Rusia ha dado un paso más en la guerra electrónica contra Ucrania al presentar un sistema diseñado para neutralizar la constelación Starlink de SpaceX. El dispositivo, denominado Volna Kupol Garant, no ataca los terminales terrestres, sino que apunta directamente a los satélites en órbita, saturando sus receptores con un haz de radiofrecuencia estrecho y de alta potencia. Esta tecnologÃa podrÃa dejar temporalmente sin servicio a los usuarios de Starlink en una zona determinada, afectando gravemente las comunicaciones militares ucranianas.
El sistema, desarrollado por la empresa rusa Russkiy Kupol con sede en Crimea, ha sido presentado como una alternativa a los inhibidores convencionales. Según Dmitry Kuzyakin, diseñador jefe del Centro de Soluciones Integradas No Tripuladas, el objetivo es «cegar» los satélites de Starlink sin destruirlos, lo que permitirÃa interrumpir las comunicaciones sin generar restos espaciales. Esta capacidad podrÃa cambiar el equilibrio en el frente de batalla, donde Starlink se ha convertido en una herramienta esencial para las fuerzas ucranianas.
¿Qué es exactamente Volna Kupol Garant?

El sistema se compone de seis módulos remolcados, cada uno con dos antenas orientables protegidas por radomos. En total, dispone de doce antenas que pueden operar de forma independiente o conjunta. Según los datos difundidos, cada unidad pesa unos 120 kilogramos y puede ser manejada por un solo operador, aunque también admite control remoto. Su radio de acción cubre varios kilómetros cuadrados, lo que permite interferir un área considerable.
La particularidad de este sistema radica en su método de ataque. En lugar de interferir las señales entre los terminales terrestres y los satélites, como hacen los inhibidores tradicionales, Volna Kupol Garant concentra toda su energÃa en un haz estrecho dirigido al propio satélite. De esta forma, satura los receptores del satélite, impidiéndole captar las señales enviadas desde tierra. Según Kuzyakin, el efecto es temporal y el satélite recupera su funcionalidad minutos después de cesar la interferencia.
Cómo funciona la interferencia orbital

Los satélites Starlink orbitan a unos 500 kilómetros de altitud y utilizan la banda de 14 a 14,5 GHz para recibir las señales de los usuarios. Esta banda está dividida en ocho canales de 62,5 MHz cada uno. El sistema ruso emplea ocho antenas direccionales, una por cada canal, que apuntan simultáneamente al mismo satélite. Cada antena emite interferencias en su canal correspondiente, saturando todos los receptores del satélite a la vez.
Serhii Beskrestnov, experto en radiocomunicaciones y asesor del Ministerio de Defensa de Ucrania, ha explicado que los rusos habrÃan tomado ocho antenas parabólicas apuntadas al satélite, cada una emitiendo interferencias en su propio canal. Esta técnica deja al satélite «sordo» durante el tiempo que dura la iluminación. Además, el efecto persiste unos minutos más, ya que el satélite necesita tiempo para restablecer la comunicación normal después de la interferencia.
Limitaciones y vulnerabilidades
A pesar de su sofisticación, Volna Kupol Garant presenta importantes limitaciones. La más evidente es que solo puede interferir un satélite a la vez, mientras que la constelación Starlink cuenta con más de 10.000 satélites activos, con decenas sobrevolando cada punto del frente y relevándose cada pocos minutos. Esto reduce drásticamente su efectividad operativa, ya que el sistema tendrÃa que reorientarse constantemente para seguir a un satélite especÃfico.
Otro problema es su coste. Según Beskrestnov, cada unidad puede costar hasta 1,5 millones de dólares, un precio elevado para un sistema que solo afecta a un satélite temporalmente. Además, el sistema es fácil de detectar. Las numerosas antenas activas y su considerable tamaño lo hacen visible para los satélites de reconocimiento electrónico de los paÃses aliados de Ucrania. De hecho, el 15 de junio, el Regimiento 422 de Sistemas No Tripulados y el Centro de Operaciones Especiales «A» del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) localizaron y destruyeron con drones uno de estos sistemas en el sur del paÃs, alcanzando varios de sus seis vehÃculos desplegados.
Pese a estas deficiencias, Rusia parece decidida a multiplicar su despliegue. Según TSN, la escalada en el uso de estos equipos coincide con los ataques ucranianos de medio alcance contra nudos logÃsticos rusos, lo que sugiere que Moscú los emplea como respuesta ante la falta de alternativas eficaces contra los drones que dependen de Starlink para operar. Esta táctica refleja la creciente importancia de la guerra electrónica en el conflicto, donde cortar una señal puede dejar aisladas unidades militares sin necesidad de destruirlas fÃsicamente.
En definitiva, el sistema Volna Kupol Garant representa un nuevo desafÃo para Starlink y para la capacidad de Ucrania de mantener sus comunicaciones en el campo de batalla. Aunque sus limitaciones son evidentes, su simple existencia demuestra que Rusia está dispuesta a invertir en tecnologÃas para contrarrestar la ventaja tecnológica de su adversario. La guerra del espectro electromagnético continúa, y este desarrollo añade un nuevo capÃtulo a la lucha por el control de las comunicaciones satelitales.