido y abrupto». Fue aquel verano cuando Lena desveló que ella y Luis estaban en proceso de «ampliar» su familia, una noticia que entonces despertó una enorme ilusión entre sus seguidores y que ahora, por fin, se ha hecho realidad.
Un amor que llegó para quedarse: la historia de Lena y Luis
La llegada de la pequeña ha coincidido, además, con el quinto aniversario de la boda de Lena Dunham y Luis Felber. La pareja se conoció en enero de 2021 en Londres, cuando unos amigos en común les organizaron una cita a ciegas. La conexión fue inmediata y estuvieron hablando durante horas, hasta el punto de que Felber ni siquiera sabía quién era Lena antes de conocerla y tuvo que buscarla en Google. La actriz siempre ha contado con una sonrisa que eso le gustó especialmente, porque él no llegó con ideas preconcebidas sobre ella.
Se casaron en secreto en septiembre de 2021, apenas unos ocho meses después de conocerse, y desde entonces han formado un sólido equipo. El músico, que actúa bajo el nombre artístico Attawalpa, ha mantenido un perfil relativamente discreto en los medios, aunque siempre ha mostrado su apoyo incondicional a su esposa en los momentos más complicados. Ahora, juntos, han iniciado una nueva etapa como padres primerizos, una aventura que ambos afrontan con una mezcla de ilusión, nervios y mucho amor.
En su artículo para Vogue, Dunham relata un momento especialmente tierno: cómo le presentó a su madre, la artista Laurie Simmons, a la mujer que ha gestado a su nieta. «Como mi marido estaba fuera de la ciudad, llevé a mi madre a conocerla a ella y a su pareja; nos sentamos en una cafetería de Cobble Hill sosteniendo nuestros matchas casi como accesorios mientras conversábamos», cuenta. Lo que parecía un encuentro cordial terminó, sin embargo, en una discusión entre madre e hija, algo que la propia Lena describe con su característico sentido del humor. «No hay nada como enfrentarse a la maternidad —por mucho que se haya deseado o por mucho tiempo que se haya anhelado— para retroceder al instante a la etapa de una adolescente hosca con las necesidades de un niño pequeño de apego ansioso», escribe en el texto.
El debate sobre la gestación subrogada y las reacciones
La noticia de la maternidad de Lena Dunham ha reavivado, como era de esperar, el debate sobre la gestación subrogada, una práctica que continúa siendo controvertida y cuya regulación varía enormemente entre países. En Estados Unidos, donde reside la pareja, la práctica está permitida en algunos estados bajo distintas condiciones, mientras que otros la restringen o incluso la prohíben. En España, la gestación subrogada no está regulada y se considera un vacío legal que muchas familias sortean recurriendo a otros países.
Más allá de la polémica, la mayoría de las reacciones a la noticia han sido de felicitación y apoyo a la actriz, que siempre ha compartido abiertamente sus problemas de fertilidad y su lucha contra la enfermedad. Para muchos, su testimonio visibiliza las dificultades que atraviesan miles de mujeres que desean ser madres y no pueden hacerlo de manera natural, y abre un espacio de conversación necesario sobre las diferentes vías hacia la maternidad.
La niña se ha convertido en el centro de la vida de la pareja, que de momento no ha desvelado su nombre. Lena tampoco ha compartido muchas más imágenes de la pequeña, más allá de una fotografía publicada por la revista Vogue en la que se la ve sujetando a su hija en brazos con una sonrisa radiante. «Vi su rostro y jadeé al mismo tiempo que ella. Sus ojos, muy abiertos y sin foco fijo, captaban la luz y la sombra mientras parpadeaba rápidamente», describe la madre primeriza con una ternura que emociona.
Con esta llegada, Lena Dunham ha logrado cumplir el sueño que tanto anhelaba. Un sueño que parecía imposible debido a su situación médica, pero que finalmente se ha hecho realidad gracias a la ciencia, la generosidad de otra mujer y, sobre todo, a su inquebrantable fuerza de voluntad. La creadora de ‘Girls’ cierra así un capítulo de su vida marcado por el dolor y la incertidumbre, para abrir otro nuevo lleno de pañales, biberones y noches en vela. Y, a juzgar por sus palabras, no podría estar más feliz de comenzar esta aventura.

