Compró una Leica por 24.000 dólares y vendió 20 veces más cara

Si la subasta de un videojuego alcanza los 2 millones de dólares, entonces no debería sorprenderte que la de una cámara Leica alcance casi el medio millón de dólares. ¿O, tal vez, sí debería sorprenderte que se paguen tales cantidades de dinero?

Compró una Leica por 24.000 dólares y la vendió por 480.000 dólares

Muchos usuarios piensan que comprar una cámara Leica no es lo mismo que comprar cualquier otra cámara del mercado, que se trata de una inversión y no de un gasto. Como podrás imaginar la afirmación es un poco relativa, porque si se trata de los modelos actuales hay que reconocer que otras cámaras que ofrecen mejores prestaciones cuestan mucho menos. Otra cosa son los modelos antiguos, especialmente los que usaban carrete.

En Leica Rumors han publicado una historia que te va a resultar muy curiosa, porque es una de esas que realmente no crees o que, en caso de hacerlo, piensas que por qué no podría haberte pasado a ti. ¿Qué fue lo que ocurrió? Pues a ver, en 2019 hubo un usuario que logro hacerse en la Dominic Winter Auctioneers de abril de 2019 con una Leica IIIg por el «módico precio» de 24.000 dólares aproximadamente.

Hasta aquí todo bien, es cierto que pagar 24.000 dólares por una cámara producida entre los años 50 y 60 puede ser demasiado, pero no te adelantes mucho. Porque más tarde, esa misma cámara se ha vendido por 480.000 dólares. Es decir, en apenas dos años multiplicó por 20 su valor.

Por qué pagaron tanto por una cámara Leica analógica

Las cámaras Leica son lo que son o están tan bien consideradas por la historia que tienen detrás. Por supuesto nadie le quita mérito a apartados como la calidad de construcción o el propio proceso de fabricación, pero es esa historia a lo largo de los años lo que le da valor.

La Leica IIIg es una cámara que data de finales de los años 50. En particular, entre 1957 y 1960 fue cuando se fabricaron y resultaron ser las últimas con el sistema screw-mount (un sistema de enganche del objetivo mediante rosca).

Además de ese detalle, el cuerpo de dicha cámara también es especial por el acabado en negro, mientras que la mayoría de las que salieron del mismo modelo eran de color cromado. Por tanto, se suman distintas características y particularidades que le dan valor. Aunque lo más importante es que estos modelos negros sólo fueron 125 y estaban destinados al ejército sueco.

Pues bien, la cámara que se ha subastado es una Leica IIIg, pero es anterior a la versión del ejército sueco y también en color negro. Por tanto, junto a la carta original de Leica que sirve como autenticación hicieron el resto. Aunque aún sigue sorprendiendo que subiese tanto el imposte que en un principio rondaba casi el mismo precio que le había costado dos años antes.

Si tienes una cámara antigua, asegúrate de su valor antes de soltarla

Cuando entre subasta y subasta pasa un buen número de años es normal que el valor del producto pueda crecer de forma notable, pero que lo haga de este modo en sólo dos años es más extraño. Parece lógico pensar que quien pago dicha cantidad no tenía problemas económicos y sí alguna motivación clara para hacerse con ella.

Claro que, en toda esta historia es inevitable acordarse del primer vendedor. Cuando la subastó por esos 24.000 dólares tuvo que irse feliz a casa, pero si ha visto que en poco tiempo la volvieron a vender por 480.000 dólares, puede que esté dándose cabezazos ahora mismo por no buscar un precio más alto.