Nueva Raspberry Pi 4 de 3 GB: subida de precios y estrategia de memoria

  • Lanzamiento de una Raspberry Pi 4 con 3 GB de RAM por 83,75 dólares como opción intermedia
  • Fuerte encarecimiento de la memoria LPDDR4 por la demanda de infraestructura de IA
  • Importantes subidas de precio en Raspberry Pi 4, 5, 500, 500+ y Compute Module recientes
  • La compañía considera los aumentos como temporales y mantiene estables los modelos con LPDDR2

Nueva Raspberry Pi 4 de 3 GB

La familia Raspberry Pi vive un momento delicado: por un lado, estrena una nueva versión de Raspberry Pi 4 con 3 GB de memoria RAM y, por otro, aplica una nueva ronda de subidas de precios a buena parte de su catálogo. Todo ello llega en un contexto en el que la memoria se ha encarecido de forma notable y los usuarios europeos se encuentran con que aquella placa barata para trastear ya no lo es tanto.

Este nuevo modelo de 3 GB se posiciona como una opción intermedia entre las configuraciones de 2 GB y 4 GB, con un precio oficial de 83,75 dólares (unos 72 euros al cambio directo, antes de impuestos y márgenes locales). La compañía insiste en que no se trata de una broma del 1 de abril, pese a la fecha elegida para hacerlo público, y asegura que la placa ya está disponible a través de distribuidores autorizados en todo el mundo, incluidos los habituales en España y el resto de Europa.

Una Raspberry Pi 4 de 3 GB para capear la subida de la memoria

Placa Raspberry Pi 4 de 3 GB

La propia compañía reconoce que el lanzamiento de una Raspberry Pi 4 con 3 GB en plena subida de precios puede sonar contradictorio, pero lo plantea como una respuesta directa al mercado actual de memoria. El coste de la LPDDR4 utilizada en las Raspberry Pi más recientes se habría multiplicado varias veces en los últimos 12 meses, lo que ha obligado a revisar a fondo toda la estructura de precios.

Frente a esa situación, Raspberry Pi ha optado por introducir un nuevo escalón de memoria que permita a ciertos usuarios evitar pagar por 4 GB si realmente no los necesitan. La idea es sencilla: si 2 GB se quedan cortos para determinados proyectos, pero 4 GB ya suponen un salto demasiado caro, esos 3 GB pueden servir como punto de equilibrio, sobre todo en entornos educativos, proyectos maker o despliegues donde se controle mucho el presupuesto.

El nuevo modelo se basa en la Raspberry Pi 4 Modelo B, en una revisión de placa conocida como Rev 1.5, que incorpora un segundo chip de RAM en la parte inferior. En esta versión de 3 GB, la compañía no ha detallado aún la combinación exacta de módulos utilizada. Las hipótesis que se manejan apuntan a la posible utilización de chips de 1,5 GB menos habituales, o bien a una combinación de módulos de 1 GB y 2 GB para alcanzar el total de memoria.

Este movimiento encaja con el mensaje repetido por la empresa: ajustar la memoria a las necesidades reales de cada aplicación. En vez de empujar a todo el mundo hacia placas con 4 GB o más, significativamente más caras, se ofrece un punto intermedio en plena escalada de precios. Desde la perspectiva del usuario final en España, sin embargo, la sensación es que el concepto de «ordenador barato en formato tarjeta» se va alejando cada vez más de la realidad.

Un precio que rompe con la imagen de dispositivo barato

Precio de Raspberry Pi 4 de 3 GB

Uno de los puntos que más ruido ha generado es que esta Raspberry Pi 4 de 3 GB se sitúa en 83,75 dólares, una cifra que supera precios históricos de configuraciones superiores. Por ejemplo, el lanzamiento de Raspberry Pi 5 de 8 GB en 2023 se colocó alrededor de los 80 dólares, y la Raspberry Pi 4 de 8 GB llegó a costar unos 75 dólares en 2020. Que una variante con menos memoria sobrepase ahora esas referencias ha sorprendido a muchos usuarios veteranos.

Este cambio de escala encaja mal con la idea clásica de Raspberry Pi como placa de bajo coste para aprender programación, robótica o electrónica. En proyectos muy sensibles al precio, los usuarios empiezan a mirar de nuevo hacia modelos como Raspberry Pi Zero 2 o Raspberry Pi 3, que mantienen tarifas bastante más contenidas y siguen siendo válidos para multitud de usos básicos y educativos.

La propia compañía admite que los aumentos son, al menos sobre el papel, una medida temporal ligada al encarecimiento de la DRAM LPDDR4. La promesa oficial es clara: cuando el precio de la memoria se relaje, también lo harán los precios de las placas afectadas. Pero, mientras tanto, quienes compran hardware en España o en otros países europeos ya están viendo cómo el coste de entrada al ecosistema se dispara, especialmente si se añaden fuentes de alimentación oficiales, tarjetas microSD rápidas, cajas y accesorios.

En la práctica, este nuevo escenario está reabriendo el debate sobre si tiene sentido seguir apostando por Raspberry Pi para algunos usos frente a alternativas como mini PC x86 económicos u otras placas ARM de marcas como Banana Pi, Orange Pi o LePopato. Todas ellas se han visto obligadas a reajustar sus precios por el mismo motivo, pero la expectativa histórica sobre Raspberry Pi era diferente por su fama de opción ultrabarata.

Cómo la memoria LPDDR4 ha descolocado todo el catálogo

Memoria LPDDR4 en Raspberry Pi

Según explica la compañía, el auténtico origen del problema está en la escasez y el fuerte encarecimiento de la memoria LPDDR4, el tipo de RAM que emplean las placas más recientes. La demanda de este tipo de chips se ha disparado por el despliegue de infraestructuras de inteligencia artificial y centros de datos que consumen enormes cantidades de memoria, dejando menos margen para productos de consumo de menor volumen como las Raspberry Pi.

Eben Upton, fundador y CEO de la firma, detalla que el precio de la memoria utilizada en Raspberry Pi 4 y Raspberry Pi 5 se habría llegado a multiplicar por siete en el último año. Ante un escenario así, la compañía sostiene que no tiene más remedio que trasvasar parte de ese sobrecoste a los usuarios finales, pese a que ello choque con el espíritu original del proyecto.

La LPDDR4 es clave en dispositivos modernos porque permite un rendimiento superior en tareas de procesamiento intensivo, como algoritmos de IA, tratamiento de imagen o simulaciones complejas. Esa misma ventaja técnica es la que la ha colocado en el centro de la tormenta: los grandes centros de datos y proveedores de servicios en la nube absorben gran parte de la producción, lo que deja a fabricantes de placas como Raspberry Pi en una posición más débil a la hora de negociar precios y volúmenes.

Para los usuarios, la consecuencia inmediata es que cualquier producto que dependa de esa memoria sale bastante más caro. Raspberry Pi recalca que no espera que esta situación dure indefinidamente y que, cuando los precios de la DRAM vuelvan a niveles más razonables, revisará de nuevo el catálogo para rebajar tarifas. Hasta entonces, la nueva opción de 3 GB actúa como parche intermedio para quienes necesitan algo más que 2 GB pero no quieren o no pueden pagar lo que cuestan ya los 4 GB o 8 GB.

Subidas generalizadas en Raspberry Pi 4, 5, 500 y Compute Module

Subida de precios en gama Raspberry Pi

El lanzamiento de la Raspberry Pi 4 de 3 GB llega acompañado de una revisión amplia de precios en muchas referencias del catálogo. En el caso de las Raspberry Pi 4 y Raspberry Pi 5, las versiones con 4 GB de RAM suben 25 dólares, mientras que las variantes con 8 GB se encarecen en 50 dólares. El modelo más exigente, Raspberry Pi 5 con 16 GB, suma nada menos que 100 dólares adicionales.

Las placas orientadas a sobremesa también se ven afectadas. La Raspberry Pi 500 incrementa su precio en 50 dólares, mientras que la Raspberry Pi 500+ —tanto en formato suelto como en kit— registra subidas de hasta 150 dólares, según el despiece oficial. Se trata de un ajuste profundo que aleja estos equipos de la categoría de «PC muy barato» con la que se los solía asociar.

Los Compute Module de última generación tampoco se libran. Los Compute Module 4 y 4S experimentan incrementos que van de 11,25 a 50 dólares en función de la cantidad de RAM: 1 GB, 2 GB, 4 GB u 8 GB. Por su parte, el Compute Module 5 de 16 GB añade 100 dólares respecto a su precio anterior. A esto se suma un aumento de 25 dólares para el kit de desarrollo asociado a Compute Module 5.

Otro producto afectado es la Raspberry Pi AI HAT+ 2, que ve incrementado su precio en 50 dólares. En conjunto, estos cambios confirman que no se trata de un ajuste puntual limitado a un solo modelo, sino de una reacción global al coste de la memoria que recorre toda la gama moderna de la marca.

Qué productos se salvan de la subida (por ahora)

Aunque el anuncio se centra en las malas noticias, Raspberry Pi también ha querido destacar qué dispositivos mantienen su precio intacto. Modelos veteranos como Raspberry Pi 3B+ y otras placas de generaciones anteriores continúan vendiéndose al mismo coste porque utilizan memorias LPDDR2, que no sufren la misma presión de demanda. La compañía afirma, además, que dispone de inventario suficiente para sostener esa situación en el corto plazo.

Dentro del catálogo más reciente, la marca subraya que Raspberry Pi 400 con 4 GB conserva su precio en 60 dólares, y que las versiones de 1 GB y 2 GB de Raspberry Pi 4 y Raspberry Pi 5 se mueven todavía entre los 35 y los 65 dólares. Este tramo de producto sigue siendo, en teoría, la puerta de entrada más económica para quien quiera sumarse al ecosistema con un presupuesto muy ajustado.

También se mantienen sin cambios los precios de referencias clásicas como Raspberry Pi Zero, Zero W, Zero 2 W, Raspberry Pi 1, 3, 3B+ y 3A+, así como los Compute Module 1 y 3+. La clave de todos ellos es que dependen de memorias más antiguas y menos demandadas por las grandes infraestructuras de IA, lo que les permite esquivar de momento el impacto directo de la subida de la LPDDR4.

En cualquier caso, la compañía insiste en que esta política no implica una renuncia a la idea de volver a precios más competitivos en el futuro. Su postura oficial es que la situación actual de la memoria es excepcional y no un nuevo estado permanente del mercado. Mientras tanto, el catálogo queda dividido entre productos «históricos» con tarifas contenidas y modelos modernos que se han visto empujados a un rango de precios muy distinto al de hace apenas unos años.

Con este escenario sobre la mesa, la nueva Raspberry Pi 4 de 3 GB se convierte en una pieza más dentro de una estrategia de supervivencia frente al coste de la memoria. Ofrece un punto intermedio para quienes necesitan algo más que las configuraciones básicas, pero no quieren afrontar el salto económico a las opciones de 4 GB, 8 GB o 16 GB. Para los usuarios en España y Europa, el panorama queda claro: el ecosistema Raspberry Pi sigue siendo atractivo por su comunidad, documentación y flexibilidad, aunque cada subida de precio lo aleja un poco más de aquella placa sencilla y barata con la que muchos empezaron a cacharrear hace años.

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