DJI presenta el Avata 360, su primer dron FPV con grabación 8K en 360 grados

  • El DJI Avata 360 debuta como el primer dron 360° de la marca, con vídeo esférico en 8K a 60 fps y fotos de 120 MP gracias a dos sensores de 1".
  • Puede alternar entre captura 360° completa y modo de lente única en 4K/60 fps, con lentes reemplazables y gimbal de un eje para rotar el módulo de cámara.
  • Ofrece hasta 23 minutos de vuelo, transmisión O4+ en 1080p/60 fps con alcance de hasta 20 km, detección de obstáculos omnidireccional y 42 GB de memoria interna.
  • En Europa parte de unos 459 € solo dron, con packs que añaden mandos, gafas FPV y combos Fly More que alcanzan los 939 €.

Dron DJI Avata 360

La apuesta de DJI por los drones FPV da un giro interesante con la llegada del Avata 360, su primer modelo capaz de grabar en 360 grados. La compañía entra así de lleno en un segmento en el que hasta ahora el Antigravity A1 de Insta360 había marcado el ritmo, y lo hace con una propuesta centrada en la mezcla de vuelo inmersivo y captura esférica de alta resolución.

Este nuevo dron no se limita a añadir una cámara más potente a la fórmula conocida. Su planteamiento parte de una idea sencilla pero muy potente: registrar todo lo que ocurre alrededor del aparato y decidir el encuadre después. De ese modo, el usuario deja de preocuparse tanto por dónde apunta la cámara durante el vuelo y gana margen de maniobra en la fase de edición.

Un FPV pensado para grabarlo todo en 8K

El Avata 360 toma como base el chasis de la serie Avata FPV y lo combina con un módulo de cámaras inspirado en la Osmo 360 de la propia marca. DJI ha integrado dos lentes ultraangulares, cada una con una cobertura aproximada de 180 grados, montadas sobre sensores de una pulgada que permiten grabar vídeo esférico en 8K a 60 fotogramas por segundo y capturar fotografías de hasta 120 megapíxeles.

En la práctica, el dron funciona como una cámara 360 aérea: registra simultáneamente todo el entorno en una sola pasada, y más tarde, mediante las aplicaciones de DJI para móvil y ordenador, se puede elegir el punto de vista, cambiar el ángulo de visión, simular giros de cámara o crear movimientos que, con un FPV clásico, exigirían maniobras complejas.

Una de las claves está en el gimbal de un eje que sostiene el módulo de cámara. Gracias a este sistema, las ópticas pueden colocarse apuntando hacia arriba y hacia abajo para obtener una esfera completa en la que el propio dron “desaparece” al coser las dos imágenes, dejando un horizonte limpio. Esta configuración es la que saca partido a la captura 360 total.

DJI Avata 360 en vuelo

Además, el mismo módulo se puede girar para que solo uno de los objetivos apunte hacia delante. En ese modo, el Avata 360 actúa como un dron FPV más tradicional, grabando en 4K a 60 fps con una sola lente. Es una opción pensada para quienes prefieran el encuadre clásico, pero sin renunciar a la posibilidad de volver al modo 360 cuando la situación lo pida.

DJI ha dotado a los sensores de un tamaño de píxel de 2,4 μm y de grabación en H.265 a hasta 180 Mbps, con perfiles de color Normal y D-Log M. La combinación de resolución, rango dinámico y códec de alta tasa de bits sitúa al Avata 360 en un terreno cercano a usos profesionales, más allá del simple ocio.

Herramientas inteligentes y reencuadre en postproducción

Más allá de las cifras, el enfoque de DJI con este modelo se centra en la fase de edición. El metraje puede exportarse tal cual o reencuadrarse de forma muy flexible a posteriori. Funciones como GyroFrame y el llamado cardán virtual permiten ajustar la orientación de la cámara, simular paneos, inclinaciones o rotaciones completas sin tener que haber ejecutado esas maniobras en pleno vuelo.

El dron integra una batería de ayudas avanzadas, como ActiveTrack 360° para seguir sujetos en escenas complejas, Spotlight Free para mantener a una persona u objeto en el centro del encuadre mientras el dron se mueve libremente, y modos de seguimiento inteligente que reconocen personas, vehículos o animales. Todo ello reduce la carga sobre el piloto y abre la puerta a que usuarios sin mucha experiencia consigan secuencias vistosas.

En paralelo, el llamado modo FPV dentro del software añade efectos de movimiento basados en la rotación, de modo que se pueden recrear sensaciones propias del vuelo inmersivo extremo incluso cuando el recorrido real haya sido más suave. Para quienes trabajan en redes sociales o contenido comercial, esta capacidad de moldear la toma después del vuelo resulta especialmente atractiva.

Una ventaja práctica relevante es que las lentes frontales del Avata 360 pueden sustituirse por el propio usuario adquiriendo un kit de reparación específico. En un dron FPV, donde los golpes no son infrecuentes, este detalle puede ahorrar visitas al servicio técnico y reducir costes de mantenimiento.

Transmisión O4+ y experiencia FPV con gafas

Gafas FPV con Avata 360

El enlace en tiempo real se confía al sistema O4+ de DJI, la tecnología de transmisión más avanzada de la marca hasta la fecha. Esta plataforma permite enviar vídeo en directo a 1080p y 60 fps con un alcance teórico de hasta 20 kilómetros en condiciones óptimas (modo FCC), siempre con la salvedad de las limitaciones legales de cada región.

El Avata 360 es compatible con las gafas DJI Goggles N3 y con mandos tanto tradicionales como de movimiento. Puede pilotarse con controladores RC estándar (RC 2, RC-N2 o RC-N3), en los que el usuario maneja sticks y botones de forma clásica, o bien optar por el RC Motion 3, que incorpora giróscopos y responde a los gestos de la mano para una experiencia de vuelo más intuitiva.

Combinando las gafas con la cámara 360, el piloto puede mirar libremente alrededor del dron sin cambiar su rumbo, algo que difiere de lo que ocurre con un FPV convencional, donde la vista suele ir anclada al morro del aparato. Esta sensación de “habitar” el dron, más que pilotarlo, es una de las apuestas claras de DJI con este modelo.

La estabilidad de la señal cobra especial importancia en vuelos inmersivos, ya que un corte de vídeo rompe la experiencia al instante. En este sentido, la combinación de O4+ y los sistemas de seguridad integrados busca reducir los sobresaltos, especialmente para quienes se acercan al FPV por primera vez y no quieren sufrir pérdidas de señal en mitad de una maniobra.

Autonomía, seguridad y peso: luces y sombras

En cuanto a energía, DJI anuncia hasta 23 minutos de vuelo por batería. Es una cifra que encaja con lo habitual en drones FPV cargados de sensores y electrónica, aunque en la práctica, con viento, maniobras agresivas o vuelos a baja altura, es razonable esperar algo menos de tiempo en el aire.

El peso en vuelo ronda los 455 gramos, lo que en Europa sitúa al Avata 360 en la subcategoría A3 bajo la normativa de UAS. Esto implica mayores restricciones respecto a modelos ultraligeros por debajo de 250 g, como el propio Antigravity A1. En entornos urbanos o zonas con limitaciones, el usuario deberá prestar especial atención a las reglas locales y, en muchos casos, mantenerse alejado de personas y edificaciones.

En materia de seguridad, el dron incorpora detección de obstáculos omnidireccional, capaz de identificar elementos en varias direcciones para minimizar el riesgo de colisiones, así como los característicos protectores de hélices integrados de la familia Avata. Estos últimos no solo protegen las palas, sino que permiten vuelos más cercanos a estructuras sin tanto miedo a un toque accidental.

Este conjunto de medidas supone un salto frente a los chasis FPV más “puros”, que priorizan la agilidad extrema frente a la asistencia al piloto. El Avata 360 intenta equilibrar esa balanza, ofreciendo un vuelo suficientemente ágil para contenidos dinámicos pero con capas de protección pensadas para usuarios menos experimentados.

Memoria interna, conectividad y flujo de trabajo

En el apartado de almacenamiento, DJI ha decidido incluir 42 GB de memoria interna de alta velocidad, suficiente, según la propia marca, para unos 30 minutos de vídeo 360 en 8K. Es una mejora notable frente a otros modelos que se quedan en 20 GB, aunque para producciones más intensivas seguirá siendo recomendable utilizar tarjetas microSD de gran capacidad.

El dron cuenta con ranura para microSD y admite transferencias rápidas mediante Wi‑Fi 6. En condiciones óptimas, la compañía habla de velocidades de hasta 100 MB/s, lo que permitiría mover un gigabyte de vídeo en unos 10 segundos hacia la aplicación DJI Fly. De este modo se agiliza el volcado de clips para revisar tomas en un móvil o tableta sin necesidad de conectar cables.

En términos de flujo de trabajo, la filosofía es clara: grabar primero con la mayor información posible y decidir después qué uso se le da a cada clip. El hecho de poder reencuadrar, estabilizar virtualmente y generar diferentes versiones desde una misma toma encaja con las necesidades de creadores que trabajan para varias plataformas y formatos verticales u horizontales.

Para vídeos destinados a redes sociales, campañas o proyectos donde se requiera rapidez, este enfoque reduce la presión durante el vuelo. Si el dron ha captado toda la escena en 360 grados, el margen para corregir encuadres o recuperar momentos que parecían perdidos es mucho mayor que con una cámara orientada a un solo punto.

Comparación con el Antigravity A1 y posicionamiento en el mercado

La llegada del Avata 360 no se entiende sin mirar al Antigravity A1 de Insta360, su rival más directo. Ese modelo popularizó el concepto de dron 360 integrando cámaras de la casa en chasis específicos y se caracteriza, entre otros aspectos, por mantenerse por debajo de los 250 gramos de peso, lo que le otorga ventajas regulatorias claras en muchos países europeos.

En el cara a cara, DJI apuesta por la fuerza bruta de sus sensores y su ecosistema. Mientras el A1 ofrece 8K a 30 fps, el Avata 360 sube la apuesta a 8K a 60 fps en modo esférico, además de duplicar la memoria interna hasta los 42 GB. También mejora la cercanía entre lentes, lo que debería traducirse en una costura más limpia cuando se vuela cerca de objetos, un punto donde algunos sistemas anteriores mostraban limitaciones.

Por contra, el peso de 455 g coloca al Avata 360 en una liga distinta en lo que respecta a permisos y restricciones de vuelo. Quien busque un dron 360 lo más fácil posible de operar en zonas sensibles quizá siga mirando a los modelos sub-250 g, mientras que el nuevo FPV de DJI parece orientarse más a creadores que priman prestaciones de imagen y estabilidad sobre la flexibilidad legal.

Otro aspecto diferencial es el ecosistema de mandos, gafas y software de la marca china. El Avata 360 se integra de forma natural con la gama actual de gafas FPV, sistemas de transmisión y aplicaciones de edición, algo que puede inclinar la balanza para usuarios que ya trabajan con productos DJI y quieren mantener un flujo de trabajo unificado.

Control, modos automáticos y curva de aprendizaje

Aunque se trata de un dron FPV, el planteamiento no es únicamente para pilotos expertos. DJI ha ido introduciendo con cada generación funciones que rebajan la dificultad de entrar en el mundo del vuelo inmersivo, y el Avata 360 sigue esa línea incorporando modos automáticos que asisten tanto en el pilotaje como en la composición de las tomas.

Con el RC Motion 3, por ejemplo, el usuario dirige el aparato moviendo la mano, lo que hace que la experiencia se parezca más a “apuntar y volar” que a dominar sticks tradicionales. Quien prefiera un enfoque clásico tiene la opción de los mandos RC 2, RC-N2 y RC-N3, más familiares para quienes ya han volado otros drones de la casa.

Los modos de seguimiento, ActiveTrack 360° y el seguimiento inteligente permiten que el dron identifique sujetos y mantenga el foco sobre ellos incluso en trayectorias complicadas. Esto facilita rodar escenas con personas, coches o ciclistas sin tener que clavar manualmente el encuadre en cada momento, algo especialmente útil cuando simultáneamente hay que preocuparse por la seguridad del vuelo.

De este modo, el Avata 360 se presenta como una herramienta en la que la técnica de pilotaje deja parte del protagonismo a la intención creativa. La máquina se encarga de estabilizar, seguir y evitar obstáculos, mientras el usuario decide qué tipo de historia quiere contar con el material capturado.

Precios, packs disponibles y fechas para Europa

En el mercado europeo, DJI ha estructurado la oferta del Avata 360 en varios packs. La opción más básica es el dron en solitario, con un precio aproximado de 459 euros IVA incluido. Es una configuración pensada para quienes ya disponen de mandos y gafas compatibles dentro del ecosistema de la marca.

Por encima se sitúa el kit con el mando DJI RC 2, que ronda los 719 euros en Europa. Este paquete añade el controlador estándar para quienes no tienen equipos previos o prefieren el pilotaje clásico desde el primer día.

DJI también comercializa dos combos Fly More, ambos con un precio oficial cercano a los 939 euros. Uno de ellos se centra en el RC 2 e incluye baterías adicionales y accesorios, mientras que el denominado Motion Fly More sustituye el mando clásico por el RC Motion 3 y añade las gafas DJI Goggles N3 para una experiencia FPV completa.

Según la compañía, el Avata 360 ya se puede reservar en la web oficial y en distribuidores autorizados, con envíos previstos para finales de abril. Como es habitual, la fecha exacta de disponibilidad puede variar ligeramente entre países europeos, pero en principio los primeros compradores no deberían tener que esperar demasiado.

Con este modelo, DJI entra de lleno en el terreno de los drones 360, un espacio hasta ahora relativamente de nicho, y lo hace combinando captura esférica en 8K, vuelo inmersivo FPV y herramientas de edición pensadas para sacar más partido a cada minuto de grabación. Quienes trabajen ya con el ecosistema de la marca en España y en el resto de Europa encontrarán en el Avata 360 una opción que, sin ser la más ligera ni la más sencilla en términos regulatorios, abre nuevas posibilidades creativas a la hora de contar historias desde el aire.

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