Así es revelar fotografías analógicas a base de café

Así es revelar fotografías analógicas a base de café

Pedro Santamaría

Si eres un amante del café y usuario de YouTube es probable que hayas visto alguno de los vídeos de James Hoffmann. Y si te gusta la fotografía, puede que también. Porque en uno de ellos ha mostrado cómo revelar un carrete de fotos analógicas con café, pero no cualquier café.

El café como base para revelar fotos analógicas

Antes de la llegada de los teléfonos móviles y resto de cámaras digitales, la fotografía analógica era la forma en la que capturábamos todo aquello que nos rodeaba. Un disciplina que desde luego no era nada económica, porque implicaba comprar los carretes de película que luego había que mandar a un laboratorio para ser revelados.

Eso tenía su punto de encanto, porque hasta que no lo recibías no sabías cómo habían quedado las fotos. A veces te encontrabas con algunas completamente borrosas, otras con alguien con la cabeza cortada, etc., pero como decimos tenía su punto.

Con el paso del tiempo llegó la fotografía digital y sus numerosas ventajas. El problema es que afectó a la fotografía analógica, y los usuarios vieron como cada vez costaba más trabajo encontrar películas y, sobre todo, lugares especializados para el revelado.

Los pocos laboratorios que quedaron estaban en normalmente en grandes capitales y eso elevaba el coste del revelado para muchos amantes de la fotografía analógica. Por eso se lanzaron a crear sus propios laboratorios de revelado en casa. Aunque nuevamente otro problema: los productos químicos necesarios para el revelado.

Al final, para compensar un poco todo, muchos usuarios empezaron a interesarse en una técnica que ya se había usado y que consistía ni más ni menos que en usar café como base para el revelado. Para ser exactos, Caffenol, una mezcla a base de café y otros productos mucho más fáciles de encontrar en droguerías o supermercados (Carbonato sódico, vitamina C en polvo y sal yodada).

Caffenol y el ácido cafeico

Pues bien, esa es la idea base que aprovechó James Hoffman para hacer un nuevo vídeo donde muestra este proceso. Pero atención, no usa un café instantáneo y barato como al que muchos recurren. Aquí él va y se lanza a la aventura con un café que ni siquiera muchos comprarían en algún momento para prepararse una buena taza de café.

El vídeo está en inglés, pero si no dominas mucho el idioma puedes activar los subtítulos automáticos de YouTube y eso te ayudará. En él cuenta cómo empezó todo. Buscaba un entrenetimiento que a su vez le supusiese un reto, así fue como decidió que la fotografía analógica sería su forma de ocupar ese tiempo de ocio.

Claro, un tipo que es un auténtico experto en café seguro que también iba a tener a más de un aficionado y profesional de la fotografía. Por tanto, nada más comentarlo le dijeron que hablase del Caffenol, así que ahí fue él.

Se puso a investigar hasta llegar al origen de dicha mezcla. Fue inventada en 1995 por Dr Scott Williams y junto al café (también se puede usar té) usaba otra serie de compuestos fáciles de encontrar que ayudaban a regular el PH. Lo que ya no es tan habitual es conocer cuál es realmente el componente del café que permite este revelado de películas analógicas.

Ese componente, el ácido cafeico, es el que da pie a toda la magia y es lo que explica Hoffman en su vídeo. Un contenido francamente interesante si te gusta la fotografía e incluso si sólo te atrae el mundo del café. Porque aprendes incluso detalles de este particular grano que luego millones de personas disfrutamos a diario.

Igualmente, al final del vídeo tienes las muestras de las imágenes que tomó con una cámara de formato medio (Mamiya RB67 Pro S) y un rollo de película Ilford HP5 120. ¿Te animarías a hacer algo parecido o mejor seguir tirando de tu teléfonos y subirlas directamente a Instagram?