Los jugadores de PC que utilizan gráficas NVIDIA y buscan una pantalla para el salón o el escritorio van a tenerlo un poco más fácil a partir de 2026. Samsung Electronics ha confirmado que toda su nueva gama de televisores OLED y los monitores gaming Odyssey de última generación serán compatibles con NVIDIA G-SYNC, una decisión que apunta directamente al público más exigente en cuanto a fluidez y estabilidad de imagen.
Con este movimiento, la compañía surcoreana refuerza su enfoque en el gaming dentro de sus productos de gama alta. Lejos de limitar la compatibilidad a un modelo puntual, la firma extiende G-SYNC Compatible a los televisores OLED S95H, S90H y S85H y a los monitores Odyssey G6 (G60H y G61SH), buscando que tanto el jugador de salón como el de escritorio puedan sacar partido a sus equipos con GPU GeForce sin pelearse con el tearing ni los tirones en pantalla.
Qué aporta NVIDIA G-SYNC Compatible en los nuevos OLED de Samsung
La clave de NVIDIA G-SYNC Compatible está en la sincronización de la frecuencia de refresco de la pantalla con los fotogramas que genera la tarjeta gráfica. En lugar de que cada uno vaya por su lado, el panel adapta su ritmo a los FPS, lo que reduce de forma notable el tearing, el stuttering y ese microcorte molesto que a veces aparece en escenas complejas aunque el juego parezca ir “suave” a simple vista.
En el caso de los televisores OLED de 2026, Samsung sitúa esta compatibilidad en los modelos S95H, S90H y S85H. Son precisamente los que se colocan como referencia dentro de su catálogo OLED para cine y videojuegos, y ahora añaden a la ecuación un comportamiento más cercano al de un monitor gaming avanzado cuando se conectan a un PC con gráfica GeForce.
Desde la propia compañía, Kevin Lee, vicepresidente ejecutivo de Visual Display Business en Samsung Electronics, ha explicado que el objetivo pasa por mantener una experiencia de juego consistente y de alto nivel, independientemente de la plataforma o el tipo de título. La certificación G-SYNC Compatible es uno de los elementos que Samsung utiliza para apuntalar ese mensaje y diferenciar su nueva hornada de pantallas.
En la práctica, esta compatibilidad cobra especial sentido en PC, donde los FPS fluctúan con mayor facilidad según la escena, la resolución o los efectos activados. Cuando esa variación no está bien controlada, la tele puede pasar de verse espectacular a mostrar cortes de imagen y saltos sutiles; con VRR validado para GeForce, ese comportamiento se suaviza de forma importante.

Televisores OLED S95H, S90H y S85H: altas tasas de refresco, HDR avanzado y FreeSync
Dentro de la gama OLED de 2026, los S95H y S90H se colocan como los modelos más ambiciosos en clave gaming. Ambos integran paneles 4K con una frecuencia de refresco de hasta 165 Hz, mientras que el S85H se queda en 120 Hz. Aunque estas cifras suenen más propias del mundo PC que del salón, son precisamente las que permiten sacar partido a la sincronización variable con G-SYNC y a juegos con mucho movimiento.
El incremento de frecuencia no solo es una cuestión de marketing: a mayor tasa de refresco, más margen tiene el VRR para absorber las variaciones de FPS y menor es la sensación de borrosidad en desplazamientos rápidos, algo especialmente apreciable en shooters competitivos, juegos de coches o títulos de acción con cámaras muy dinámicas.
Samsung no se limita, además, a la compatibilidad con NVIDIA. Los nuevos OLED de 2026 también incorporan AMD FreeSync Premium Pro, una certificación que garantiza VRR y manejo del HDR pensado tanto para PC como para consolas. En Europa y España, donde PS5 y Xbox Series X|S cuentan con hardware gráfico basado en AMD, este detalle resulta especialmente interesante para quienes quieran una única pantalla para consola y PC.
En el apartado de imagen pura, la línea introduce HDR10+ ADVANCED, evolución del estándar HDR10+ de la marca. Esta versión busca afinar brillo, contraste, representación del movimiento y precisión del color en todo tipo de contenido, desde cine en streaming hasta videojuegos. El objetivo es que las escenas complejas —con neones, fuego, altos contrastes o transiciones rápidas— se vean con mayor control y sin ese aspecto lavado que a veces aparece en HDR mal implementados.
Otro punto llamativo está en el tratamiento de reflejos. Los modelos S95H y S90H integran la tecnología propietaria Glare Free, un acabado especial aplicado al panel que reduce los destellos y reflejos de ventanas o lámparas sin desvirtuar los negros profundos característicos del OLED. Para muchos usuarios en España, donde los salones con bastante luz natural son habituales, este factor puede resultar tan relevante como la propia resolución.
Glare Free: OLED pensado para salones con mucha luz
En la teoría, un panel OLED ofrece negros casi perfectos y contraste altísimo, pero la experiencia real puede quedar empañada si el entorno refleja media habitación en la pantalla. De ahí que Samsung vuelva a dar protagonismo a su tratamiento antirreflejos Glare Free en los S95H y S90H, apuntando a quienes ven contenido a plena luz del día o en estancias muy iluminadas.
Este recubrimiento actúa como una capa que mitiga reflejos directos sin convertir la pantalla en una superficie mate extrema, algo que podría restar impacto visual al OLED. La idea es mantener la viveza de color y el contraste, pero reduciendo la sensación de “espejo” cuando la luz incide desde ángulos complicados.
Para el uso diario en Europa —donde conviven viviendas muy luminosas con otras más recogidas—, este tipo de soluciones pueden marcar la diferencia entre tener que bajar persianas cada vez que se enciende la consola y poder jugar o ver una serie con las condiciones de luz habituales del hogar.
Combinado con las altas tasas de refresco, G-SYNC Compatible y FreeSync Premium Pro, el enfoque de Samsung coloca a estos OLED como pantallas versátiles: sirven como tele principal para cine, deporte y televisión tradicional, pero también se comportan con solvencia como paneles de juego avanzados cuando se conectan a una consola de nueva generación o a un PC potente.
En ese sentido, cada vez es más habitual que las OLED de gama alta se conviertan en la “pantalla única” del salón, utilizadas tanto para contenido multimedia como para sesiones de juego intensivas. La apuesta de Samsung por la compatibilidad amplia con sistemas de sincronización y HDR avanzado casa con esa realidad de uso.

Odyssey G6 G60H y G61SH: monitores OLED y QD-OLED extremos para el escritorio
Más allá del salón, Samsung también lleva la compatibilidad con NVIDIA G-SYNC a su nueva generación de monitores Odyssey G6, pensados para el juego competitivo y para quienes buscan una pantalla dedicada en el escritorio. Los dos protagonistas son los modelos Odyssey G6 G60H y G61SH, ambos de 27 pulgadas y con tecnología OLED en el punto de partida. (Ver más sobre los Odyssey G6).
El más rompedor sobre el papel es el Odyssey G6 G60H. Este monitor introduce un sistema denominado Dual Mode que permite alternar entre dos configuraciones clave: resolución Quad HD (2.560 x 1.440) con una tasa de refresco de hasta 600 Hz y resolución Full HD (1.920 x 1.080) con una frecuencia que puede dispararse hasta los 1040 Hz. Se trata de cifras que, a día de hoy, se sitúan en la parte más alta de lo que se ha visto en pantallas comerciales.
Obviamente, para aprovechar ese techo de hercios hace falta contar con un PC capaz de entregar FPS muy elevados y con juegos que realmente se beneficien de tasas tan extremas. Aun así, la propuesta de Samsung refuerza su imagen dentro del segmento eSports y del gaming ultracompetitivo, donde cada milisegundo y cada cuadro extra pueden marcar la diferencia en partidas de alto nivel.
Para quienes priorizan algo más el acabado visual sin renunciar a la rapidez, el Odyssey G6 G61SH apuesta por un panel QD-OLED con resolución QHD fija y una frecuencia de 240 Hz. Esta combinación se apoya en un contraste elevado, colores muy vivos y un tiempo de respuesta GtG de 0,03 milisegundos, lo que coloca al monitor como una opción equilibrada para títulos single player, juegos competitivos y uso general con alta exigencia gráfica.
Ambos modelos cuentan, además, con HDR10+ GAMING, pensado para adaptar el mapa de tonos y la gestión del brillo a cada juego compatible. Sumado a la compatibilidad con NVIDIA G-SYNC y a la naturaleza propia del OLED (con tiempos de respuesta muy bajos), el resultado es una experiencia en la que la fluidez, el contraste y la respuesta instantánea se combinan en una misma pantalla.
Un ecosistema más coherente para gamers de PC y consola
La estrategia de Samsung con sus OLED y los Odyssey G6 apunta a construir un catálogo en el que televisores y monitores se acerquen en prestaciones, sobre todo en lo que respecta al juego en PC. Ya no se trata solo de tener HDMI 2.1 para alcanzar 4K a altas tasas de refresco, sino de asegurar que VRR, HDR y baja latencia funcionen de forma estable en diferentes escenarios.
Para los usuarios de Europa y España que utilizan una GeForce en el PC y consolas de nueva generación en el mismo salón, esta convergencia es especialmente útil: un único panel puede servir de centro de entretenimiento y estación de juego, aprovechando tanto G-SYNC Compatible como FreeSync Premium Pro según el dispositivo que se conecte.
Eso sí, la compatibilidad por sí sola no lo hace todo. Para notar el salto en la práctica, es importante elegir el puerto HDMI adecuado, activar el modo juego y habilitar el VRR en la configuración de la tele o el monitor, además de asegurarse de que la consola o el PC están enviando la señal en el formato correcto. Si alguno de esos eslabones falla, el beneficio de tecnologías como G-SYNC puede quedar en segundo plano.
Cuando toda la cadena está bien ajustada —desde el cable hasta los menús de imagen—, la sensación que percibe el jugador no es tanto que la pantalla “se vea más bonita”, sino que el movimiento se vuelve más sólido y natural. Menos saltos, menos cortes y más consistencia en escenas exigentes, algo que encaja con el tipo de uso intensivo que muchos usuarios hacen ya de sus OLED de gama alta.
Con la llegada de los OLED S95H, S90H y S85H, y de los Odyssey G6 G60H y G61SH, Samsung refuerza su posición en un terreno donde cada vez hay más competencia: el de las pantallas pensadas explícitamente para jugar. La combinación de G-SYNC Compatible, FreeSync Premium Pro, HDR10+ ADVANCED o HDR10+ GAMING, altas tasas de refresco y tecnologías como Glare Free apunta a un 2026 en el que la línea entre tele y monitor seguirá difuminándose, pero con una constante clara: la búsqueda de una experiencia de juego más fluida y controlada tanto en el salón como en el escritorio.