
El kernel de Linux ha soplado 35 velas desde aquel mensaje que Linus Torvalds envió a un foro de Usenet el 25 de agosto de 1991. Lo que empezó como un entretenimiento de estudiante en la Universidad de Helsinki, cansado de las limitaciones de MINIX, se ha convertido en una pieza que sostiene el cien por cien de los superordenadores, cerca del 70% de los móviles mediante Android y buena parte de internet y la nube pĆŗblica. La versión 7.2 acaba de publicarse y el código del proyecto supera ya los 40 millones de lĆneas, de las que alrededor de 30 millones corresponden a código real.
DetrĆ”s de esa escala hay una decisión mĆ”s jurĆdica que tĆ©cnica. En sus primeros tiempos, Torvalds usó una licencia propia que impedĆa la redistribución comercial, lo que cortaba cualquier negocio sostenible. A comienzos de 1992 adoptó la GPLv2, efectiva desde el 1 de febrero, y la versión 0.95 fue la primera distribuida bajo esos tĆ©rminos. Esa fórmula permitĆa usar, modificar y redistribuir el código, siempre que las modificaciones se publicasen con la misma licencia. AsĆ nacieron empresas como Red Hat y SUSE, y el propio Torvalds resumió despuĆ©s que hacer que Linux fuera GPL fue, con diferencia, lo mejor que habĆa hecho. El nĆŗcleo sigue siendo GPL-2.0-only: en 2007 rechazó migrar a la GPLv3 por su clĆ”usula contra la tivoización.
Un proyecto que empezó con muy poco y llegó muy lejos

El primer código, la versión 0.01, apareció el 17 de septiembre de 1991 con apenas 10.239 lĆneas y ni siquiera podĆa ejecutarse por sĆ solo: necesitaba MINIX para compilarse. La 0.02 llegó el 5 de octubre y se considera la primera Ā«oficialĀ», mientras que en diciembre la 0.11 dio el salto definitivo al poder compilarse a sĆ misma corriendo sobre Linux. La comunidad respondió rĆ”pido: en 1993 ya habĆa mĆ”s de un centenar de desarrolladores y nacieron dos distribuciones que siguen vivas, Slackware y Debian.
No todo el mundo lo vio claro. El 29 de enero de 1992, Andrew Tanenbaum publicó un mensaje titulado Ā«LINUX estĆ” obsoletoĀ», donde defendĆa que los kernels monolĆticos eran un diseƱo de los aƱos 70 frente a los microkernels y que un sistema atado al Intel 386 nunca llegarĆa a otras arquitecturas. Los hechos le quitaron la razón a Tanenbaum en ambos frentes: la versión 1.2, de marzo de 1995, aƱadió soporte para Alpha, SPARC y MIPS, y desde entonces el kernel se ha portado a decenas de arquitecturas.
Torvalds se cansa de los parches triviales creados con IA

Que Linus Torvalds sigue activo no es ninguna novedad, aunque Ć©l mismo reconozca que ya no aporta tantas lĆneas de código como antes. Lo que ha cambiado es su malestar con el uso desmedido de herramientas de inteligencia artificial para localizar y reparar fallos. No se opone a la IA como apoyo, pero sĆ a que se use mal. En la versión 7.1 del kernel, en plena quinta Release Candidate de las siete habituales, ha visto un exceso de resoluciones de bugs insignificantes que consumen tiempo y recursos.
SegĆŗn explicó a los colaboradores, muchos de esos arreglos llegan en instancias inapropiadas. La mayorĆa de las correcciones incorporadas en la RC5 deberĆan haberse propuesto en etapas iniciales del proyecto. Torvalds dijo que esa RC5 era bastante grande en comparación con versiones previas en la misma fase y que no estaba del todo contento: la mayor parte eran cosas triviales de controladores comunes. Su idea es que ese tipo de retoques se incluyan en un Ć”rbol de Linux-next y se unifiquen durante el periodo de fusión, no en una fase avanzada.
El problema no es solo que los parches sean menores, sino que estÔn provocando un cuello de botella. Se han detectado casos de varias personas que encuentran y resuelven los mismos fallos, pero los notifican por separado. Esa superposición de parches resulta confusa e ineficiente para los verdaderos mantenedores. Torvalds ha avisado de que serÔ mÔs inflexible y que empezarÔ a rechazar pull requests sin sentido con correcciones poco importantes.
También hay un riesgo técnico. Usar agentes de IA para resolver un bug puede generar de forma inadvertida un fallo nuevo, lo que añade mÔs trabajo e incluso puede abrir una vulnerabilidad mÔs grave que la original. Torvalds lo resumió con una idea sencilla: las correcciones triviales pueden ser insignificantes y tener una baja probabilidad de causar problemas, pero «baja probabilidad» no es lo mismo que probabilidad nula. Si alguien quiere colaborar con el kernel, mejor que evite la IA para fallos menores en fases avanzadas.
Los contenedores ya no son una jaula segura

La empresa de seguridad Depthfirst ha publicado un anÔlisis en el que sostiene que los contenedores al estilo Docker o Kubernetes han dejado de ser una barrera de seguridad lo bastante sólida. La tesis es que hay que partir de la base de que un atacante sabrÔ salir de un contenedor cuando quiera, sin demasiada dificultad. Un contenedor da la impresión de ser una mÔquina propia, pero no incluye un sistema operativo completo: todos los contenedores de un servidor pasan por el mismo kernel Linux del host, que gestiona memoria, procesador y red.
Muchos organizadores de CTF y otros entornos se fĆan a ciegas y alojan varias pruebas en el mismo servidor, cada una en su contenedor, confiando solo en la seguridad del host. Es una falsa sensación de protección. Como prueba, Depthfirst menciona un boletĆn de AWS fechado en noviembre de 2025 en el que la empresa ya no considera los contenedores como una barrera de seguridad y, por tanto, no los usa para aislar clientes entre sĆ.
Lo que ha cambiado en los Ćŗltimos meses es el precio de entrada para buscar fallos. Con modelos de IA de vanguardia, un atacante con medios modestos puede fabricar un exploit contra mĆ”quinas aĆŗn no parcheadas en cuanto se publica un fallo, algo que antes requerĆa conocimientos serios. Las cifras de Depthfirst muestran la aceleración: en enero se publicaron 249 CVE para el kernel de Linux y en agosto fueron 1.650. De las 36 CVE divulgadas a travĆ©s del kernelCTF de Google, 13 se pueden explotar mediante interfaces ordinarias, como los sockets locales que un contenedor recibe por defecto.
El pasado 24 de julio, Depthfirst consiguió un puesto en el kernelCTF con un exploit 0day, antes de cualquier parche, y hoy el PoC estÔ disponible en GitHub. En el kernel de Linux el parche salió el 6 de agosto, pero en Ubuntu la actualización a fecha del 24 de septiembre aún mostraba el kernel de la 26.04 como «Vulnerable, work in progress» y el de la 24.04 como «Vulnerable». Encontrar vulnerabilidades se ha vuelto rÔpido; corregirlas en todas las releases y mÔquinas lleva tiempo.
ĀæCómo protegerse? Depthfirst propone directamente dejar de compartir el kernel y migrar las cargas no fiables a microVM, mĆ”quinas virtuales ligeras donde cada carga tiene su propio kernel. AhĆ entran proyectos como Firecracker y Kata Containers. Si un atacante rompe uno de esos kernels, en teorĆa solo compromete su propia instancia y no el host entero. Eso sĆ, Firecracker se apoya en KVM, el componente de virtualización del kernel Linux del host, y KVM tambiĆ©n ha tenido fallos. El Januscape permitĆa escapar de la mĆ”quina fĆsica si el host permitĆa virtualización anidada. La superficie de ataque es menor, pero no nula. Mientras tanto, en Ubuntu 24.04 o 26.04 conviene vigilar la llegada del próximo kernel; Canonical ha anunciado una publicación semanal de kernels para intentar compensar este ritmo.
Spectre v2 reaparece con Branch Target Reuse

VUSec ha descrito Branch Target Reuse (BTR), un ataque Spectre v2 que aprovechó el compilador JIT de cBPF en Linux para recuperar el hash de una contraseña de root. El grupo también informa de que los desarrolladores del kernel incorporaron una mitigación x86 para hacer frente a la reutilización de regiones de código. BTR explota predicciones de saltos indirectos que pueden persistir después de que se libere código generado por un compilador JIT y otro bloque reutilice su dirección. La CPU puede entonces especular hacia una posición obsoleta dentro del código nuevo.
VUSec describe dos exploits completos de extremo a extremo contra el compilador JIT de cBPF en Linux: uno con la configuración predeterminada y otro que funcionó con la ofuscación de constantes activada. La demostración recuperó un hash de contraseƱa de root de la memoria de un proceso su. Conviene recordar que un hash no es la contraseƱa en texto plano: para obtenerla habrĆa que intentar romperlo, y las posibilidades dependen del algoritmo y de la fortaleza de la contraseƱa. VUSec cifra la filtración en ocho bytes por segundo y explica que el seguimiento de punteros reduce la cantidad de datos que hay que extraer para llegar al secreto.
Los procesadores predicen el destino de los saltos indirectos para ejecutar instrucciones por adelantado. BTR aprovecha que esa predicción puede quedar desfasada respecto al código que ocupa ahora una dirección de memoria. En la demostración de Linux, los programas cBPF se instalan como filtros seccomp. La técnica funcionó con programas clÔsicos BPF disponibles para procesos sin privilegios; VUSec distingue ese caso de eBPF, cuyo JIT, según el grupo, estÔ restringido a usuarios privilegiados. Los resultados no fueron iguales en todos los motores: en Linux cBPF hubo dos exploits completos; en Firefox SpiderMonkey se obtuvo una prueba de concepto con predicciones obsoletas tras reutilizar código, pero no un exploit completo del navegador; en Oracle GraalVM no completaron un ataque porque la compilación interna y la recolección de basura borraron las entradas de predicción. Oracle mitiga la reutilización aleatorizando las ubicaciones de la caché de código JIT. Los promedios comunicados fueron de tres minutos en Raptor Cove y cinco minutos en Lion Cove.
La mitigación incorporada al kernel emite una barrera IBPB, que limpia el predictor de saltos indirectos, en todos los nĆŗcleos cuando un programa cBPF reutiliza una región ejecutada previamente de cBPF o eBPF. La medida tambiĆ©n desincentiva esa reutilización. VUSec relaciona los identificadores CVE-2026-64507 y CVE-2026-64508 con los problemas de Linux y recomienda instalar las actualizaciones del sistema operativo y del software cuando los proveedores publiquen los parches. El grupo afirma que observó el comportamiento en todas las CPU que probó de Intel, AMD y Arm, aunque la demostración de recuperación del hash se realizó en procesadores Intel Raptor Cove y Lion Cove. El artĆculo de investigación sobre BTR fue aceptado para ACM CCS 2026 y tenĆa prevista su publicación en noviembre de 2026.
QuƩ mirar si administras equipos Linux
Aunque el aniversario y la evolución del kernel inviten a celebrar, la parte prĆ”ctica sigue exigiendo trabajo. En entornos de empresa y administración pĆŗblica, sobre todo en EspaƱa y el resto de Europa, conviene no dar por hecho que un contenedor aĆsla lo suficiente. Si se ejecutan cargas no confiables, tiene mĆ”s sentido usar microVM con kernel propio, revisar los parches del host y no mezclar servicios crĆticos en el mismo servidor sin capas adicionales.
También toca vigilar de cerca el ciclo de actualizaciones. La publicación semanal de kernels de Canonical ayuda, pero no exime de comprobar si una versión concreta de Ubuntu sigue marcada como vulnerable. En el desarrollo, la IA puede ser útil para tareas pesadas, aunque Torvalds ha dejado claro que no quiere que se convierta en una fÔbrica de parches menores en momentos delicados. La seguridad del kernel depende de revisar, priorizar y parchear con criterio, no de acumular cambios porque una herramienta los genere con facilidad.

El kernel Linux llega a su 35Āŗ aniversario con una escala enorme, mĆ”s de 40 millones de lĆneas y presencia en superordenadores, móviles y nube. Al mismo tiempo, afronta un debate interno sobre el uso de la IA en el desarrollo, ataques como BTR que explotan el hardware y un problema de fondo con los contenedores: comparten kernel y ya no bastan como Ćŗnica defensa. La historia del software libre sigue siendo sólida, pero mantenerla exige parches a tiempo, aislamiento mĆ”s fuerte y decisiones tĆ©cnicas sin atajos.
