El mercado de las pulseras deportivas sin pantalla llevaba años moviéndose en un segundo plano, dominado sobre todo por fabricantes menos conocidos y propuestas bastante de nicho. Sin embargo, la inminente llegada del Google Fitbit Air apunta a que este segmento podría dar un salto importante en visibilidad y en ambición, acercándose al gran público europeo.
Este nuevo wearable, filtrado en múltiples medios especializados, se presenta como una banda de actividad ultraligera y discreta, pensada para llevar todo el día sin distracciones en la muñeca. Google quiere aprovechar la marca Fitbit, pero integrándola cada vez más en su propio ecosistema de servicios, con cambios relevantes en la plataforma de salud y en las suscripciones de pago.
Qué es exactamente el Google Fitbit Air
Las filtraciones coinciden en que el Google Fitbit Air será una pulsera de actividad sin pantalla, con correa textil y formato minimalista. La idea es que el dispositivo pase casi desapercibido, como una simple banda de tela, mientras registra de forma constante datos de salud y rendimiento que después se consultan en el móvil.
Las primeras apariciones públicas se produjeron de la mano de Stephen Curry, estrella de la NBA, que ha sido visto en vídeos y fotos luciendo una pulsera muy delgada, sin ningún panel visible. En las imágenes se aprecia una correa de tono gris claro con un ribete en naranja o rojo, y una carcasa central muy fina donde se alojarían los sensores.
Fuentes cercanas al desarrollo señalan que el dispositivo está en fase de prueba interna y que Curry estaría utilizando una unidad de preproducción. La pulsera se encuadra bajo la marca Fitbit pero con una clara orientación al ecosistema de software de Google, que quiere que el corazón del sistema sea su nueva plataforma de salud.
El enfoque del Fitbit Air encaja con la filosofía del “monitoreo silencioso”: nada de notificaciones, ni llamadas ni apps en la muñeca, solo registro constante y análisis posterior en el smartphone. Para muchos deportistas en España y en el resto de Europa, que buscan desconectar durante el entrenamiento, este planteamiento puede resultar especialmente atractivo frente a los relojes inteligentes más invasivos.

Fecha de lanzamiento, precio y llegada a Europa
Varios listados filtrados de minoristas y reportes en medios como Droid Life apuntan a una fecha de lanzamiento para el 16 de mayo. La presentación encajaría con el calendario habitual de Google, muy cerca de su conferencia para desarrolladores, Google I/O, en la que también suele renovar parte de su catálogo de hardware.
En cuanto al precio, las fuentes hablan de un PVP de 99 dólares en Estados Unidos. Si se extrapola al mercado europeo, no se espera una conversión directa al cambio, sino una cifra similar en euros o libras. Es decir, algo en torno a los 99 euros en la eurozona y unos 99 £ en Reino Unido, lo que situaría al Fitbit Air en una franja de precio media dentro del sector de pulseras y bandas avanzadas.
Ese posicionamiento económico cobra más relevancia si se compara con su gran rival: Whoop. Mientras que la banda de Whoop se ofrece sin coste de hardware, el usuario está obligado a contratar una suscripción mensual o anual que eleva mucho la inversión a largo plazo. En el caso del Google Fitbit Air, el planteamiento filtrado es el contrario: se pagaría el dispositivo una sola vez por esos 99 dólares (o su equivalente), y el uso básico no dependería de cuotas obligatorias.
Para el usuario europeo que busque un wearable centrado en la salud, la propuesta de pagar únicamente por el dispositivo y decidir después si contrata o no servicios avanzados podría suponer un ahorro importante frente a modelos con suscripción forzosa. Eso sí, aún queda por ver cómo estructura Google sus funciones de pago y si las herramientas más potentes quedarán ligadas a un plan premium.
Diseño, materiales y colores filtrados
Prácticamente todas las filtraciones coinciden en que el Fitbit Air apostará por un diseño ligero, sin pantalla y con correa intercambiable. La correa que se ha visto en la muñeca de Stephen Curry tiene apariencia textil, en tonos grises con un borde de color más vivo, pero los listados de producto apuntan a una oferta mucho más amplia.
Se habla de tres colores principales del dispositivo: Obsidian, Lavender y Berry. Estos tonos encajan con la paleta que Google ha utilizado recientemente en otros productos, como la gama de teléfonos Pixel, lo que refuerza la sensación de coherencia estética dentro de la familia. Para el mercado europeo es de esperar que se mantenga la misma gama, ya que Google suele unificar colores en sus lanzamientos globales.
En cuanto a las correas, los documentos filtrados mencionan varias líneas:
- Performance Loop en Obsidian, Mist, Lavender y Berry, con un estilo deportivo y pensado para entrenamientos intensos.
- Active Band en tallas pequeña y grande, también en Obsidian, Mist, Lavender y Berry, orientada al uso diario.
- Elevated SoftFlex en Obsidian, Moonstone y Porcelain, con un acabado más suave y elegante para quienes buscan comodidad todo el día.
- Metal Mesh en Plata y Oro cálido, dirigida a quienes prefieren un aspecto más clásico o urbano.
Varias de estas correas compartirían sistema con las de los Google Pixel Watch, algo que facilitaría la compatibilidad y ampliaría las opciones para el usuario. La variante SoftFlex sería la que se ha identificado en las muñecas de Curry, lo que refuerza la idea de que Google quiere mostrar desde el principio un uso intensivo y real del dispositivo en entrenamientos de alto nivel.
Funciones de salud y métricas esperadas
Aunque Google no ha detallado aún la ficha técnica, las filtraciones dibujan un conjunto de sensores y métricas muy similar al de otros productos avanzados de Fitbit, pero concentrado en un formato sin pantalla. El Fitbit Air registraría frecuencia cardíaca continua, variabilidad de la frecuencia cardiaca (HRV), análisis del sueño, saturación de oxígeno en sangre (SpO2) y carga de entrenamiento.
También se espera la presencia de acelerómetro y sensores de movimiento para el seguimiento del estado físico, el recuento de pasos y la estimación de calorías. Parte de la gracia de este tipo de bandas es que su uso se extiende las 24 horas, incluido el descanso nocturno, por lo que la comodidad y el bajo peso son clave para obtener datos de calidad a lo largo de días y semanas.
Al prescindir de pantalla, el Fitbit Air podría dedicar más espacio interno y consumo energético a los sensores, la batería y el procesado de datos, lo que en teoría debería traducirse en una autonomía más prolongada que la de un reloj inteligente tradicional. Aun así, la duración real de la batería sigue siendo una incógnita, y únicamente los primeros análisis en Europa despejarán esa duda.
Todos los datos se sincronizarán con el smartphone a través de Bluetooth, probablemente mediante la app de Fitbit integrada ya en el entorno de Google. La configuración inicial, la visualización de gráficos, el acceso a informes y recomendaciones o el ajuste de objetivos se realizarán desde el móvil, con especial afinidad hacia los teléfonos Pixel, aunque no se espera exclusividad.
Google Health, Google Health Coach y el futuro de Fitbit
Detrás del lanzamiento del Google Fitbit Air no solo hay un nuevo dispositivo: también se esconde una reorganización importante de la plataforma de salud de Google. Distintas fuentes apuntan a que la actual suscripción Fitbit Premium pasará a llamarse Google Health, un cambio de marca que encaja con la estrategia de la compañía de unificar servicios bajo el sello Google.
Dentro de ese nuevo paraguas se integraría el entrenador personal de salud con IA, que en estos momentos se encuentra en fase de pruebas y que terminaría bautizándose como Google Health Coach. Este servicio actuaría como un acompañamiento continuo, interpretando datos de sueño, esfuerzo y recuperación para sugerir pautas de entrenamiento, descanso y hábitos saludables personalizados.
En la práctica, el Google Fitbit Air se convertiría en uno de los dispositivos clave para alimentar de datos a Google Health, del mismo modo que ya lo hacen otros relojes y pulseras de la marca. Lo que todavía no está claro es qué parte de esas funciones permanecerá gratuita y cuál quedará bloqueada tras la suscripción de pago.
La posible transición de Fitbit Premium a Google Health también se interpreta como un nuevo paso en la progresiva pérdida de peso de la marca Fitbit frente al nombre Google. Desde la compra de Fitbit, el antiguo sitio web de la compañía ha ido perdiendo protagonismo, algunos relojes como los Versa y los Sense han dejado de renovarse y muchas funciones se han trasladado al entorno Pixel Watch.
Este movimiento recuerda, en cierto modo, a los primeros años de Fitbit, cuando productos como el Fitbit Flex y el Flex 2 popularizaron el conteo de pasos y el seguimiento básico de actividad sin recurrir a grandes pantallas. La gran diferencia es que ahora todo se integra bajo un ecosistema mucho más amplio en el que Google aspira a ser el centro de la experiencia, tanto en hardware como en software.
Un nuevo rival para Whoop y otras bandas sin pantalla
La aparición del Google Fitbit Air se produce en un momento en el que las pulseras sin pantalla han ganado cierto terreno entre los deportistas que buscan entrenar con menos distracciones. Productos como Whoop, la correa Amazfit Helio, relojes Garmin o algunas soluciones de Polar ya han demostrado que existe demanda para este tipo de dispositivos.
En el caso de Whoop, el modelo de negocio se basa en una suscripción mensual o anual obligatoria que incluye el acceso a la plataforma de datos, al análisis de recuperación y a las recomendaciones de entrenamiento. El hardware en sí se entrega sin coste, pero mantener el servicio resulta caro a medio y largo plazo, especialmente en mercados como el europeo.
Google parece querer situarse justo enfrente con el Fitbit Air: pago único por la pulsera y suscripción opcional para quien quiera ir un paso más allá con funciones avanzadas basadas en inteligencia artificial. Para usuarios que solo necesiten métricas básicas de salud y forma física, podría bastar con el modo gratuito, lo que haría el dispositivo más accesible.
Además, la marca tiene a su favor un ecosistema ya conocido por muchos usuarios en España y Europa gracias a modelos como el Fitbit Charge o los Pixel Watch. La transición hacia una pulsera sin pantalla podría resultar natural para quienes ya están acostumbrados a la app y a los informes de Fitbit, pero prefieren entrenar con algo más ligero en la muñeca.
También se espera que el Google Fitbit Air llegue justo a tiempo para la temporada de verano en Europa, momento en el que suele aumentar el interés por los dispositivos de salud y deporte. De confirmarse el calendario filtrado, la presentación en torno a mayo encajaría con la estrategia de aprovechar ese pico de demanda.
En conjunto, todo apunta a que Google se prepara para reforzar su presencia en el segmento de wearables deportivos con una propuesta diferente a la de los relojes inteligentes tradicionales: una banda sin pantalla, centrada en la salud, compatible con múltiples correas y apoyada en una plataforma de análisis de datos cada vez más integrada bajo la marca Google.