Google ha dado un paso más en su estrategia de salud digital con el lanzamiento de Fitbit Air, una pulsera de actividad sin pantalla, ultraligera y discreta que apuesta por medirlo todo desde la muñeca sin añadir otra pantalla a la vida del usuario. El dispositivo llega acompañado del cambio de la clásica app de Fitbit, que pasa a integrarse en Google Health, la nueva plataforma central de bienestar de la compañía.
La propuesta combina hardware minimalista, sensores avanzados de seguimiento continuo y una fuerte integración con la inteligencia artificial de Google a través de Health Coach, el entrenador virtual basado en Gemini. Todo ello con un enfoque claramente orientado a España y Europa: la pulsera se lanza en nuestro mercado por 99,99 euros y las funciones clave de la nueva aplicación estarán disponibles en ambos sistemas, Android y iOS.
Una pulsera sin pantalla para quienes huyen de las distracciones
Fitbit Air apuesta por un formato que hasta ahora apenas se veía en el catálogo de Google: un pequeño módulo de sensores, al que la compañía se refiere como “pebble”, que se inserta en correas intercambiables y prescinde por completo de la pantalla. Es una pulsera pensada para olvidarse de ella mientras registra datos de forma continua.
El cuerpo del sensor pesa solo 5,2 gramos y, con la correa básica incluida en la caja, el conjunto se queda en unos 12 gramos. Es, según la propia marca, la pulsera más pequeña y ligera que Fitbit ha fabricado desde sus inicios, con un tamaño aproximadamente un 25 % menor que el de modelos como Fitbit Luxe y cerca de un 50 % más compacto que Inspire 3.
La ausencia de pantalla y de botones físicos refuerza la idea de un wearable pasivo, sin notificaciones ni distracciones en la muñeca. Toda la información se consulta en el móvil, dentro de Google Health, lo que sitúa a Fitbit Air en el mismo segmento que dispositivos como Whoop o los anillos inteligentes de Oura o Samsung o relojes Garmin: productos que no quieren sustituir al reloj, sino convertirse en sensores permanentes para medir actividad, recuperación y descanso.
Este planteamiento apunta a un perfil de usuario que no busca otro centro de notificaciones en la muñeca, sino un dispositivo cómodo para llevar día y noche, también al dormir. La correa se ha diseñado con un ajuste microrregulable para que el aparato permanezca firme sin resultar molesto, incluso durante entrenamientos largos o jornadas de trabajo frente al ordenador.
Sensores y funciones de salud: el mismo nivel que un Fitbit “clásico”

A pesar de su formato discreto, Fitbit Air no recorta en capacidades de medición. El conjunto de sensores es muy similar al de Fitbit Charge 6: incluye monitor óptico de frecuencia cardiaca de uso continuo, acelerómetro de tres ejes, giroscopio, sensores rojo e infrarrojo para estimar la saturación de oxígeno en sangre (SpO2) y un sensor de temperatura cutánea para registrar cambios a lo largo del tiempo.
Con estos componentes, la pulsera es capaz de medir el pulso las 24 horas del día, registrar la variabilidad de la frecuencia cardiaca (HRV), analizar la frecuencia cardiaca en reposo y ofrecer alertas de ritmo irregular que pueden apuntar a posibles episodios de fibrilación auricular. La detección de este tipo de eventos cardiacos se apoya en modelos de aprendizaje automático entrenados con datos de generaciones anteriores de dispositivos Fitbit.
En el apartado de actividad física, Fitbit Air registra las métricas básicas que se esperan en 2026: pasos, distancia, tiempo activo y carga cardiovascular semanal, además de un indicador de nivel de recuperación estimado a partir del sueño y el esfuerzo reciente. El sistema es capaz de detectar de forma automática buena parte de los ejercicios habituales, desde carrera y caminata hasta ciclismo, remo o elíptica, y Google asegura que puede reconocer más de 140 tipos de actividad distintos.
La pulsera también incluye vibración integrada para funciones como las alarmas silenciosas y el llamado Despertador Inteligente (Smart Wake). Esta característica intenta despertar al usuario en la fase de sueño más adecuada dentro de una ventana de tiempo configurada, con la idea de reducir la sensación de pesadez al levantarse.
Seguimiento avanzado del sueño y modelos más precisos

Uno de los grandes focos de Fitbit Air es el análisis detallado del sueño. La pulsera registra cuánto tiempo pasa el usuario en cada fase (ligero, profundo y sueño REM), cómo evoluciona la respiración durante la noche y cuánto se interrumpe el descanso. Con ese conjunto de datos, la app genera una puntuación de sueño personalizada que ayuda a entender, de un vistazo, si la noche ha sido realmente reparadora.
Google afirma que los nuevos algoritmos de análisis de sueño que acompañan al dispositivo son un 15 % más precisos que los de la generación anterior. Puede sonar a matiz, pero en este tipo de productos una mejora porcentual relativamente pequeña se traduce en gráficos más fiables, correlaciones más claras con el cansancio diurno y recomendaciones más ajustadas sobre cuándo conviene apretar en el entrenamiento o bajar el ritmo.
La app no se limita a mostrar barras y números: combina sueño, frecuencia cardiaca, variabilidad y actividad reciente para estimar el grado de recuperación de cada día. Esa información alimenta tanto las recomendaciones automáticas de carga de ejercicio como los consejos del entrenador virtual Google Health Coach, que puede sugerir acortar una sesión o introducir más descanso si detecta varios días seguidos de mala calidad de sueño.
Para quienes tienen horarios cambiantes o viajan con frecuencia, el sistema trata de identificar cambios bruscos, como los derivados del jet lag, y proponer ajustes sencillos: adelantar o retrasar la hora de acostarse, cambios leves en la actividad del día o incluso recordatorios para mantener cierta rutina aunque el huso horario cambie.
Batería de una semana y carga rápida pensada para el día a día

Otro de los argumentos clave de Fitbit Air es su autonomía. Al eliminar la pantalla, el consumo se reduce de forma notable y permite ofrecer hasta siete días de uso por cada carga completa, manteniendo todos los sensores activos cualquier día de la semana, también por la noche.
El cargador es magnético y bidireccional, de modo que no hace falta preocuparse por la orientación del módulo al colocarlo. Según los datos facilitados por la compañía, una carga completa tarda alrededor de 90 minutos, mientras que basta con cinco minutos enchufada para garantizar un día entero de batería. Este detalle está claramente pensado para quienes solo recuerdan cargar la pulsera mientras se duchan o preparan el día.
En términos de resistencia, Fitbit Air está certificada para soportar inmersión en agua hasta 50 metros, por lo que se puede llevar en la piscina o la ducha sin preocuparse en exceso. No está pensada como dispositivo de buceo profesional, pero debería aguantar sin problemas el uso típico de entrenamientos acuáticos recreativos.
Esta combinación de carga rápida, una semana de autonomía y diseño sin pantalla apunta a un objetivo claro: reducir al mínimo la fricción de uso. Un wearable que se queda sin batería con frecuencia acaba en un cajón; uno que aguanta varios días y se recarga en unos minutos tiene más posibilidades de convertirse en parte de la rutina diaria.
Correas intercambiables y edición especial con sello deportivo
Google ha querido cuidar también el aspecto estético. Fitbit Air llega con tres familias principales de correas, pensadas para cubrir desde el uso deportivo hasta un estilo más formal. En la caja se incluye la Performance Loop, una cinta textil ajustable que incorpora alrededor de un 35 % de materiales reciclados y que está disponible en varios colores habituales de la marca, como obsidiana, gris niebla, frambuesa o lavanda.
Además de la correa básica, la compañía comercializará una correa deportiva de silicona resistente al sudor y al agua, pensada para entrenamientos intensos, y una opción más premium con acabado elevado, orientada a quienes quieren que la pulsera pase más desapercibida en contextos formales. En Europa, estas correas adicionales parten de 44,99 euros, un precio que sitúa los accesorios aproximadamente en la mitad del coste del propio dispositivo.
El lanzamiento también incluye una edición especial desarrollada junto al jugador de la NBA Stephen Curry. Esta variante introduce una correa en color marrón centeno con detalles anaranjados y un interior diseñado para mejorar el flujo de aire, además de un recubrimiento adicional resistente al agua. En Estados Unidos, esta versión especial tendrá un precio superior al modelo estándar, en torno a los 129,99 dólares, mientras que en Europa está previsto que llegue más adelante con un posicionamiento similar dentro de la gama.
Más allá del diseño, Google ha dejado la puerta abierta a ampliar el ecosistema de accesorios en el futuro. De momento solo hay correas de muñeca, pero la compañía ha reconocido que estudia otras posiciones posibles para el sensor, algo relevante para deportes en los que la ubicación del dispositivo puede influir en el tipo y la calidad de los datos recogidos.
Adiós a la app Fitbit: así es la nueva Google Health
El lanzamiento de Fitbit Air no llega solo. A partir del 19 de mayo, la aplicación clásica de Fitbit dejará de existir como tal y pasará a integrarse en Google Health, una plataforma rediseñada que se convertirá en el centro de toda la oferta de salud y bienestar de la compañía. La actualización se instalará automáticamente en los móviles de los usuarios actuales, sin necesidad de que hagan nada.
La nueva app organiza la información en cuatro pestañas principales: Hoy, Fitness, Sueño y Salud. En ellas se agrupan datos de pasos, entrenamientos, calidad del descanso, frecuencia cardiaca, peso, ciclo menstrual y otros indicadores relevantes. La idea es que el usuario tenga una visión más clara y ordenada de su estado general, sin tener que saltar entre múltiples pantallas.
Una de las novedades más llamativas es la capacidad de agregar información de fuentes externas. En países como Estados Unidos, Google Health podrá incorporar historiales médicos y resultados de laboratorio, mientras que a nivel global la app se integrará con aplicaciones de terceros, como Peloton o MyFitnessPal, y con dispositivos de otras marcas a través de Health Connect en Android o Apple Health en iOS.
El cambio también afecta a Google Fit, la otra gran app de salud de la compañía. Google ha confirmado que invitará a los usuarios de Fit a migrar sus datos hacia Google Health antes de que termine el año, con la intención de unificar su estrategia bajo una sola marca y una única interfaz. Los usuarios de Pixel Watch, por su parte, seguirán viendo todos sus datos en la misma app, que ahora será la encargada de gestionar tanto el reloj como la nueva pulsera Fitbit Air.
Google Health Coach: el entrenador virtual basado en Gemini
El corazón de la nueva experiencia está en Google Health Coach, un asistente virtual diseñado sobre la base de Gemini que funciona como un entrenador conversacional. El usuario puede explicarle sus rutinas, sus limitaciones físicas y sus objetivos —desde correr una carrera popular hasta dormir mejor— y el sistema responde con planes personalizados que se adaptan en función de los datos recogidos.
Health Coach tiene acceso a las métricas que genera Fitbit Air (y otros dispositivos compatibles): actividad diaria, frecuencia cardiaca, variabilidad, calidad del sueño, peso, ciclo menstrual y más. Con esa información, propone entrenamientos semanales, sugiere días de descanso, reorganiza las sesiones si detecta viajes o cambios en los horarios y puede incluso ajustar las recomendaciones cuando el usuario comunica una lesión o molestia concreta.
El asistente funciona mediante una interfaz conversacional dentro de la app. A través del botón Ask Coach, el usuario puede hacer preguntas en lenguaje natural del estilo: “¿Qué tipo de entrenamiento me conviene hoy después de esta noche de sueño?”, o “Llevo varios días con la recuperación baja, ¿debería bajar la intensidad?”. El sistema responde teniendo en cuenta el contexto reciente y el historial, no solo los datos de un día suelto.
Para intentar evitar respuestas genéricas o poco fiables, Google afirma que cada recomendación del coach se evalúa con un sistema interno que mide seguridad, utilidad, precisión, relevancia y personalización. Además, la compañía asegura contar con asesores médicos externos y con deportistas de alto rendimiento, entre ellos el propio Stephen Curry y su equipo de rendimiento, para ajustar el producto a la realidad del entrenamiento y la salud de largo plazo.
Privacidad de los datos y modelo de suscripción Premium
Con tanta información sensible circulando, la gestión de la privacidad se ha convertido en un punto clave. Google insiste en que los datos recogidos por Fitbit Air y almacenados en Google Health no se utilizarán para publicidad, manteniendo el compromiso adquirido cuando la compañía cerró la compra de Fitbit en 2021 tras un examen regulatorio especialmente exhaustivo en Europa.
El usuario puede consultar, descargar o eliminar sus datos de salud tanto desde los ajustes de la app como desde su cuenta de Google. Si decide borrar toda la información, dispone de un margen de tiempo para arrepentirse antes de que la eliminación sea definitiva. El mensaje de la compañía es claro: el control final debería seguir siendo del usuario, aunque el modelo de negocio se apoye, en parte, en el valor de esos datos.
Al mismo tiempo, Google introduce Google Health Premium, una suscripción de pago que desbloquea las funciones completas del coach basado en Gemini y añade métricas y análisis más avanzados. En España, la cuota mensual se sitúa en torno a los 8,99 euros una vez pasado el periodo de prueba, que en el caso de Fitbit Air incluye tres meses de acceso a todas las funciones Premium desde el momento de la compra.
Sin esta suscripción, el usuario mantiene los datos básicos de actividad, sueño y salud, pero pierde parte de las recomendaciones personalizadas y de los planes estructurados que ofrece el entrenador virtual. Se trata de un modelo similar al de otras plataformas de fitness digital: el hardware sirve como puerta de entrada, mientras que el ingreso recurrente llega a través del servicio de suscripción.
Precio, disponibilidad y compatibilidad en España y Europa
Fitbit Air llega al mercado europeo con un enfoque de precio relativamente contenido. En España, la pulsera se puede reservar por 99,99 euros, con disponibilidad en tiendas fijada para el 26 de mayo. Las correas adicionales parten de 44,99 euros en nuestro país, con diferentes acabados y colores que van desde los tonos oscuros más clásicos hasta opciones en lavanda o frambuesa.
Cada unidad de Fitbit Air incluye tres meses de prueba de Google Health Premium, lo que permite probar el coach con todas sus capacidades sin coste adicional durante el arranque. La pulsera es compatible tanto con móviles Android como con iPhone, algo que la hace especialmente interesante para quienes usan un teléfono de Apple pero no quieren añadir un reloj inteligente completo o prefieren un dispositivo más discreto para entrenar y dormir.
En paralelo al lanzamiento, Google ha confirmado que los usuarios actuales de Fitbit no tendrán que hacer nada para migrar: la app se actualizará automáticamente a Google Health y mantendrá los historiales de pasos, entrenamientos y sueño. También se ofrecerá una ruta de transición para quienes usan Google Fit, con el objetivo de unificar todos los datos en una sola plataforma a lo largo de este año.
Con este movimiento, Google coloca en el mercado europeo una pulsera sencilla en apariencia, pero ambiciosa en lo que pretende hacer con los datos. Entre la integración con Gemini, el enfoque en el sueño y la apuesta por un diseño sin pantalla, Fitbit Air se sitúa en la intersección de varias tendencias: menos gadgets visibles, más sensores, y una capa de análisis automatizado que intenta convertir métricas biométricas en decisiones prácticas sobre entrenamiento, descanso y hábitos diarios.

